La incertidumbre y la angustia que los puertorriqueños han estado viviendo durante cinco meses de cuarentena debido a la pandemia del COVID-19 ha incrementado el número de pacientes con síntomas de trastornos de ansiedad, ansiedad generalizada y ataques de pánico, según expertos entrevistados por Es Mental.

También, ha exacerbado los síntomas de quienes ya padecían de trastornos de ansiedad previo a la pandemia y provocado el resurgir de los síntomas en personas que ya estaban recuperadas.

“A medida que ha pasado el tiempo, de verdad que lo que he visto ha sido mucha ansiedad generalizada y en algunas personas ataques de pánico”, expresó el psiquiatra Mario R. González Torres. “La realidad es que la ansiedad ha aumentado en general por distintas razones”.

La angustia ha sido parte de lo que ha causado la ansiedad al no tener la libertad de realizar las actividades diarias porque incrementan el riesgo de contraer el COVID-19, explicó el psiquiatra.

Al desarrollo de la ansiedad también han contribuido los cambios que han ocurrido en tan poco tiempo, mencionó.

El regreso a clases, el cambio de rutina en el entorno familiar, la poca concentración en las clases en línea y el abandono de empleos debido a que ciertos patronos no les han permitido ajustar sus rutinas a las de sus hijos, han sido algunas de las razones por las que han incrementado estos trastornos, explicó la psicóloga clínica Delmara Rivera Rivera.

“Yo creo que la diferencia ha sido lo prolongado que ha sido todo esto”, opinó la psicóloga clínica al comparar la pandemia con el huracán María. “El mucho tiempo en el que estamos expuestos a todo este estrés y a toda esta incertidumbre es lo que está colaborando en su prevalencia”.  

El psiquiatra Ohel Soto Raíces explicó que la pandemia es distinta al huracán debido a que ha sido un ciclo en el que ha prevalecido la incertidumbre de repunte en repunte de casos.

“Es una coordinación en cuanto a una visión con propósito y metas porque en una pandemia no tiene que imperar la salud mental solamente, sino que se tienen que utilizar todas las redes, como los servicios privados y los servicios públicos, para ponerlos en contexto para manejar tanto las destrezas de adaptabilidad como para regular emociones”, acotó.

Es importante contar tanto con psiquiatras como con psicólogos para detectar y tratar de manera adecuada los trastornos de ansiedad que conllevan tantos recursos, agregó.

La psicóloga clínica Irma Torres Rivera explicó que ha observado los dos polos opuestos en su práctica: desde pacientes con trastornos de ansiedad cuyos síntomas se han disparado por el difícil acceso a servicios de salud hasta pacientes que luego de todo lo que ha atravesado la Isla desde 2017 han decidido buscar ayuda ahora.

Torres Rivera advirtió que los pacientes que no han buscado ayuda tras todo lo que han vivido pueden sentir una intensificación mayor en sus síntomas de trastornos de ansiedad e incluso sufrir de depresión.

Igual podrían comenzar a diagnosticarse altos niveles de somatización por los cambios neurofisiológicos que la ansiedad causa, agregó. En ese proceso contribuirían los altos niveles de incertidumbre por causa de lo indefinida que se ha tornado la pandemia.

“En muchas ocasiones, la ansiedad se refleja cuando tenemos mucha incertidumbre y la pandemia es mucha incertidumbre over and over and over again”, opinó la psicóloga clínica.

Los especialistas en salud mental entrevistados coincidieron en que es importante estar alertas a los efectos que los trastornos de ansiedad pueden tener debido  a una prolongación de la pandemia.

Sin embargo, en caso de que los síntomas por causa de los trastornos de ansiedad interrumpan con la rutina diaria, tiene que buscarse ayuda psiquiátrica o psicológica en la mayor brevedad posible. 

Prevalencia en Puerto Rico

A pesar del aumento que están viendo los expertos en los trastornos de ansiedad en la pandemia, éstos son los diagnósticos mentales más comunes en Puerto Rico.

El Instituto de Investigación de Ciencias del Comportamiento que se encuentra adscrito al Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico llevó a cabo un estudio para la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA) en 2016, el cual arrojó que el 12.5 de la población adulta es afectada por trastornos de ansiedad.

Estos trastornos pueden ser ansiedad generalizada, fobia social, agorafobia y desórdenes de pánico que también son enfermedades mentales comunes en la población adulta en la Isla.

El estudio igualmente enfatiza que los trastornos de ansiedad han sido diagnósticos que se han mantenido consistentes al tope de la lista.