Un incremento en las sobredosis por uso de drogas ilegales y mayor consumo de alcohol, tabaco y marihuana es lo que desprende del panorama actual de adicciones en Puerto Rico, de acuerdo con información de La Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA).

Según la más reciente encuesta de la agencia, llamada Consulta Juvenil, mostró entre sus resultados un marcado uso de alcohol, tabaco y marihuana entre jóvenes cursando de séptimo duodécimo grado. 

Asimismo, el administrador de la ASSMCA, el doctor Carlos Rodríguez Mateo, sostuvo que los opioides, como el fentanilo (utilizado como un fuerte analgésico) representa un verdadero problema en la actualidad de la Isla. 

‘’El problema serio que tenemos ahora mismo es que se mezcla con cocaína y heroína y estos usuarios no saben lo que están consumiendo. La mayoría de las letalidades y muertes por sobredosis de opioides están siendo por el uso de fentanilo’’, señaló en entrevista con Es Mental

El Dr. Rodríguez Mateo compartió que en el año 2020 se reportaron localmente 534 sobredosis por opioides, mientras en el año en curso se registran 219, de estas 27 terminaron en muertes. 

“Estos medicamentos están al alcance de todos. Hay que entender que nadie está exento de terminar con una sobredosis de opioides. La mayoría de las personas asocian las sobredosis por opioides por uso de drogas ilícitas, pero la realidad es que, en los Estados Unidos, la mayoría de las personas que murieron por sobredosis de opioides comenzaron con una recete legal utilizada para una condición crónica de salud’’, sostuvo. 

Aunque, de acuerdo con Rodríguez Mateo, cualquier persona podría experimentar una sobredosis, existen varios factores de riesgo, entre ellos situaciones vinculadas a la salud mental y que utilicen constantemente medicamentos de este tipo, pacientes con antecedentes con adicción de opioides y/o traumas recientes como muertes.

“Las recomendaciones para la gente son: no dejar opioides en botiquín al alcance de todos, llevar un recuento de píldoras, desechar correctamente los sobrantes de opioides. De igual manera, conocer señales de alerta de abuso, como presentar periodos de somnolencia, náuseas, niebla mental, aumento en presión arterial, dificultad para articular palabras. Ante un evento de sobredosis de opioides, prestar atención a señales como convulsiones, dificultad para respirar y taquicardia’’, puntualizó. 

Destacó, además, que son datos importantes que debe conocer la población en general para prevenir las muertes por sobredosis. 

Por otro lado, miembros de la organización comunitaria Intercambios Puerto Rico, coincidieron en que lo que se está viendo en la actualidad en la población usuaria de sustancia es un aumento en el consumo ante la falta de acceso a los tratamientos. 

‘’El consumo en la Isla ha ido en aumento, pero es por los pocos recursos que se dan para esa comunidad, para ayudarlos en su rehabilitación y sus problemas de salud mental. Es cuesta arriba porque no hay recursos suficientes para todo el mundo’’, describió el educador de la entidad, Luis Ramírez.

Como organización sin fines lucrativos buscan llevar un mensaje al público de derribar el estigma hacia la población, la cual sigue siendo marginada socialmente. 

‘’Esto es una situación de salud. Hay que verlo desde un aspecto de salud mental y física. Son seres humanos igual que nosotros, tienen necesidades y muchas veces, además del acceso a los tratamientos, es el apoyo. Nos encontramos con situaciones con que el único apoyo somos nosotros’’, manifestó el manejador de casos de Intercambios Puerto Rico, Bryan Alvarado

Ramírez destacó, asimismo, que se ha visto un alza en los casos de sobredosis y son precisamente las organizaciones pequeñas trabajando en esto, con la repartición de naloxona (fármaco reconocido por revertir los efectos de una sobredosis) y educando en la calle sobre cómo reaccionar ante una sobredosis. 

Añadió, además, que se debe aspirar a trabajar no solo en la prevención a través de la educación, también enfatizar en el problema de salud mental que existe en Puerto Rico. 

‘’El uso problemático de sustancias no es solo un uso problemático, siempre viene acompañado de un cuadro de salud mental o ese cuadro ocasionó el uso de sustancias. A la parte de salud mental debemos prestarle mucha atención y darle énfasis’’, agregó. 

‘’Si nosotros trabajamos desde ‘bajo umbral’ sabemos que podemos ubicar a ese participante, buscarle tratamiento rápido para su salud mental o uso de sustancias y podemos tener una persona funcional. Nosotros lo que queremos es que esas personas puedan volver a su función, no quedarse estancados en el ciclo’’, sumó por su parte Alvarado. 

El término “bajo umbral”, explicó Alvarado, es utilizado por la entidad con el fin de que existan pocas restricciones y más acceso a recursos como tratamientos, vivienda, apoyo y búsqueda de empleo. Servicios que muchas veces no puede recibir esta población y que se pueden gestionar con políticas públicas a favor de estos, así como la educación comunitaria.