Un patrón constante y repetitivo de vigilancia y/o persecución, amenazas, presentarse en lugares que la víctima no desea, comunicación no deseada de forma presencial o en línea y otras tantas pueden ser las manifestaciones de la práctica del acecho, una actividad criminal, de la que, precisamente, en el Mes Nacional de Concientización sobre el Acecho, se busca hacer un llamado de acción.
Según la Ley Núm. 284 de 1999, Ley Contra el Acecho en Puerto Rico, el acecho se caracteriza por una conducta repetitiva en la que se mantiene vigilancia, proximidad física o visual sobre una persona específica, ya sea en el aspecto tradicional u hoy día mediante el uso de tecnologías. Para que el comportamiento sea considerado acecho debe, específicamente, repetirse y ser continuo. La ley requiere dos o más sucesos.
El acecho no conoce géneros, edades o vínculos con la víctima, ya que puede ser empleado por una persona conocida o familiar. Pero también realizado por una persona desconocida. No obstante, se reconoce que las mujeres son más vulnerables al acecho, con estimados que apuntan a 1 de cada 3 mujeres. En hombres, por ejemplo, 1 de cada 6.
Se sabe, también, que más de la mitad de las víctimas de acecho indican que lo experimentaron antes de los 25 años y que, en la mayoría de los casos, fueron víctimas de una persona conocida. De los casos reportados, un 40 por ciento fue por parte de una expareja.
Tanto en Puerto Rico, como en Estados Unidos, el acecho es un delito y la Ley Núm. 284, según enmendada, cobija a toda persona que sea víctima de este tipo de actividad criminal, sea perpetrada por alguien conocido, un antiguo compañero de trabajo o por un simple desconocido. Tiene, además, el propósito de establecer el procedimiento para órdenes de protección, penalidades, y para otros fines.
De acuerdo con la licenciada Verónica Rivera Torres, esta ley le da un remedio a las personas que son víctimas de esta práctica y que no le aplica otro tipo de leyes, independientemente si conocen a quien le está acechado o tienen una relación. Contrario a la Ley 54, la Ley de Acecho es específica al exigir un patrón de acontecimientos.
“El acecho, como la misma palabra lo dice, se trata de vigilancia y persecución. Cuando una persona está persiguiendo a la otra al punto de que le causa incomodidad. La ley busca dar un remedio civil para que esta práctica se detenga”, detalló Rivera Torres.
“Esto es algo que puede darse en cualquier circunstancia. Yo he tenido casos de vecinos, compañeros de trabajo e incluso de personas que no son parejas y solo se había dado un interés romántico. De que pueden llegar a perseguirlas, aparecerse en los lugares que está la víctima, entre otros”, sostuvo.
Y es que el acecho, explicó, por su parte, la licenciada Sheylee A. Flores Nieves, como forma de actividad criminal, puede darse a través de una serie de actos, que pueden ir desde esperar a una persona fuera de su lugar de trabajo o de su casa o enviar flores o cartas constantemente con el fin de intimidar, atemorizar o hacer daño a una persona y/o miembros de su familia.
Otros ejemplos pueden verse en el contexto cibernético, como recibir llamadas telefónicas no deseadas, enviar textos, fotos, correos electrónicos y mensajes no deseados a través de las redes sociales y hasta usar tecnología para vigilar, rastrear y/o espiar a la víctima. Datos del Stalking Prevention Awareness and Resource Center puntualizan que casi la mitad de las víctimas de acecho sufren al menos un contacto no deseado por semana. Más del doble de estas lo experimenta mediante las herramientas tecnológicas.
Las consecuencias emocionales del acecho
El 92 por ciento de las víctimas de acecho tienen repercusiones a su salud emocional, con tasas significativamente más altas, reitera la literatura, de ansiedad, depresión, ataques de pánico, trastorno de estrés postraumático, somatización y/o el uso indebido y abuso de sustancias.
