Ante la búsqueda del porqué se perciben diferentes, cada vez son más los adultos que han solicitado evaluaciones iniciales porque sospechan tienen el trastorno del espectro autista (TEA) y nunca fueron diagnosticados en la niñez, según expertos entrevistados por Es Mental. 

Las personas con TEA  pueden llegar a tener dificultades para el desarrollo social y otros procesos. Por tanto, es de suma importancia identificar los síntomas y señales en adultos, ya que las manifestaciones pueden ser muy diversas.

En conversación con la directora ejecutiva y cofundadora de la Alianza de Autismo en Puerto Rico, Joyce Dávila, son muchas las personas adultas que se han comunicado con la organización, pues creen tener autismo. 

“Se sienten diferentes, que hay algo en ellos que es diferente y hay gente que le ha comentado casi siempre: ‘Oye, chequéate a ver que no será que tú tengas autismo’”, sostuvo Dávila.

“En algunos casos, sí se valida que cumplen con el diagnóstico. Estos casos, mayormente, son de personas con alto funcionamiento, en términos de lo que es su capacidad cognitiva, su habilidad para desempeñarse en ámbitos académicos y laboral, pero que socialmente han percibido que tienen esas dificultades”, explicó el doctor Francisco González , director Ciencias de la Conducta en SER de Puerto Rico.

En concordancia, la doctora Maricarmen Cruz, directora médico de SER de Puerto Rico, destacó que la literatura afirma que en Estados Unidos hay una prevalencia de un 2% en adultos con autismo. 

Aseguró que la razón para que haya adultos que no fueron diagnosticados durante su infancia o adolescencia, es porque los síntomas fueron muy leves o confundidos con desórdenes del neurodesarrollo, que se manejan de otra manera. 

Así que ha habido mucha gente que pasó por debajo del radar porque no había esa conciencia entre los clínicos, porque no fueron diagnosticados y llegaron a la adultez sin el diagnóstico de autismo”, sostuvo Cruz. 

Explicó que también pudo haber ocurrido que las manifestaciones clínicas de esos adultos que no fueron diagnosticados en la niñez fueron confundidas y fueron tratados bajo otra condición por la falta de conocimiento o conciencia que había hace años. 

Signos y señales de autismo en adultos

“El autista adulto se va a comportar diferente al niño”, aseguró Cruz. 

Explicó que lo que suele sobresalir entre las señales de un adulto con autismo es el componente de interacción social y la habilidad que tiene de interactuar con otras personas y poder fusionar socialmente. 

Y con esto, al ser personas tan inteligentes, sí reconocen que tienen dificultad para interactuar y se frustran experimentando así otras manifestaciones clínicas, como lo sería el riesgo de depresión y ansiedad. 

“Están chocando regularmente con las experiencias del día a día que deberían ser normales, pero a ellos les da más trabajo interactuar con personas, interactuar con la autoridad, entender los aspectos sociales, entablar relaciones de amistad cercana. Estas cosas que te llevan a poder interpretar lo que está ocurriendo en tu entorno, para poder hacer ajustes”, explicó.

Asimismo, el especialista recalcó que las quejas en esta población particular de adultos buscando una evaluación inicial se tratan de:

  • Dificultad en la comprensión de las normas y dinámicas sociales.
  • Dificultad en la adaptación de expectativas sociales.
  • Rigidez conductual. 
  • Dificultad en procesamiento sensorial.
  • Dificultad para entablar una conversación.
  • Dificultad para mantener relaciones cercanas.
  • Incomodidad haciendo “eye contact” o contacto visual.
  • Dificultad entendiendo  el sarcasmo
  • Ansiedad social.
  • Problemas leyendo a las personas, incluyendo gestos corporales.
  • Pueden sufrir ansiedad y depresión.

“La mayoría llegan por la inquietud de esas diferencias que perciben o que otros les han comentado que observan en ellos”, agregó González.

Recomendaciones

Cada vez son más los niños que están siendo diagnosticados con autismo a temprana edad, lo cual debería reflejarse en una reducción de casos que pasen desapercibidos. Sin embargo, González destacó que, aunque la intervención temprana ha mejorado de manera significativa, aún queda mucho trabajo por hacer. 

Recomendó a las familias que sientan y tengan esa preocupación, que busquen ser evaluados. Indicó que el Departamento de Salud reconoce cuatro profesiones que certifican el diagnóstico, que son psicología, psiquiatría, neurología y los pediatras del desarrollo. 

No obstante, aseguró que en el caso de los adultos, la evaluación se torna más compleja, pues no es solamente la conducta actual, sino también regresar al periodo de la niñez para validar que en efecto hubo síntomas a temprana edad.

Cruz sostuvo que recibir ayuda por parte de profesionales de la salud mental puede ayudar  a estudiar, a través del historial, los síntomas y signos, para así, ayudar a establecer el diagnóstico de autismo en la adultez y crear ofertas terapéuticas que ayuden a la persona a manejar su ansiedad y depresión, pero también trabajar el área de ajuste social.

El saber y el buscar ayuda es clave para ser felices, porque al fin y al cabo queremos que sean felices, que tengan una vida productiva”, reiteró Dávila. 

Para evitar que casos no diagnosticados sucedan, Dávila exhortó a los padres a informarse sobre el trastorno.

Finalmente, Dávila sostuvo que las personas que han llegado sin un diagnóstico a la adultez, probablemente son de muy alto funcionamiento, al grado que han estado compensando toda su vida social e intelectualmente para integrarse y no destacarse.