El tener una mascota durante momentos de crisis ayuda en el manejo de las emociones al ser “una aliada incondicional que no juzga”, así como una responsabilidad que mueve a su dueño a olvidarse, por instantes, de los problemas, expresó Linda Díaz Rivera, psicóloga clínica.

Los perros, en particular, poseen la capacidad de percibir cambios en el comportamiento de sus dueños, ya sea porque se encuentren tristes, enojados, frustrados, felices o ansiosos, indicaron, por su parte, los veterinarios José Luis Sosa Barbosa y Luis Tomás Ramos.

“Si tú estás deprimido, esa mascota va a alivianar tu estado de tristeza porque te sientes tan responsable de esa mascota que se van a ir aminorando las tendencias suicidas”, ejemplificó la psicóloga clínica Díaz Rivera.

Las mascotas adquieren una carga emocional para sus dueños que las “hace parte de la familia”, explicó Díaz Rivera. “Yo tengo una perrita que para mí representa la historia de mis hijos”.

En momentos de crisis, la mascota y su cuidador pactan una relación mutua en la que se cumplen con ciertas necesidades físicas a cambio de satisfacer ciertos estímulos emocionales, acotó.

“El hecho de la persona tener un animal y acariciarlo, le da más tranquilidad a la vez que le dan afecto”, dijo el veterinario Sosa Barbosa. “Es un vínculo entre acariciar la persona (…) que da una tranquilidad emocional”.

Por ejemplo, los perros de apoyo emocional son certificados por un psicólogo si se demuestra que el solicitante depende de la mascota para mantenerse estable emocionalmente. Estos son útiles, principalmente, para pacientes diagnosticados con depresión.

Debido a que Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADA, por sus siglas en inglés), del 1990, no encasilla a los perros de apoyo emocional como un animal de servicio, estos poseen limitaciones al entrar a lugares subsidiados por fondos federales a diferencia de los perros de servicio psiquiátrico o de los perros que responden a trastornos convulsivos.

ADA más bien define a los perros de apoyo emocional como elementos terapéuticos para “proporcionar compañía, aliviar la soledad y a veces ayudar con la depresión, la ansiedad, y ciertas fobias”.

Más sensibles a los cambios

La razón por la que las mascotas –en especial los perros— perciben cambios tanto en el entorno como en la conducta es porque “tienen una percepción más desarrollada”, resaltó el veterinario Sosa Barbosa. Por lo tanto, pueden percibir cambios de comportamiento que un humano no.

“A eso es que viene el hecho de que puedan predecir cuando viene algo malo”, dijo en referencia a temblores, convulsiones y trastornos emocionales. “No es que tienen un sentido adicional, pero ellos los tienen mucho más afinados y delicados”.

Los perros tienden a combinar la información que reciben de los distintos sentidos para recrear una representación mental de su dueño, especialmente a través de la audición y la visión, según el estudio “Dogs recognize dog and human emotions” que desarrolló la Escuela de Ciencias y Vida de la Universidad de Lincoln, publicado en 2016.

El estudio ejemplifica cómo los perros reaccionan de manera agresiva a las personas que se les acercan con un tono de voz fuerte y molesto. Menciona también cómo estos menean su rabo al ver a su amo acercándose y hablándoles con voz chillona.

 Importante la higiene

El veterinario Luis Ramos Mieles instó a los refugiados en el sur de la isla que se encuentran con sus mascotas en los refugios, que estén al pendiente de sus heces fecales. Igualmente, recomendó que le echen un ojo a su pelaje para evitar el desarrollo de sarna.

“Estos animales deben estar debidamente vacunados para evitar enfermedades como la rabia y la leptospirosis que se pueden contagiar a los humanos”, aconsejó el veterinario que ha ofrecido servicios de veterinaria gratuitos a los damnificados  del terremoto.

En cuanto a la sarna humana, la organización sin fines de lucro “Planned Parenthood” también aconseja que se lave la ropa de cama y las toallas que se utilicen con agua caliente. Es importante que se sequen a temperatura alta, al menos, durante 20 minutos.

Ramos Mieles agregó que, si no es necesario, no duerman con sus mascotas para evitar el posible contagio de plagas o enfermedades. “Es importante mantener una distancia”.

Puntualizó que es crucial que los encargados de los refugios mantengan a las mascotas en jaulas durante un tiempo razonable, para evitar que se sientan atrapadas, mientras a su vez se les mantiene controladas.