Al hablar del calor extremo y del impacto que tiene en la salud, es necesario mencionar que existen unos grupos que son más vulnerables a los efectos de las altas temperaturas, como lo son los adultos mayores.
Además de los adultos mayores, menores de edad, pacientes renales, diabéticos y de cáncer, personas con obesidad mórbida, personas sin hogar y sectores desaventajados de la sociedad, son las personas que más sufren los embates de las olas de calor, aseguró Pablo Méndez Lázaro, catedrático en el Departamento de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
“Hay muchas recomendaciones que son ‘straightforward’ que se van a aplicar a muchos de los grupos vulnerables y hay otras que van a ser mucho más específicas dependiendo de algunas particularidades que van a tener las personas”, apuntó Méndez Lázaro.
El panorama del calor en Puerto Rico empeora debido al envejecimiento de la población y los efectos que tiene el calor sobre las personas mayores, señaló el catedrático.
“Los adultos mayores pierden la sensación de sed; por lo tanto, si no prestan atención a tomar agua, se suelen deshidratar mucho más rápido y sin darse cuenta”, aseguró.
De igual forma, los adultos mayores acumulan más temperatura corporal debido a que sudan menos que un adulto joven, explicó Méndez Lázaro.
Así las cosas, según un artículo del International Journal of Environmental Research and Public Health, titulado Percepción del Riesgo por Calor y Vulnerabilidad en Puerto Rico: Implicaciones para la adaptación Climática en el Caribe, los adultos entre 50 y 64 años tienden a no percibir el calor como riesgo.
“El perfil de esos adultos mayores en Puerto Rico es significativo. Nos hemos envejecido, pero no nos hemos envejecido como adultos mayores ricos, de alto poder adquisitivo, en un estado de salud excelente. Es por encima de casi el 55% de los adultos mayores en Puerto Rico que tienen al menos una condición de salud preexistente; ya sea cardiovascular, diabetes, hipertensión y adicional a eso viven con menos de $15,000 al año, que viven por debajo del umbral de pobreza”, agregó.
“Por otro lado, tenemos personas encamadas que pueden tener múltiples problemas de salud y estas personas que viven bajo el umbral de pobreza sin electricidad, sin aire acondicionado, empiezan a sufrir úlceras, llagas, infecciones dermatológicas y eso es un problema significativo en Puerto Rico”, contó.
Así las cosas, Méndez Lázaro opinó que el tema del calor extremo amerita que se trate desde la empatía social.
“Hablar del calor desde la comunidad de una oficina siempre y cuando consideres que no todo el mundo tiene un aire acondicionado o incluso, quienes lo tienen, no tienen el dinero para mantener la energía eléctrica prendida durante todo el mes, entonces tu tienes do o tres días de calor extremo pero cuando llevas 40 días de calor extremo corrido se hace imposible y es una de las barreras que hemos encontrado en estudios que hacemos con AARP”, explicó.
El también colaborador de la Comunidad de Práctica Sobre el Calor en Puerto Rico aseguró que es necesario buscar soluciones basadas en la naturaleza; sin embargo, no puede ser lo único.
“Nosotros necesitamos tener infraestructura para satisfacer las necesidades de grupos vulnerables. Es inhumano decirle a una persona con cáncer, encamada en diálisis, decirle que no se preocupe que vamos a sembrar un árbol y que en cinco años ese árbol le va a refrescar y le va a dar sombra”, agregó.
“Definitivamente es bien importante de esos espacios que ya están urbanizados, proveer sombra y a veces cuando hablamos de proveer sombra, no siempre se puede sembrar árboles, pero hay maneras desde el punto de vista de la arquitectura que podemos proveer espacios para que sea más agradable transitar la ciudad que ya existe y vivir en la ciudad que ya existe”, añadió Wanda Crespo Acevedo, planificadora y coordinadora de la Comunidad de Práctica sobre el calor.
Muchas personas acuden a centros comerciales para refrescarse en días de calor; pero Crespo Acevedo plantea que se deben repensar los espacios comunes para que sirvan de refugio ante el calor.
“El calor es la combinación de múltiples factores, no son solamente las temperaturas. El calor es cada vez más intenso, más frecuente y más duradero. No es un tema político, es un tema científico pero que requiere de voluntad política para actuar. Lamentablemente, los datos dicen que por los pasados 200 años nosotros hemos estado experimentando un aumento de calor extremo tanto en los océanos como en tierra. En combinación con el aumento en la humedad y el vapor de agua, esto está generando índices de calor extremo y perjudiciales para la salud humana”, concluyó Méndez Lázaro.
Lazan campaña para proteger a los adultos mayores ante el calor
“La realidad es clara: el calor extremo ya no es una molestia pasajera, es una amenaza creciente para la salud pública en Puerto Rico”, expresó José R. Acarón, director estatal de AARP Puerto Rico en un comunicado de prensa sobre el lanzamiento de la campaña “El sol está que pica: protégete del calor”.
Esta es una iniciativa de AARP Puerto Rico y el Instituto de Salud Pública de PR (ISPR), programa del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación, dirigida a proteger la salud y la seguridad de los adultos mayores, con el apoyo del Caribbean Collaborative Action Network (CCAN).
Asimismo, subrayó que “no es solo que hace calor; a medida que envejecemos el cuerpo responde distinto. Sentimos menos sed, sudamos menos y el sistema no regula igual la temperatura. Si a eso le sumamos condiciones de salud como diabetes, hipertensión o ciertos medicamentos, el riesgo se multiplica. Lo que para algunos es incómodo, para otros puede terminar en una sala de emergencia o una hospitalización por deshidratación o golpe de calor”.
Por su parte, la Dra. Marianyoly Ortiz, directora ejecutiva del Instituto de Salud Pública de PR, destacó que “aunque las altas temperaturas representan una amenaza para la salud de todos, afectan mucho más a las personas mayores. Puerto Rico registra cientos de visitas médicas por enfermedades relacionadas al calor, con picos recientes que evidencian el impacto directo en la salud pública, y las proyecciones climáticas advierten que el 2026 podría ser uno de los años más cálidos jamás registrados, debido al fenómeno de El Niño”.



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