El vínculo entre un abuelo y sus nietos va más allá del cariño familiar. Los estudios coinciden en beneficios como la promoción de la memoria, reducción de los síntomas de la depresión y protección del cerebro ante el envejecimiento. Pero, además, tiene un impacto sobre la salud emocional y el bienestar de ambas generaciones.

Through the eyes of grandparents: an in-depth exploration of the nexus between grandchild caring and the psychological well-being of older grandparents es el título de uno de los estudios más significativos del tema, publicado en el 2024. Este apunta a que los abuelos que viven en hogares multigeneracionales tienden a reportar mayores tasas de felicidad y, por consiguiente, efectos positivos a su salud mental; contrario a adultos mayores que viven en aislamiento. 

El contexto familiar y cómo se da el cuidado de los nietos influye notablemente en la salud mental de los adultos mayores, sostiene la investigación, que fue realizada entre participantes adultos mayores de 60 años o más.

La doctora Cristina E. Trapote Cowley, psicóloga escolar, explicó a Es Mental que la interacción entre ambas generaciones tiene un beneficio bidireccional y favorece tanto a los adultos mayores, como a los nietos, aunque se manifiesta de forma distinta.

En el caso de los abuelos, se ha visto que puede ser esencial en la protección contra el deterioro cognitivo, aseguró la doctora.

Estudios realizados en Estados Unidos han demostrado que los abuelos mayores de 65 años, que interactúan con sus nietos, presentan una mejoría en la memoria episódica y verbal, en comparación con aquellos que no tienen este tipo de interacción”, describió.

 “Independientemente de la actividad específica que realicen, el simple hecho de ejercer el rol de cuidador, ya resulta beneficioso, especialmente para el lenguaje y la comunicación verbal”, continuó.

Vínculo entre abuelos y nietos: cómo ayuda al cerebro de los adultos mayores

Otro beneficio importante, mencionado por la doctora, es el aumento en la neuroplasticidad, ya que actividades como jugar, hablar y adaptarse a las necesidades del niño, estimulan el cerebro. 

Precisamente, sobre esto, habla una investigación de la Asociación Estadounidense de Psicología, llamada Grandparenting is good for the brain, y que demuestra cómo abuelos que cuidan nietos tienen mejor rendimiento en pruebas de memoria y de habilidades cerebrales. 

Los cuidadores, entre los que participaron 2,887 personas mayores de 50 años, mostraron menor declive cognitivo a lo largo del tiempo, en comparación con los que no.  

“Existen beneficios asociados al cuidado por parte de los abuelos y es posible que no dependan de cuán a menudo se brinda ese cuidado ni de las actividades específicas que se realizan con los nietos, sino más bien de la experiencia más amplia de estar involucrado en el cuidado”, expresó Flavia Chereches, una de las autoras de la investigación.

Dijo, además, que “brindar cuidado de manera voluntaria, dentro de un entorno familiar de apoyo, puede tener efectos diferentes en los abuelos que cuidar en un ambiente más estresante, donde se sienten poco apoyados o perciben el cuidado como no voluntario o como una carga”.

La interacción con los nietos estimula múltiples áreas del cerebro en el adulto mayor. A nivel cognitivo, se activan procesos como la atención, la memoria, el lenguaje y la planificación. Además, el contacto afectivo promueve la liberación de oxitocina, una hormona relacionada con el vínculo emocional, el bienestar psicológico y la reducción del estrés.

La doctora Stephanie Pérez López, psicóloga clínica de la entidad sin fines de lucro y de base comunitaria Familias CAPACES, sostuvo que el vínculo con los nietos puede actuar como un regulador emocional muy poderoso, y de hecho, muchos abuelos y abuelas experimentan mayor calma, sentido de propósito y conexión afectiva cuando comparten tiempo con ellos. 

A nivel fisiológico, por ejemplo, se asocia con una disminución del cortisol, la hormona del estrés, y con una mayor sensación de seguridad emocional.

Además, el cuidado y el afecto activan procesos emocionales relacionados con la empatía y la compasión, lo que favorece una mejor regulación de la ansiedad y de la tensión emocional, señaló la doctora Pérez López.

Y, aunque la evidencia científica resalta que la participación activa en la vida de los nietos puede disminuir los sentimientos de soledad, el aislamiento social y los síntomas depresivos, al fortalecer el sentido de utilidad, pertenencia y significado personal, esto sucede siempre y cuando importante hayan límites saludables, recordó la psicóloga.

Cuando el cuidado es excesivo, impuesto o se realiza sin apoyo, el efecto puede ser contrario y generar agotamiento físico y emocional”, dijo.

Prácticas como caminar, jugar, bailar o realizar dinámicas recreativas con los nietos combinan ejercicio físico, estimulación cognitiva y conexión social; una tríada fundamental para la salud cerebral.

En muchos casos los nietos se convierten en una motivación natural para que los abuelos se mantengan activos y participativos, aseguró. Se sabe que, el movimiento favorece la oxigenación del cerebro, estimula la neuroplasticidad y que el componente emocional y social potencia estos efectos. 

Fortalecer el vínculo entre abuelos y nietos beneficia a ambas generaciones. Para las personas mayores, promueve el bienestar emocional, actividad mental y sentido de vida. Para los niños, ofrece una relación segura, emocionalmente enriquecedora y menos demandante que la parental”, reiteró.

Por su parte, Trapote Cowley hizo hincapié en que el apego seguro que se forma a través de este vínculo promueve la resiliencia y la seguridad emocional en nietos, sin importar su edad.

La relación favorece la regulación entre la amígdala y la corteza prefrontal, lo que facilita el autocontrol emocional. Al igual que en los abuelos, aumentan los niveles de oxitocina y dopamina, reduciendo el cortisol, lo cual ayuda a disminuir el estrés y la sensación de aislamiento, especialmente en los adultos mayores, quienes son una población vulnerable a la soledad.

De igual forma, los abuelos suelen narrar historias y experiencias que los niños no han vivido, lo que tiene un impacto directo en el desarrollo del lenguaje y la memoria del niño.

No obstante, para que estos beneficios ocurran de manera efectiva, es fundamental que el rol del abuelo sea voluntario y no impuesto, ya que su papel no es criar, sino cuidar y compartir. 

“Existe una diferencia clara entre los abuelos que disfrutan pasar tiempo con sus nietos y aquellos a quienes se les impone la responsabilidad diaria del cuidado, lo cual puede resultar sobrecargante y poco gratificante”, puntualizó.

Recomendaciones:

  • Compartir prácticas sencillas, como leer, caminar o cocinar juntos.
  • Priorizar la calidad del tiempo compartido sobre la cantidad.
  • Respetar los límites físicos y emocionales de ambas partes.
  • Fomentar el juego y la conversación, no solo las tareas de cuidado.
  • El vínculo entre abuelos y nietos no sustituye la crianza parental, sino que la complementa, creando una red emocional más sólida y enriquecedora para toda la familia.