Siendo pacientes que experimentan una significativa desregulación emocional, con síntomas como como inestabilidad emocional intensa, impulsividad, miedo al abandono e ideación suicida, entre otros, la terapia dialéctica conductual o también conocida la dialectical behavior therapy o DBT (por sus siglas en inglés) podría ser de beneficio en el manejo del trastorno límite de la personalidad, de acuerdo con el doctor Domingo J. Marqués, director del Dialectical Behavioral Therapy and Research Program de la Universidad Albizu. 

Según la Asociación Americana de Psicología, el trastorno límite de la personalidad o borderline se caracteriza por un patrón prolongado de inestabilidad en el estado de ánimo, las relaciones interpersonales y la autoimagen. El mismo puede manifestarse mediante conductas autodestructivas, relaciones intensas pero inestables, cambios de humor y sentimientos crónicos de vacío. 

A menudo los pacientes que viven con el trastorno límite de la personalidad enfrentan dificultades para regular sus emociones y comportamientos, empujándolos a que “sean propensos a crisis y el empeoramiento de situaciones, que pueden terminar en hospitalizaciones, intentos suicidas, autolesiones no suicidas y hasta la muerte por suicidio, que ocurre en el 10 por ciento de esta población”, precisó el doctor Marqués.

En la actualidad se estima que de 1 a 3 por ciento de la población experimenta los síntomas.

Los beneficios de la terapia dialéctica conductual

La evidencia científica apunta a que la terapia dialéctica conductual puede resultar exitosa en su manejo.

La doctora Hiradith Menéndez, psicóloga clínica de TPL Puerto Rico, explicó que a través de la terapia dialéctica conductual, la cual puede ofrecerse a poblaciones jóvenes y adultos, se enseña a los pacientes habilidades para gestionar sus emociones y, de tal manera, afrontar las situaciones del diario vivir con las que se pueden topar quienes experimentan borderline. 

“Las personas que tienen el diagnóstico, a nivel cerebral, tienen una morfología diferente, en comparación con otras personas. Así que están más susceptibles a desarrollar la desregulación emocional y eso se une a unas experiencias con un ambiente invalidante; ahí se da el espacio para desarrollar las características del diagnóstico”, detalló la doctora Menéndez.

La terapia dialéctica conductual también puede brindar destrezas acerca de relaciones interpersonales saludables, tolerancia a la angustia y  la conciencia plena, apostando a reducir la impulsividad, las autolesiones no suicidas y la inestabilidad emocional entre pacientes.

“La terapia dialéctica conductual se ha utilizado con éxito en pacientes adolescentes y adultos jóvenes, generalmente a partir de los 12 años, bajo la supervisión de un terapeuta adiestrado en el DBT para adolescentes, conocido como DBT-A”, comentó, por su parte, el doctor Marqués.

La psicoterapia puede ofrecerse de forma individual, pero también de forma grupal. El tratamiento es a largo plazo, por lo que tiene 1 año, como mínimo, en su duración. 

Otros métodos efectivos, y con evidencia, incluyen la terapia del buen manejo psiquiátrico (GPM), la terapia dialéctica conductual para el trastorno de estrés post traumático (DBT-PE), y la terapia centrada en la mentalización, agregó el doctor.

“Además, contamos con las modalidades de intervenciones de DBT para parejas y familias, así como el programa de vínculos familiares que ofrece apoyo a familiares y personas cercanas. Estas modalidades tienen un impacto positivo al cambiar el ambiente a uno de comprensión tanto del diagnóstico como de destrezas para manejar las crisis”, puntualizó Marqués.

El rol del diagnóstico 

El diagnóstico es esencial para lograr un manejo adecuado, y sobre esto la doctora Menéndez explicó a Es Mental que muchas veces los pacientes llegan al lugar correcto luego de que los familiares empiezan a notar las señales. Es decir, que pueden llegar a ser los primeros en detectarlo. En otros casos, los pacientes son referidos por otros profesionales de la salud. 

Cuando se ven las características, llegan por referidos. En nuestro programa hacemos una evaluación exhaustiva, dirigida para identificar las señales. Luego se determina si la persona cumple con las características”, detalló.

Es de importancia estas evaluaciones, pues la persona podría estar enfrentando enfermedades comórbidas.

El trastorno de personalidad limítrofe se puede dar comórbido con otros diagnósticos, como el trastorno de depresión, trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa, los atracones o binge eating, trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo, entre otros. 

En el mes de conciencia del trastorno límite de la personalidad, ambos profesionales coincidieron en el entendimiento de que existen terapias efectivas, con la finalidad de que una persona pueda gozar de bienestar y reducir el sufrimiento, tanto individual como a la familia.

El TPL es más común que la bipolaridad y la esquizofrenia juntos. Sobre el 60 por ciento (de los pacientes} se hace daño físico y cerca del 10 por ciento muere por suicidio. Aún así, es el diagnóstico del buen pronóstico, pues existen terapias efectivas para reducir y eliminar el sufrimiento de quien lo vive y la carga a las familias”, finalizó Marqués.