Los casos de suicidio en Puerto Rico han tenido un comportamiento atípico en lo que va de año en los que han alternado bajas y alzas significativas, en comparación con el 2019.

El 2020 comenzó comportándose similar a los años anteriores, pero de febrero en adelante, y especial de marzo a mayo  cuando el país estuvo en un estricto lockdown por el COVID-19, registró una baja sostenida en muertes por suicidio. No obstante, la tendencia se revirtió a partir de junio o, cuando se flexibilizaron las medidas y se comenzaron a registrar cifras superiores a las de 2019 hasta agosto, según las cifras provistas por Negociado de Ciencias Forenses (NCF) al 20 de octubre. 

En septiembre se volvieron a reducir los casos. 

Al momento, de enero a septiembre el NCF tiene 146 suicidios, 14 menos comparado con el año anterior para la misma fecha. Sin embargo, estas cifras son preliminares y pueden cambiar, de haber casos pendientes de análisis periciales, toxicológicos, e investigación en el NCF. Los números son finales más cerca de fin de año, indicó la agencia a través de su oficial de prensa, Kiara Hernández.

Expertos entrevistados por Es Mental coincidieron en que hay que permanecer alerta  porque podría haber un repunte de casos a medida que se normaliza la pandemia.

“A pesar de que hubo una disminución, tampoco es drástica. Lo que quisiéramos es que fuera una disminución más amplia y que el Estado de alguna manera pudiera estar ayudando a las personas que no tienen acceso a un servicio de salud mental privado”, reaccionó la doctora Kalitza Baerga, presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR).

Agregó que hay que seguir buscando soluciones, incluyendo que la gente pueda tener mejores accesos a los servicios de salud mental y seguir promoviendo que no haya estigma por buscar ayuda.

“No podemos bajar la guardia, siempre hay un riesgo y lo importante es que sepamos que el suicidio se puede prevenir, pero para eso hay que ofrecerle a la gente las alternativas, identificar a la gente que está perdiendo la esperanza y el amor a la vida”, sostuvo.

La disminución en los suicidios ha sido tendencia en los últimos 6 años, según el informe anual del 2019 de la Comisión para la Prevención del Suicidio.

“Es cierto que han bajado a través de los años, pero que haya uno es terrible. Es lamentable y es difícil”, recalcó Baerga.

ASSMCA: «hemos pasado el periodo más fuerte»

Para Suzanne Roig, administradora de la Administración de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), el aumento durante los meses de junio a agosto era uno que podía esperarse, ya que los meses de mayor cantidad de suicidios en Puerto Rico y en el mundo es desde mayo hasta agosto.

“Este año hemos pasado el periodo más fuerte, sin embargo, continuamos con una pandemia que continúa alternando nuestra rutina, que continúa ocasionando enfermedad y muerte. Este año, este periodo de alerta más intenso no se limitó a los meses esperados, sino que lo hemos mantenido todo el año, ya que empezamos en enero con los sismos. Nosotros hemos tenido esa alerta constante durante este año, y así lo vamos a mantener mientras la pandemia continúe”, aseguró Roig Fuertes.

Mencionó que tuvieron un periodo bien alto de llamadas a la Línea Pas de personas con crisis emocionales desde que comenzó el lockdown hasta agosto, pero que a partir de las últimas tres órdenes ejecutivas donde se flexibilizó la libertad de movimiento de los individuos, comenzó a disminuir. 

La funcionaria opinó que el periodo crítico de adaptación y readaptación a la nueva normalidad concluyó, ya que la mayoría de las personas se han ido adaptando a un nuevo estilo de vida.

“La mayoría de las personas se han ido adaptando a un nuevo estilo de vida, y esa es nuestra nueva realidad, que va a estar con nosotros mucho tiempo. Así que ya el periodo crítico concluyó, claro, no podemos perder de perspectiva que esto tristemente va a seguir trayendo pérdidas”, mencionó al hacer referencia a posibles pérdidas familiares por causa del virus.

