La adolescencia es una etapa natural y no tiene que ser difícil como muchos piensan. Sin embargo, no siempre es así, porque los menores, en algunos casos, pueden presentar problemas de conducta y otras situaciones de índole emocional y mental, que requieren de la búsqueda inmediata de ayuda profesional, para evitar que caigan en conductas de riesgo.

Así lo planteó el psicólogo clínico, Luis Román Badenas, en entrevista con Es Mental al señalar que la adolescencia puede ser una etapa incómoda, sobre todo, por el hecho de que los menores de edad tienen que batallar con las ideologías de los adultos, incluyendo las de sus padres, maestros u otras figuras de autoridad. 

Algunos adolescentes pueden presentar problemas de conducta como no responder adecuadamente, no controlar su impulsividad, presentar conductas agresivas o inquietas o dificultad para concentrarse en una tarea.

De igual forma, “puede que haga un mal manejo emocional y empezar a entrar en comportamientos donde deja de cumplir con sus responsabilidades escolares o abandonar otras actividades como el deporte”. 

Según el especialista de la salud mental, es importante que entre los padres y sus hijos prevalezca un ambiente de comunicación y apertura pues “cuando se limita la capacidad del niño para expresar su opinión, cuando el adulto se impone sobre ellos, es altamente probable que el joven, que ya se siente capaz de poder opinar por sí mismo, se empiece a alterar o pueda entrar en una depresión”.

Román Badenas indicó, además, que la adolescencia es ese periodo en el que los menores alcanzan un nivel de madurez que les permite tener una opinión acerca de lo que les está ocurriendo, del contexto en el que están rodeados y del futuro. 

Cuando se presentan problemas de conducta, recomendó poner los ojos en el contexto social en el que se están desarrollando los menores.

“Muchas de estas conductas pueden estar relacionadas a problemas de salud mental en el contexto familiar. Por ejemplo, casos de violencia doméstica, alcohol o drogas por parte de los padres o familiares cercanos, abuso sexual, entre otros. También, puede reflejar un contexto escolar violento donde no se están atendiendo las necesidades del estudiante adecuadamente”, manifestó el psicólogo. 

Román Badenas aconsejó a los padres a buscar ayuda profesional y tener cuidado de no promover conductas que lleven al menor a pensar que “tengo tantos problemas de conducta que, entonces, decido desertar de la escuela, y al desertar de la escuela entra en otro contexto que no necesariamente es un contexto enriquecedor”. 

Entre esas conductas no enriquecedoras, el doctor mencionó el uso de cigarrillos, el uso de alcohol y drogas, tener relaciones sexuales sin protección, entre otros factores de riesgo. Algunos signos de que un adolescente está asumiendo una conducta de riesgo son: tristeza profunda, conflictos con los padres, aislamiento, dejar de comer o comer en exceso, entre otros. 

“Se ha señalado que la salud mental es el problema número uno en Puerto Rico. La población de niños y adolescentes no está exenta de estos problemas, pero parece ser invisible a la atención pública”, lee un informe preparado por los doctores Cynthia Rodríguez-Parés, Jorge Benítez Nazario y Natalia M. Parés para la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción de Puerto Rico  (ASSMCA).

El estudio, titulado «Descripción de la Prevalencia y del Estado de Situación de la Salud Mental de Niños y de Adolescentes en Puerto Rico a 2016, indica que» el 18.14% de los menores en Puerto Rico presentaron alguna condición de salud mental diagnosticada durante la primavera de 2016”. 

Entre las condiciones mentales que presentó la población del estudio se destacan: problemas de conducta como la hiperactividad y la agresividad (48%), problemas relacionados con la escuela como malas notas, falta de atención y problemas con maestros y compañeros (12%), problemas emocionales como la depresión, la irritación, el aislamiento y cambios de humor repentinos (11%).

En los últimos años las conductas de riesgo en adolescentes han ido en aumento. Otro estudio de ASSMCA sobre «el uso de substancias en los escolares de puertorriqueños» revela que desde el 2005 el consumo de drogas en adolescentes ha ido en alza. 

“La substancia más utilizada por los adolescentes alguna vez en su vida fue el alcohol (52.9%), seguido por el tabaco (10.9%). El 14.2% de los estudiantes informó haber utilizado alguna otra substancia alguna vez en su vida. De éstas, las substancias más comúnmente reportadas fueron la marihuana (9.5%), los inhalantes (4.5%) y las pastillas no recetadas (4.0%). Los varones informaron con mayor frecuencia el uso de marihuana, inhalantes, cocaína y drogas de diseño que las féminas”, según la investigación. 

Para evitar que los adolescentes asuman conductas de riesgo, el Centro para el Desarrollo y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos recomienda a los padres hablar con sus hijos sobre el peligro de las drogas, el alcohol, el cigarrillo y el contacto sexual sin protección. Además, sugiere preguntarles qué saben y qué piensan de estos temas y exhortarlos a compartir con sus sentimientos.