Sea con quemaduras o cortes en su piel, la autolesión se trata de cualquier acto que haga una  persona para lastimar su propio cuerpo a propósito. 

Como forma dañina de afrontar la tristeza, el dolor emocional o el estrés, las autolesiones en jóvenes suelen convertirse en señal de culpa y vergüenza, explicaron expertos entrevistados por Es Mental

Y es que esta acción es muy común en adolescentes y jóvenes, según el doctor Dimas Javier Tirado, especialista en psiquiatría. Datos apuntan que hasta un 25% de adolescentes en las escuelas se autolesionan.

“Hay muchos jóvenes y lamentablemente muchos niños que se autolesionan, pero no es necesariamente a propósito, sobre todo niños con discapacidad intelectual o diversidad funcional”, explicó el doctor. 

Sin embargo, en el caso particular de las autolesiones, dijo que se trata de jóvenes que lo realizan a propósito, pero no con la intención de suicidarse. 

En concordancia, la especialista en psicología, doctora Marilyn Rodríguez explicó que también pueden provocarse dolor con pellizcos, fracturas de huesos, golpes, tatuajes, perforaciones, halarse el cabello, rascado excesivo, introducir objetos en las aperturas del cuerpo y el uso de drogas. 

Además, pueden consumir sustancias no comestibles como cuchillas, detergente, navajas, entre otros. 

Si fuéramos a buscar el porqué lo hacen, estos desean controlar sus emociones incómodas, pues consideran que son muy difíciles de tolerar. No pueden o no saben manejar sentimientos angustiantes como la ira, tristeza, ansiedad y falta de control”, explicó la doctora.

Acto y consecuencia seguida, buscan maneras de responder a su sufrimiento, evitando sentirlo y buscando alivio mediante las sensaciones dolorosas físicas, que sí tienen la capacidad de distraerlos del dolor emocional, agregó.

Incluso, según la literatura, no hay una razón específica que lleve a una persona a autolesionarse, pero se relaciona a dolor emocional abrumador para la persona, de acuerdo con Rodríguez. 

Según el psiquiatra, existen varias teorías de por qué toman estas decisiones, entre ellas: 

  • Autorregulación: Según el doctor, es una manera de autorregular sus emociones intentando sentir algo, y utilizan las autolesiones para precisamente, sentir algo fuerte y sentirse vivos/as.
  • Niños y adolescentes con historial de trauma: En estos casos particulares puede verse las autolesiones, ya que sus traumas o situaciones adversas los expone a autolesionarse. 
  • Impulsividad: Tras trastornos como TDAH o con cualquier tipo de trastornos de control de impulsos, la manera o forma de expresar sus sentimientos o regular la impulsividad es autolesionándose. 

“No es solo las famosas cortaduras o alteraciones que pueden hacer los adolescentes, también hay quemaduras, también hay muchos chicos y chicas que pueden pellizcar, que pueden provocar que otras personas también les hagan daño, que pueden arrancarse los pelos, incluso. Hay muchas maneras de lesionarse, incluso pueden llegar a mutilarse sus partes genitales o tener relaciones sexuales con la intención de hacerse daño”, compartió. 

Efectos negativos de las autolesiones

Y es que no son solo los daños físicos que puedan ocasionarse, sino que también el estado emocional se verá sumamente afectado. 

De acuerdo con Rodríguez, dentro de los efectos negativos, se destacan los cambios en conducta, la sensación de pérdida de control, el sentimiento de culpa, el aislamiento, deterioro de su salud mental y dificultades en socialización. Estudios sugieren que una práctica prolongada puede presentar el riesgo de que aumenten los pensamientos suicidas y acciones asociadas.

En términos físicos, indicó que se puede presentar la pérdida de sangre, moretones, dañar alguna parte del cuerpo, quemaduras. Además de las marcas o cicatrices que pueden quedar de forma permanente en su cuerpo.

Recomendaciones y tratamiento

Como una primera recomendación ante estas situaciones, el doctor recalcó que la educación será vital el aspecto educativo en el hogar e instituciones educativas.

Así como la terapia psicológica, pues en estos casos particulares no hay un tratamiento psicofarmacológico aprobado para tratar autolesiones. Pero, sí hay muchos medicamentos que se usan de manera continua para tratar los pensamientos de autolesionarse. 

En el caso de que sean más niños o adolescentes, el rol de los padres va a ser de suma importancia para el manejo y tratamiento de las autolesiones. Precisamente, el doctor confirmó que en psiquiatría de niños y adolescentes, siempre tiene que haber un componente de orientación y educación a padres o encargados. 

Tirado recomendó a los padres limitar el acceso que estos pequeños tengan a situaciones o objetos con qué mutilarse. “Esconder todos los cuchillos, las navajas, cualquier cosa. Porque muchas veces la desesperación los pone bien creativos en cómo lastimarse”.

De forma similar, Rodríguez compartió que la mayor parte de los menores que llevan a cabo conductas de automutilación, no conocen o han desarrollado destrezas de inteligencia emocional, que les permitan comunicar lo que sienten y les sucede. 

Por consiguiente, los adultos alrededor de ellos, como los padres, maestros y familiares, pueden mantenerse alerta a cambios observables con el  propósito de identificar si algún niño, adolescente o joven necesita ayuda.

Entre estas señales destacó: 

  • Marcas sin explicación aparente como moretones, cortaduras y quemaduras.
  • Que el menor utilice ropa inapropiada para el clima donde se encuentra.
  • Que reporte accidentes recurrentes, entre otras señales relacionadas a bajo estado anímico como llanto, comentarios negativos, aislamiento, bajo desempeño académico y baja autoestima.

Para tratar estas acciones, el doctor afirmó que el tratamiento que más utilizan se trata de la terapia dialéctica conductual, pues tiene componentes importantes de educación, más enseña a estos jóvenes a cómo autorregularse de maneras más sanas. 

Precisamente, en esta terapia psicológica será vital trabajar con la autoestima de estos jóvenes, razón por la cual incluso podría autolesionarse por sentir que merecen lastimarse. 

Finalmente, afirmó que para tratar la impulsividad se puede hacer uso de medicamentos como, por ejemplo, con casos en el que tengan problemas de ADHD, depresión y trastornos de ansiedad.

“Y muchas veces utilizamos estabilizadores de ánimo porque el estabilizador de ánimo puede ayudar al mejor manejo de control de impulso y por supuesto, una mejor regulación emocional”.