Crayolas, brochas y acuarelas salpicaron vida a los 219 damnificados que se encuentran en el campamento de casetas que la Guardia Nacional de Puerto Rico instaló en la pista atlética Heriberto Cruz Mejill, en Guánica.  

Allí niños y adultos mayores pintaron como parte de un taller que el Museo de Arte de Ponce impartió el pasado martes.

El propósito de los talleres, según Sofía Cánepa-Ekdahl, jefa de Informaciones y Alcance Comunitario del Museo, es que los presentes “se conecten con sus emociones a través de la creatividad”.

“Las primeras necesidades son tener un techo seguro y tener alimento, pero están las necesidades del alma”, expresó Cánepa-Ekdahl. “El arte nos permite eso [porque] es parte de la salud mental”.

Los niños y adultos en Guánica se han beneficiado de los talleres gratuitos del Museo de Arte de Ponce. Fotos: Luis Joel Méndez

Los talleres han sido ofrecidos por el personal del Museo de Arte de Ponce desde el pasado miércoles, 15 de enero, los siete días a la semana. Han visitado distintos refugios en Ponce, Yauco y Guánica.

De manera simultánea, también han ofrecido talleres de arte en la Escuela Vocacional Bernardino Cordero Bernard, en Ponce; el Estadio Municipal Mario “Ñato” Ramírez, en Yauco; así como en la pista atlética Heriberto Cruz, en Guánica. 

“Llegamos temprano porque la idea es conectarnos con ellos en el desayuno”, expresó en referencia tanto a los niños como a los adultos mayores. “Todo el día estamos visitando las carpas para volverlos a motivar a que vengan”.

Entre 100 a 150 personas toman los talleres de arte diariamente en el campamento de Guánica, indicó Cánepa-Ekdahl. 

Jessica León, de 34 años, ha sido una de las impactadas por los talleres del Museo. La joven madre se encontraba en el taller junto a sus dos hijos y a su sobrina, de siete, ocho y nueve años –respectivamente—.

“Yo había llegado de trabajar. Los nenes estaban con mi mamá en McDonald’s. Yo estaba haciendo un poquito de arroz cuando siento esa cosa que nunca había sentido”, recordó sobre uno de los temblores fuertes que sintió en el residencial Luis Muñoz Rivera, en Guánica el 6 de enero. “Yo le dije a mi hermana: ‘Lily, corre’”.

“Eso era horrible, como una culebra y el ruido bien feo”, enunció. “Yo nunca había sentido una cosa como esa”.

Cuando ocurrió el terremoto de 6.4 el 7 de enero, Jessica se encontraba acostada en su cama junto a su niño. Al comenzar a moverse todo, explicó que cubrió a su hijo con su cuerpo para protegerlo de cualquier objeto que pudiese caer del techo. Una vez terminó el movimiento, huyó del apartamento.

Por causa de los temblores, su apartamento, que se encuentra ubicado en el primer piso del residencial, sufrió daños estructurales en las paredes y en el techo. No le quedó otra alternativa que dormir en una caseta de acampar.  

“En el taller, los nenes se sienten tranquilos”, mencionó Jessica. “A veces de noche, cuando están [listos] para dormir y ha temblado, la nena abre los ojos bien grandes y yo le digo: ‘tranquila mami, tranquila’”.

“Al menos el huracán (María) vino y se fue, pero esto sigue y no podemos volver a la casa”, lamentó.

Importante distinguir la arteterapia

El uso de las bellas artes es beneficioso porque permite que tanto niños como los adultos expresen sus sentimientos, según Kalitza Baerga-Santini, psicóloga clínica y presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico. Sin embargo, instó a que se impartan junto a un profesional.

“Es importante distinguir lo que es la arteterapia –intervenciones creativas con profesionales de la salud mental— de las actividades de arte con el padre o la madre”, advirtió. 

“Las actividades [de arte] son para el desarrollo de la creatividad y, aunque sirven para la expresión de las emociones, deben buscar ayuda en caso de detectar demasiada ansiedad”, agregó.

La arteterapia es una dinámica que se puede realizar en pares o en grupo, la que también se utiliza para tratar el estrés, la ansiedad, así como maximizar la atención y la creatividad en el menor, definió.

“La música, el baile, la lectura de cuentos ayudan”, aconsejó. “Con los niños es importante que modelen estrategias para el control de la ansiedad: respirar, hacer ejercicios”.

El uso de las herramientas de la psiquis en combinación a las artes es, en resumidas cuentas, sanador para el alma.

“Ha sido una experiencia muy linda para nosotros”, dijo la jefa de Información y Alcance Comunitario del Museo de Arte de Ponce, Sofía Cánepa-Ekdahl. “Nos sentimos pertinentes (…) durante María dimos talleres en los campamentos y en las plazas, y ahora, en los refugios”.