La pandemia de COVID-19 afectó los fondos que anteriormente estaban dirigidos al Gobierno para la adquisición de productos anticonceptivos tanto en Puerto Rico como a nivel mundial.

En Puerto Rico, la desviación de estos fondos para atender la pandemia provocó un aumento en los embarazos no planificados, según la ginecóloga y obstetra, Yari Vale Moreno, quien también dirige el programa de Planificación Familiar del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Recinto de Ciencias Médicas (RCM). 

Vale Moreno indicó que su oficina perdió los fondos que les otorgaban para proveerle a sus pacientes anticonceptivos, pues el dinero se redirigió a investigaciones sobre la COVID-19 y sus variantes.

Al igual como ocurrió en la Isla, según un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (ONU, por sus siglas en inglés), 12 millones de mujeres en 115 países perdieron el acceso a los servicios de control de la natalidad por causa de la desviación de los fondos dirigidos a los productos médicos y anticonceptivos por la emergencia del coronavirus.

Como consecuencia de la falta de recursos y servicios médicos, el informe de la ONU identificó un aumento de 1.4 millones en las estadísticas mundiales de embarazos no planificados en países en desarrollo.

Mientras, la indagación de la ONU también identificó problemas en la atención sanitaria, específicamente aquel destinado para gestantes hispanas y afroamericanas.

Vale Moreno constató que en Puerto Rico se habían visto abusos similares en la comunidad negra.

Estableció que ante situaciones como la del coronavirus, las minorías siempre son las más perjudicadas.

Por otro lado, explicó que el encierro obligó a muchas personas a tener relaciones sexuales sin protección, pues no querían salir a comprar anticonceptivos para no exponerse al virus.

Recordó que las personas comenzaron a evitar acudir a farmacias, servicios perinatales, oficinas médicas y hospitales para recibir sus servicios o fármacos y protegerse de embarazos no planificados.

A su vez, la también colaboradora del Observatorio de Violencia Obstétrica puntualizó que el hecho de estar en la casa aislados también se prestó para más episodios de violencia que pudieron haber ocasionado muchos embarazos.

Por su parte, la psicóloga clínica experta en salud perinatal, Marianella Rodríguez Reynaldo, destacó que en Puerto Rico la mayoría de los embarazos tradicionalmente no son planificados.

Lo atribuyó a la falta de educación en las etapas reproductivas, la apertura ante el tema de la sexualidad, la falta de acceso a los anticonceptivos, entre otros motivos.

“La planificación familiar no es lo fuerte de nuestra sociedad”, lamentó.

Aumentan los abortos

Por otro lado, la ONU destacó que hubo un aumento en la incidencia de abortos espontáneos en el primer trimestre de la pandemia.

En el caso de Puerto Rico, Rodríguez Reynaldo comentó que las estadísticas de los abortos no han sido divulgadas, pero previo a la pandemia uno de cada cuatro embarazos terminaba en un aborto.

Explicó que el problema principal es que en Puerto Rico no se registran los abortos si ocurren dentro de las primeras 20 semanas del embarazo.

Al contrario, en países como el Reino Unido, durante la pandemia se establecieron protocolos que facilitaron hacer abortos caseros y a raíz de ello aumentaron. Sin embargo, el 88% de estas terminaciones fueron realizadas dentro de las primeras 10 semanas del embarazo.

No obstante, según Rodríguez Reynaldo, en Puerto Rico no se pudiesen obtener dichas estadísticas por la falta de contabilización

También estableció que se complica establecer números verídicos porque muchas mujeres abortan en la casa y no llegan al hospital, para que se registre lo sucedido y ejercer el procedimiento, porque la pérdida surgió de manera inesperada. 

La psicóloga clínica también indicó que muchos hospitales cambiaron sus protocolos y establecieron reglamentos que no beneficiaban a las personas gestantes e hicieron más difícil el proceso.

Apuntó que estos aspectos dificultan el tener estadísticas que representen la realidad.

Ambas expertas criticaron la falta de visibilidad de estas pérdidas, pues se desconoce cómo surgieron estas experiencias y bajo qué contexto.

Vale Moreno se lamentó de la falta de actualización en las estadísticas del Departamento de Salud que describió como “no fidedignas”.

La ginecóloga compartió que, según su recopilación de datos de tres clínicas, ProFamiliayElla, el Dr. Antonio José Gallardo de la Clínica de Aborto Puerto Rico en Bayamón y su propia clínica, en Puerto Rico hubo un aumento en abortos durante la pandemia.

Describió que conoce de muchos casos en los que, si no fuese por la pandemia, la persona hubiese decidido asumir el embarazo.

Sin embargo, matizó que el estrés innato que causa un embarazo no planificado, sobre la ansiedad que provoca la pandemia, pone a las pacientes en mayor riesgo a querer terminar el embarazo o abortar de manera natural.

Resaltó que es difícil asumir un embarazo ante las situaciones que se dieron durante la pandemia, pues la manera en la que se da el proceso y el ambiente en el que están gestando se vuelven más incómodos.

Por otro lado, añadió que la situación económica del País dificulta el conceptualizar tener hijos, específicamente de manera no planificada.