Con el tiempo, el uso de inyecciones subcutáneas de toxina botulínica bótox se ha popularizado entre las personas, y ahora los científicos estudian su rol en cómo los individuos expresan y experimentan sus emociones y las posibilidades en el tratamiento de trastornos de salud mental.
Las inyecciones de bótox emplean una toxina para impedir temporalmente el movimiento de un músculo y son utilizadas, en gran parte, para suavizar la apariencia de arrugas en la cara. Pero, además, para prevenir la migraña, tratar espasmos de cuello, la sudoración, la vejiga hiperactiva, entre otras afecciones, explica la Clínica Mayo.
Una investigación del 2023 da luz sobre la influencia del bótox en zonas cerebrales como la amígdala y el giro fusiforme del cerebro, asociadas a la información visual que procesa un ser humano y la retroalimentación facial, sugiriendo, particularmente que, al darse una inhibición de estos músculos, hay una reducción en las señales faciales que perpetúan sus emociones negativas.
Mientras que otra, realizada en el 2010, coincide en que juega un papel en la retroalimentación periférica, luego de probar la hipótesis de que la parálisis del músculo obstaculizaba selectivamente el procesamiento de expresiones de enojo y tristeza. Para esto, se reclutaron pacientes para emplear el tratamiento cosmético sobre su ceño fruncido, dos semanas después de emplear el bótox, pudieron confirmar su predicción.
De acuerdo con el doctor Armando R. Reyes Bermúdez, psicólogo licenciado con especialidad en consejería psicológica y uno de los profesionales de aLostasis Psicología Integral, este tipo de enfoque podría plantear posibles beneficios terapéuticos como, también, los desafíos que podrían surgir en términos de comunicación emocional, manejo de emociones y vínculos interpersonales. Lo que abre nuevas perspectivas sobre cómo la modificación de la expresión facial podría influir en el bienestar psicológico y emocional.
«El uso de bótox no debe considerarse un sustituto de la terapia psicológica ni de otros tratamientos emocionales. Más bien, puede ser utilizado como un complemento para apoyar el proceso terapéutico. La terapia cognitivo-conductual, la psicoterapia o cualquier otro enfoque terapéutico siguen siendo esenciales para el tratamiento de trastornos emocionales, mientras que el uso de bótox debe ser integrado de manera cuidadosa y siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud«, recalcó el doctor.
Explicó que algunos estudios han sugerido que la toxina botulínica, al paralizar temporalmente ciertos músculos faciales, no solo mejora la apariencia de las arrugas, sino que también puede tener un impacto significativo en la experiencia emocional y la expresión facial y que interacción entre la fisiología y la emoción se podría entender mejor a partir de la llamada Teoría de las Emociones, que plantea que la expresión facial no solo refleja las emociones, sino que también puede influir en su intensidad y modulación.
La Teoría de las Emociones, formulada por Paul Ekman y otros psicólogos, postula que las emociones se reflejan en las expresiones faciales y, en algunos casos, estas expresiones pueden modificar la experiencia emocional. Por lo que, la inmovilidad facial causada por el bótox podría influir en cómo una persona experimenta y procesa sus emociones, reduciendo la intensidad de las emociones negativas como la tristeza o la ira, detalló Reyes Bermúdez.
¿Puede el bótox dejar el rostro sin expresiones?
La doctora Dra. Adriana Cristina Figueroa, dermatóloga, aclaró que es un mito creer que el botox podría dejar el rostro sin expresiones, ya que si la toxina botulínica es administrada de manera correcta, en dosis adecuadas y por un inyector entrenado que conoce bien la anatomía facial, se mantienen las expresiones naturales mientras se suavizan las arrugas.
Los resultados exagerados suelen deberse a un uso excesivo o mal aplicado, afirmó.
Otra idea errada es que el botox no se usa exclusivamente para fines estéticos, ya que sus beneficios van más allá y se utiliza en tratamientos médicos para la migraña, el bruxismo, la hiperhidrosis (sudoración excesiva) y ciertas condiciones neurológicas como la espasticidad muscular y el estrabismo, dijo.
Asimismo, pensar que genera adicción, ya que la toxina botulínica no causa adicción química.
