Si bien es cierto que la técnica del «blackface» o pintarse la cara de negro se ha utilizado con frecuencia en Puerto Rico, es ofensiva porque ridiculiza los rasgos de las personas negras, transmite un mensaje erróneo y mina la autoestima de los que han sufrido discrimen por su color de piel.

Ese postulado se desprende de la primera parte del conversatorio “Hablemos de negritud” que organizó “Teatro Público” sobre las experiencias de los artistas negros en las tablas.

El diálogo tomó lugar el domingo, 7 de junio, con la participación de Dolores Pedro, Modesto Lacén, Bryan Villarini, Eyra Agüero Joubert, Juan Pablo Díaz, José Luis Oyola y Alejandra Rosa. 

“Es una práctica de mucho tiempo, pero es una práctica ofensiva”, expresó el afamado actor internacional, Modesto Lacén, durante la conversación. “Es [una técnica] errónea porque ahora que tenemos más información y más acceso, tenemos que reflexionar sobre eso”.

En un artículo publicado por la agencia de noticias Prensa Asociada  se explicó que, para muchos, el «blackface» es considerado el primer método de entretenimiento netamente norteamericano. Es una técnica que tomó lugar en Nueva York a partir de los 1830’s y se popularizó especialmente en los hombres blancos.

Foto por: Orville S. Poland

La técnica consiste en que una persona blanca oscurezca su rostro con pintura para interpretar un personaje negro. Esto no tan solo incluye exagerar los rasgos físicos de los negros, sino que los personifican como hipersexuales, supersticiosos, vagos, ignorantes y cobardes.

La comedia puertorriqueña tiene un largo récord de personajes populares que han sido concebidos a través del blackface. Entre ellos, “Chianita Gobernadora”, “Pirulo El Colorao”, “El Negro Yaco”, “Diplo”, “Cuco Pasurín” y “Pedro Fosas Nasales”.

La marca de café en granos “Cafe Yaucono” también ostentó durante décadas como marca una mujer negra vestida de sirvienta llamada “Mama Inés”, considerado para muchos racista.

Para el actor internacional, es importante que los actores blancos sean más cuidadosos y conscientes cuando utilicen el «blackface» En especial, porque tiende a minar la autoestima de los jóvenes que han sido discriminados por su color de piel, más aún los negros.  

“La comedia no viene de la situación, viene de esa incapacidad de ver los códigos sociales del mundo”, explicó.

El uso de la técnica del «blackface», de igual forma, coloca sobre la mesa por qué un blanco tiene que utilizarla para interpretar un personaje negro cuando, a fin de cuentas, es mejor simplemente contratar a un actor negro, planteó Lacen.

El maquillista y conductor del programa televisivo “Ahora Es”, Bryan Villarini, explicó que existe una fina línea entre el «blackface» y las técnicas de maquillaje utilizadas para oscurecer o aclarar el tono de piel del actor o de la actriz como efecto de maquillaje o de iluminación.

Estar alerta de las personas que confunden el objetivo del contorno es importante debido a que no es afinar rasgos —como sucede frecuentemente con la nariz—, sino resaltarlos para que sean distinguibles cuando el actor o la actriz salga a las tablas, aclaró.

Pese a que el maquillista dijo “que sí cree en el cambio del tono de piel de acuerdo con las condiciones de ese personaje”, recalcó que lo que marca la diferencia entre una técnica de maquillaje y el blackface es la motivación. 

La actriz cubana radicada en Puerto Rico, Dolores Pedro, mencionó que es importante que se discuta el tema del «blackface»—al igual que tantos otros— para reconocer desde qué perspectiva discriminamos.

“Una sociedad saludable es la que, lejos de separar, integra todos sus aspectos”, enfatizó.

El teatrero e integrante de “Teatro Breve”, Juan Pablo Díaz, coincidió con Pedro en la importancia de educar acerca del tema de manera fría y sin apasionamientos para que las personas estén más conscientes al utilizarla.

El teatrero enfatizó que es erróneo esperar a que sucedan tragedias como la del afroamericano, George Floyd, para autoeducarse acerca de las personas que han contribuido a las luchas de sus pares en Puerto Rico y Estados Unidos, así como el resto del mundo.

“Es un poco erróneo pensar que la sangre tiene que llegar al río para reconocer quién uno es”, opinó.

Los presentes coincidieron en la importancia de que se utilicen momentos como estos para visibilizar las circunstancias de todos los que han vivido el fenómeno del racismo. Y más importante aún: deconstruir los prejuicios porque todos, a menos o a mayor escala, discriminamos por razones de raza, etnia, orientación sexual o clase social.

Foto principal: Samuel Lumiere studio, New York City, via Library of Congress LC-USZ62-64924