El repunte post pandemia

El psiquiatra Jaime Torres Plata, del Hospital San Juan Capestrano, sostuvo que desde el punto de vista clínico no era esperado una reducción en los casos de suicidio, sino que pudiera haber un alza ante los estresores que han vivido los puertorriqueños este año que comenzaron en enero con los terremotos y luego con la pandemia del COVID-19. Dijo que el riguroso lockdown y la cuarentena que se impuso en la Isla pudo haber tenido un impacto positivo en la reducción o estabilización de los casos de suicidio, ya que la literatura médica reconoce la importancia del apoyo o la conectividad del grupo familiar o cercanos a un potencial suicida.

Sin embargo, dijo que más adelante podría haber un despunte de casos cuando se vean las secuelas post pandemia y las implicaciones que ha tenido desde el punto de vista económico, de la educación a distancia, el trabajo, entre otros. Por eso, aconsejó estar más alertas.

Torres Plata expresó que el asunto de la prevención del suicido es uno complejo que va más allá de velar por los síntomas que puedan presentarse en una persona, sino de que se desarrollen estrategias y una disciplina de país, donde se desarrolle la comunicación emocional efectiva en el núcleo familiar para que se pueda comunicar lo que se siente.

“Tener una dificultad manejando una emoción intensa no es un defecto humano es parte de lo que somos y desde esa política podemos ir creando esa cultura, donde hablar a tiempo sobre un pensamiento persistente, negativo, salva vidas. El salvar una vida comienza, no necesariamente por el que lo dice, sino el que tiene la oportunidad de escuchar ese primer reclamo”, expresó.

El psiquiatra sostuvo que cuando el diálogo no se da, las emociones o sentimientos se siguen acumulando.

“Ese catarro emocional se sigue intensificando y eventualmente llegas a tu pulmonía emocional y necesitas una hospitalización. Y si no lo atiendes adecuadamente, puedes tener un paro respiratorio emocional, y es que vienen los suicidios”, ejemplificó.

Por eso, dijo que la pieza principal, sobre todo en esta generación, debe ser crear una cultura de hablar y expresar lo que se siente.

Todos estamos expuestos

Según Torres Plata, cualquier ser humano puede cometer suicidio. Con él coincidió Baerga.

“La literatura expone que cualquiera va a estar expuesto”, sostuvo la psicóloga clínica, quien aseguró que existen señales que podrían alertar de que una persona podría cometer suicidio, entre las que mencionó dejar de comer, no tener la higiene adecuada y aislarse.

“Ser un ser humano y sentir no es un defecto, es parte de lo que somos, y tener una condición mental, sea la que sea, no es un crimen y no es una debilidad. Son condiciones que tienen tratamientos como cualquier otra condición de salud física. Tienen el potencial de ser heredadas en mayor o menor grado, igual que se heredan las condiciones del corazón, metabólicas… y en la medida que podamos crear los espacios para que la gente saque el estigmas… vamos a poder atacar esto a tiempo”, puntualizó Torres Plata.

“El suicidio es cuando las personas están en un punto de angustia y de dolor tan fuerte que piensan que puede ser una solución a su situación, por lo que hay que recalcar que se puede buscar ayuda”, dijo Baerga.

Por su parte, la administradora de ASSMCA recomendó buscar ayuda, llamar a la Línea Pas, buscar un espacio de desahogo si se siente estrés o ansiedad y hacer actividades como caminar, hacer ejercicio, meditar, leer y escuchar música.

“Vivir siempre va a ser mejor, así que vivir debe ser la opción. Todo el mundo vive momentos difíciles, en los que no nos queremos levantar, donde la pesadez nos cae, donde la tristeza nos abacora. Sin embargo, eso que vivimos a lo mejor es por uno, o dos situaciones que estamos viviendo, pero tenemos que evaluar todas las otras situaciones de nuestra vida y ver en ellas a qué cosas le damos valor, por lo que vale la pena seguir viviendo”, concluyó.

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