“La toxina botulínica es una herramienta versátil y gracias a su uso, tanto médico como estético, ha mejorado la calidad de vida de muchas personas. Aunque esta ha demostrado tener ciertos beneficios para la salud mental, no debe considerarse una solución única para problemas emocionales. La toxina botulínica es un tratamiento más bien complementario a los hábitos saludables y al apoyo psicológico y/o psiquiátrico cuando sea necesario”, compartió
“Como cualquier procedimiento, la toxina botulínica no es para todos. Es meritorio una evaluación médica para determinar si es adecuado según las necesidades y condiciones de cada persona. Además, debo recalcar la importancia de que esta sea administrada por un médico especialista, que haya sido adecuadamente entrenado para este tipo de procedimiento”, recalcó la dermatóloga.
Por su parte, la licenciada Jenisse Matías Candelaria, psicóloga, aseguró que hay mucha desinformación sobre el tema y la ciencia, detrás de todo, reitera que si una persona logra minimizar la expresión de una emoción a un nivel irreconocible, se debe a un uso debe ser extremo o mal aplicado.
«La percepción del afecto ha cambiado mucho. Aún queda mucho por estudiar y aprender sobre estas modalidades estéticas y las motivaciones culturales o biopsicosociales que las guían», sostuvo Matías Candelaria.
Mencionó, también, que por las cualidades que se le atribuyen sobre el aspecto físico, el bótox ha provocado una ola de interés en personas que desean tratar cualquier señal de envejecimiento o «imperfección» y aquí es en donde el factor biológico se une a los factores psicosociales o emocionales. «No solo porque las personas están creyendo que el envejecimiento es un asunto que evitar, si no que existe un castigo si se permite», señaló la psicóloga.
«En las últimas décadas se ha estudiado cercanamente el impacto psicológico del uso de este tratamiento cosmético y en diferentes estudios se ha reconocido, ya que el uso probablemente tiene un impacto emocional en la auto percepción y en el reconocimiento emocional. Sin embargo, nuestro cerebro es capaz de ajustarse y adaptarse a un nuevo entendimiento de las expresiones emocionales de otras personas. Incluso, cuando vemos a otra persona sonreír o fruncir el rostro, las regiones cerebrales (correspondientes a las emociones), se activan en nosotros», puntualizó.
Pero entonces, ¿el bótox puede interferir en los vínculos y la interpretación emocional o de las emociones? El doctor Reyes Bermúdez enfatizó en que tanto como beneficios, pueden darse efectos adversos, como la reducción de la capacidad para leer las emociones de los demás, ya que queda por estudiar las dificultades que podría tener a la hora de leer emociones, de manera precisa.
Lo que afectaría la empatía, puesto que las personas pueden no percibir correctamente las emociones del otro. «Por ejemplo, si alguien no muestra signos claros de tristeza o enfado en su rostro debido al bótox, su pareja o amigos podrían malinterpretar la situación o no ofrecer el apoyo emocional adecuado», describió.
Asimismo, la capacidad para compartir emociones de forma auténtica, debido a que las expresiones faciales no solo son un medio para percibir las emociones de otros, sino también para comunicar las propias. Las sonrisas, las arrugas en la frente o un levantamiento de las cejas son formas claves de compartir reacciones emocionales. Al bloquear o suavizar esas expresiones, las personas pudieran percibir que están «menos conectadas» emocionalmente, continuó el psicólogo.
«En relaciones íntimas, podría generar malentendidos. A modo de ejemplo, si una persona no puede mostrar tristeza en su rostro, su pareja podría pensar que no está tan afectada por una situación emocionalmente cargada, aunque internamente sí lo esté», dijo.
En otros casos, como en individuos con depresión o ansiedad, el bótox podría tener un impacto positivo, ayudando a disminuir la intensidad de las emociones negativas, lo que podría ser beneficioso para el bienestar emocional y/o la auto imagen y bienestar emocional. Desde un punto de vista psicológico, quizá logra generar una mejora temporal en el estado de ánimo, especialmente en personas que sienten ansiedad por su aspecto físico.
En concordancia, los especialistas apuntaron a que aún queda mucho por estudiar y que ante situaciones relacionadas con la salud emocional, se debe buscar asistencia de salud emocional.




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