Muchas personas tienden a ver la disciplina como si fuera negativa. Sin embargo, la misma es fundamental para cumplir las metas y objetivos personales o profesionales, según expertas entrevistadas por Es Mental.

La doctora Jennifer Rodríguez Soto, psicóloga clínica, sostuvo que la psicología define a la disciplina como un conjunto de hábitos que una persona puede generar en base al compromiso y autocontrol. 

Tanto el compromiso como el autocontrol llevan a los individuos a poder cumplir metas y objetivos, según explicó. 

Rodríguez Soto sostuvo que muchas personas ven la disciplina traducirse a algo rígido, aburrido, castigo u obligación. Visión que es errónea porque la misma se vuelve funcional cuando se hace desde un espacio de amor propio, autocompasión y ante todo de compromiso

“Cuando yo veo la disciplina como una forma de amarme y de serme fiel a mí misma, definitivamente voy a poder ser más flexible en la ejecución de las conductas”, explicó.

Por tanto, la relación que como persona se establece con la disciplina, es de acuerdo con Rodríguez Soto, lo que llevará a las personas a ser exitosos en el cumplimiento de las conductas y tareas. 

Similarmente, pero desde el área de coaching y liderazgo, para la doctora Aryanex Rivera, la disciplina debe ser percibida como un simple conjunto de reglas y normas, y debe ser entendida como una manifestación de amor propio. 

Si bien, en nuestra vida cotidiana siempre habrá desafíos y tentaciones que pondrán a prueba la capacidad de poder resistir la gratificación instantánea, cuando usualmente fallan las personas en su disciplina. 

“La disciplina tiene que ver y nos tiene que permitir cultivar y demostrar nuestro amor propio”, sostuvo Rivera.

Como doctora en gerencia y liderazgo, Rivera compartió a Es Mental que en momentos cuando brinda talleres o conferencias, incluye lo que es el tema de la disciplina y su importancia.

Cuando personas desean adquirir metas u objetivos personales o profesionales, es importante que se tenga en perspectiva, pues no todos los días se tendrá motivación. 

Beneficios de la disciplina 

Un artículo sobre el tema destaca que la disciplina afecta en grandes medidas la vida de los individuos, esto pues es la capacidad de regular comportamientos y acciones, en lugar de ser controlados por los impulsos y deseos inmediatos. 

Y sin duda, también es una forma de amor propio. Como individuos, el esfuerzo por ser autodisciplina, demuestra amor y respeto hacia nosotros mismos pues se está tomando el control y las decisiones de aquello que es positivo para el bienestar integral, según el artículo. 

De acuerdo con Rivera, la disciplina se puede manifestar en diferentes gestiones y en nuestras relaciones interpersonales, incluso. 

Rivera indicó que el establecer límites, la comunicación asertiva y el respeto hacia los demás requiere de una disciplina. Por tanto, el crear con ello unas relaciones saludables y constructivas demuestra un gran amor propio y valor para proteger la paz emocional

Primordialmente, Rodríguez Soto compartió que, como individuo, tener un estilo de vida disciplinado, significa tener un estilo de vida más basado en lo que a como individuo tiene valor, versus vivir una vida dirigida a pasiones, emociones o urgencias del momento. 

“El ser disciplinados (si lo hacemos de forma saludable), claro que va a traer beneficios en nuestra autoestima, en la solución de problemas y del cumplimiento de metas”, agregó. 

También, tiene implicaciones positivas en nuestra salud física, e incluso en nuestra salud de vida social.

Según la especialista, cualquier conducta que implique rigidez no va a ayudar a que mejores e implementen la disciplina en sus vidas.

Al compartir qué las personas pueden hacer para lograr implementar esta conducta en su vida diaria además de la relación que tienen con el concepto, Rodríguez compartió que conocerse a sí mismo es la opción ideal, pues para poder trabajar con conductas que se conviertan en hábitos, se ha de conectar con hábitos que le conduzcan al lugar que realmente la persona quiera estar. 

La especialista explicó que estudios recientes mencionan que para que una conducta se vuelva un hábito, son necesarios al menos 66 días para que entonces no exista el riesgo de abandonar de forma prematura la conducta.

En términos del plan de acción, la doctora recomendó que es importante que la persona reconozca el propósito y que pueda establecer un plan de acción con metas a corto plazo, con la inclusión de premios o refuerzos positivos.  

En concordancia, como recomendación principal, la coach explicó que en estos casos será necesario la creación de metas realistas.

Adquirir nuevos hábitos para alcanzar esas metas y salir de los hábitos que no favorecen, colaborarán en la inclusión de una vida más disciplinada. 

“Tenemos que entrenar nuestra mente a ser disciplinados y esto lo vamos a hacer cuando lo realizamos poco a poco y hacemos esos hábitos evidentes”, sintetizó.