“Hace 6 meses no veo a mi hija”, “antes de que todo esto ocurriera, mi relación con mi hijo era maravillosa”, “ya no me queda para pagarle a un abogado”, “he luchado por más de 5 años”, “ no pude ver la graduación de mi hija”. Estas son algunas de las frases de madres y padres que han perdido su relación con sus hijos. Madres y padres que han respondido a todas las evaluaciones solicitadas por un juez, que no han cometido actos de maltrato o negligencia de acuerdo a lo arrojado en las múltiples evaluaciones y que han pagado “la pensión alimentaria” establecida. 

Y usted se preguntará, pero ¿y por qué?

Como parte de una ruptura o separación matrimonial es muy posible que se manifieste una crisis en el sistema familiar, y es inevitable el dolor y el proceso de adaptación que sin duda carga consigo. Se ven afectadas las emociones y se trastocan los pensamientos, y esto ciertamente podría generar malestar en el sistema familiar, incluyendo a los niños. Maureen Kenny (2012), destacó que, aunque las reacciones de los niños al divorcio varían según cada niño, sentimientos en común que pueden surgir en “los hijos del divorcio” son la ira, la culpa, el miedo y la depresión. También pueden desarrollar sentimientos de rechazo, abandono, impotencia y desesperanza. 

En los años 80’s el psiquiatra Richard Gardner desarrolló y conceptualizó el término de Síndrome de Alienación Parental (P.A.S por sus siglas en inglés) para describir una conducta atípica que ocurre en los niños con padres en procesos de divorcio y/o custodia contenciosa (O’Sullivan, 2018). Se observó que estas conductas atípicas se frecuentan en menores que han estado expuestos a un progenitor que intenta dañar el vínculo del menor con su otro progenitor a través de una reprogramación de pensamiento y otras estrategias. Gonzales Sarrió, Lionaz Calvo y Lopez Latorre (2016), definieron alienación parental como el resultado de una actitud de interferencia constante y voluntaria por parte de un progenitor con la intención de debilitar el vínculo del menor con el otro progenitor. 

Medina Martínez y Díaz Miranda, autores puertorriqueños del libro “Alienación (enajenación) parental: Historias, controversias y situación actual” (2021), indicaron que la reprogramación tiene como fin controlar los pensamientos del menor de manera que provoquen que el mismo opere en contra del progenitor “alienado”. La campaña de denigración es la estrategia más utilizada y se observa cuando el progenitor “alienante” habla mal y desvaloriza al otro progenitor, el “alienado”. Esto pudiera ocurrir tanto frente a sus hijos como en la corte. Frecuentemente estas críticas y narrativas vienen acompañada de falsas alegaciones y de “vilificaciones” como estrategia para lograr la custodia del menor, producto de la frustración de la ruptura, el dolor y/o el coraje que puede existir en respuesta a dicha separación (Haines, Matthewson & Tuernbull; Medina Martínez & Diaz Miranda, 2021). Esto pudiera provocar que el menor se aleje y rechace al progenitor “alienado”, rompiéndose así el vínculo entre ambos. 

Haines, Matthewson and Tuernbull (2012), sugirieron que la alienación parental se puede entender como violencia en el contexto intrafamiliar. Ouzts and Ordway (2013), explicaron que los niños que experimentan alienación parental pudieran presentar emociones de coraje, y comportamientos hostiles, así como dificultad en la toma de decisiones y en la expresión e identificación de las emociones. Por otro lado, Medina Martínez y Díaz Miranda (2021), señalaron que se podrían observar sentimientos de ansiedad intensa, de abandono y resentimientos contra el progenitor “alienado”. Esta información sugiere que quienes se ven más afectados por las conductas del progenitor alienante son los menores. Mayra Olavarría (2019), en entrevista para la revista Es Mental, indicó que:

El síndrome de Alienación Parental debe ser tratado lo más rápido posible para evitar que sea perjudicial para el desarrollo del niño”.

El 19 de julio del año 2020 se firmó la enmienda a la ley 223-2011 en Puerto Rico conocida como “Ley Protectora de los Derechos de los Menores en el Proceso de Adjudicación de custodia” para enmendar los artículos 7 y 9, a fines de contemplar la alienación parental en la determinación de custodia, y para otros fines relacionados.  

Los autores y expertos en el tema reconocen que desde hace años las cortes han lidiado con la alienación parental, sin embargo, aún así se cuestiona su admisibilidad en litigios legales en casos de familia ( Fidler & Bala 2020, en Medina Martínez y Díaz Miranda, 2021).  

Es por esto que, como estudiante doctoral, he decidido encaminar mi disertación en la traducción, adaptación y validación de una escala que pueda medir con objetividad y validez las alegaciones de conductas alienantes en progenitores de Puerto Rico, para ser utilizada en los tribunales de nuestro País, con el fin de propiciar la salud mental en las familias puertorriqueñas y en nuestros niños. De igual forma, posibilitar que los profesionales de la salud mental puedan hacer las recomendaciones necesarias en cada caso particular.

Si eres madre o padre puertorriqueño (biológico o adoptivo) entre las edades de 21-55 años que estés o hayas estado en proceso de separación, divorcio o custodia y percibes que has sido víctima de la alienación parental, puedes completar este formulario de forma anónima. 

Puede entrar a este enlace: https://redcap.link/8s0pebh6 o escanear : 

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*Lausell-Hernández es estudiante doctoral de psicología y Jusino es psicóloga y advisor de la disertación.