Las aspiraciones profesionales, así como los problemas sociales, económicos, políticos y ambientales de Puerto Rico, están entre las razones principales para que los jóvenes piensen dos veces el tener hijos.

En eso coincidieron cuatro jóvenes en entrevista con Es Mental.

 

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De  2011 a 2019 la tasa de nacimientos en Puerto Rico se redujo de un 11.1% a un 6.7%, según el resumen económico de la Junta de Planificación de Puerto Rico (2021). La baja tasa de nacimientos, junto al incremento de 0.8 puntos en la tasa de mortalidad durante el mismo periodo, ha causado que la población de 3.8 millones de habitantes en la isla de principios del 2000 cayera en 3.1 millones en 2019.

No obstante, la mayoría de los jóvenes coincidieron en que, de tener hijos, no los tendrán a corto plazo. En todo caso, sería a partir de los 30 años, en su mayoría, para criarlos solos y no en pareja. Incluso, se encuentran más inclinados a adoptarlos que a concebirlos.

Leonardo Fermaint Román, de 21 años y estudiante del Departamento de Tecnología en Comunicación Tele-Radial de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA), mencionó que no tendrá hijos porque se unirá a las fuerzas armadas, lo que le restará tiempo que no dedicará a su familia. Esto se suma a que la economía, el medioambiente y la sociedad no están en su mejor momento, sostuvo.

Lo único que lo convencería de tener un hijo, expresó, es tener un automóvil y un hogar cerca de una escuela de calidad para proveerles una mejor calidad de vida. 

“La gente quiere traer niños al mundo para sentirse completos, pero se les olvida que hay muchas situaciones a las que sus hijos van a estar expuestos y que los pueden lastimar”, comentó. 

La también estudiante del Departamento de Tecnología en Comunicación Tele-Radial de la UPRA, María Isabel Camacho Marrero, de 22 años, tendrá un hijo a partir de los 30. Lo cuidará soltera y lo adoptará en lugar de concebirlo. Por el momento, se enfocará en sus metas profesionales, dijo.

“Estoy consciente de que tener hijos es una responsabilidad súper grande como para decir que quiero tener un hijo y ya”, opinó. 

“Por eso es que vemos tantos padres ausentes, tantas madres solas”, agregó.

Para Kiara Ivana Coll Ramírez, mesera y aspirante a ser productora de documentales, los retos económicos, políticos, ambientales, sociales y sobre todo la violencia que atraviesa Puerto Rico representan un obstáculo para tener hijos. 

En caso de tenerlos, será cercano a los 30. Tampoco serán biológicos, sino adoptados, aseguró la joven de 21 años. 

“No soy la única que piensa así. He hablado con otras personas que dicen que sí tendrán hijos, pero también están en veremos de cuántos hijos van a tener”, expresó. 

Mónica Cappas Hernández, de 20 años y quien desea ser cineasta, no tiene en mente tener hijos. Sus metas profesionales chocan con tener una familia porque no podría atenderla.

Su deseo de conocer el mundo, acotó, también se esfumaría. 

“Nuestra generación se dio cuenta de lo que conlleva una figura maternal”, opinó. 

De acuerdo con el resumen económico de la Junta de Planificación (2013), la baja tasa de nacimientos en Puerto Rico se debe a que las mujeres están más enfocadas en mejorar su nivel educativo para entrar al mercado laboral. Por lo tanto, tienden a conformar su familia entre los 30 a 40 años. Esto contrasta con lo observado en décadas anteriores, donde las madres eran jóvenes sin educación y con bajos ingresos económicos.

En su mayoría, las madres en Puerto Rico son solteras con más de 20 años y tienen un nivel educativo mayor a escuela superior, añade.

“La natalidad ha bajado por iniciativa de la mujer, que con la presión de educarse, trabajar y llevar un hogar, ha tenido que reducir el número de hijos”, consigna el informe.

El exdirector del Programa de Planificación Económica y Social de la Junta de Planificación,  Julio César Hernández Correa, explicó que la reducción en la tasa de nacimientos se ha repetido en países desarrollados, como Alemania, Francia,  Estados Unidos y Japón. 

En jurisdicciones en crisis económicas como Puerto Rico, explicó el economista, las familias reducen sus compromisos económicos a largo plazo, incluyendo los hijos. 

Igualmente, entre más hijos tienen, expresó, más disminuyen sus ingresos.

“No hay oportunidades para las nuevas generaciones”, mencionó. “No son las mismas que antes”.

Para incrementar la tasa de nacimientos, enfatizó que se debe articular un sistema de guarderías y fortalecer las dispensas laborales, especialmente, en madres trabajadoras.

Sin embargo, el vicepresidente de planificación y de asuntos académicos en el Sistema Universitario Ana G. Méndez, Jorge Luis Crespo Armaiz, advirtió que la merma en la tasa de nacimientos no se solucionará rápidamente al ser un problema de hace décadas.

Para esperanzar a los jóvenes a continuar en la isla, aconsejó a incrementar los salarios mínimos. 

Incentivar a que estudien carreras técnicas o vocacionales también es importante, mencionó. Estos trabajos son los que todavía se generan en la isla, a pesar de la crisis económica. Por ejemplo, electricidad, construcción, refrigeración y mecánica.

“El bachillerato siempre será necesario”, puntualizó el planificador. “Pero esta economía, al igual que pasa en otras sociedades, se está polarizando desde el punto de vista educativo”.