Otras, incluso, pueden ver su salud física en juego. El estudio Pain in the Acute Aftermath of Stalking: Associations With Posttraumatic Stress Symptoms, Depressive Symptoms, and Posttraumatic Cognitions da luz sobre esto, al mostrar que las víctimas de acecho tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar enfermedades crónicas, como cardiopatía, diabetes, asma, enfisema y enfermedad del tejido conjuntivo, ya que solo un 30 por ciento acude a los profesionales de la salud.
“La víctima de acecho vive encarcelada por el patrón, teme salir, no se siente segura, afecta todos los niveles de su vida. Así que lograr un remedio que impida que ese patrón continúe, es bien importante y ayuda a estabilizar su vida”, comentó la licenciada Rivera Torres.
Además recordó que en la Isla se puede solicitar una orden de protección por acecho mediante un Tribunal de Primera Instancia, pareciéndose mucho “a como se solicita cualquier remedio civil rápido”, dijo. La víctima no necesita representación legal, solo expresar lo ocurrido.
De acuerdo con Ayuda Legal, se puede solicitar en medio de cualquier otro caso que haya entre las partes, por lo que también puede concederse una orden de protección cuando así lo solicita una Fiscal.
Posteriormente, el Tribunal cita a las partes (en un término no mayor de 5 días), si la parte no acude es desacato por violar las órdenes del tribunal, y se celebrará una vista, en la que se determina si hay condiciones que justifiquen conceder esta orden de protección.
Por otro lado, la licenciada Flores Nieves reiteró que “esta ley, en definitiva, es una herramienta necesaria para proteger a las personas contra conductas repetitivas y hostigamiento. En estos casos, le ley permite que a toda persona víctima de acecho pueda presentar por sí, por conducto de su representante legal o por un agente del orden público, una petición en el tribunal solicitando una orden de protección para de esta manera evitar que la conducta antes aludida culmine en actos de violencia que atenten contra la integridad física de la víctima«.
Flores Nieves recordó que, en términos legales, se recomienda que la víctima lleve un registro de cada incidente de acecho dónde incluya fechas, horas, y lo que ocurrió, guarde nombre y números de teléfonos de los testigos y de entender que corre un peligro inminente, avisar a la Policía inmediatamente.
Y que actualmente las órdenes de protección se pueden solicitar sin acudir físicamente al tribunal, más bien de forma electrónica, en la que se deben completar una serie de formularios y enviarlos al correo electrónico presentaciones@poderjudicial.pr. “Lo más importante es que la persona llene el formulario correcto”, aconsejó Flores Nieves.
Coordinadora Paz para la Mujer educa en el Mes Nacional de Concientización
Las mujeres tienen 3 veces más probabilidades de ser víctimas de acecho y ante esto la coalición puertorriqueña, Coordinadora Paz para la Mujer, hace un llamado a las víctimas y/o conocidos a reconocer las señales y los recursos disponibles para ayudarles.
En su página web, por ejemplo, cuentan con la alternativa de Chat-Bot, una herramienta basada en inteligencia artificial en la que se brinda información y orienta 24/7.
“Esto lleva implementado hace unos 2 años en nuestra página web, pero también en diferentes organizaciones integrantes de Coordinadora”, explicó María Cristina Muñoz, especialista en medios y comunicaciones de la organización.
“Es una herramienta que demuestra un buen uso de la inteligencia artificial en favor de las sobrevivientes, porque muchas veces demonizamos este tipo de avance tecnológico, pero también tiene usos muy positivos”, continuó.
Muñoz señaló que, con la era digital, el acecho suele tener mayor presencia en redes sociales y puede verse a través de la creación de un perfil falso para hostigar a la persona, rastrear a la persona por medio de historias de Instagram, etiquetas de localización o aplicaciones.
“Todas las personas deben poder usar las tecnologías libremente y no sentirse forzadas a desaparecer de las redes sociales porque otra persona le está acechando. Así que queremos educar sobre este aspecto”, finalizó.
Este 2025, Coordinadora Paz para la Mujer se enfocará en el uso de tecnologías como recurso a las sobrevivientes.





