Con entusiasmo e interés, en agosto de 2016, Carlos Vega comenzó su bachillerato universitario en comunicaciones. Lo que no sabía era que con las nuevas responsabilidades llegaría a su vida el insomnio.
“El insomnio se fue desarrollando cuando iniciaron las asignaciones de la universidad (según yo, sin control), ya que eran tareas asignadas, literalmente de un día para el otro y eran tan elaboradas que parecían trabajos especiales. Lo peor de todo es que eran para 10 o 15 puntos. Se agravó cuando mi abuelo falleció este pasado mes de marzo y, además, tuve una situación en la espalda, la cual me llevó a pasar por el quirófano. Los dolores eran tan intensos que no me permitían dormir”, narró Carlos.
Según contó, a veces lo más que duerme corrido son dos horas. Luego, se levanta y se pone a hacer trabajos de la universidad y trata más tarde de recobrar el sueño.
“Mientras más tensiones arrastre, mayor es la probabilidad de que no pueda dormir en la noche. Para aliviarlo, mayormente intento tomar un té de manzanilla y me calma bastante, pero en algunos momentos, no siento ningún cambio”, dijo.
Los días en que no duerme sufre cambios de humor y también siente mucho cansancio. Y Carlos no está solo. Si uno navega por varias redes sociales en la madrugada, cuando se supone que la mayoría de las personas estén durmiendo, siempre se topa con alguien que está batallando por conciliar el sueño.
No es extraño leer mensajes como “¿Hay alguien por ahí?”, “aqui contando ovejas” o “mirando las cuatro paredes a ver si encuentro el sueño”. Al parecer, cada día, son más las personas que enfrentan problemas de sueño o que se autocalifican como pacientes de insomnio.
“Definitivamente va en incremento y tiene que ver mucho con cómo está el país, la situación social y económica. La mayoría de la gente están preocupadas por cosas que no pudieron hacer durante el día. Vivimos en un tiempo en el que personas tienen varios trabajos, sumados a la responsabilidad de la familia, el trabajo, etc. El insomnio va en aumento”, expresó la psicóloga clínica Jenniffer Morales Cruz, profesora e investigadora de Ponce Health Sciences University y de la Universidad Carlos Albizu.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el insomnio como “problemas al iniciar o mantener el sueño, la queja relativa a un sueño no reparador que se produce como mínimo tres noches por semana, y se relaciona con la angustia o incapacidad diurna”. También puede relacionarse con la incapacidad del individuo a quedarse dormido.
Morales explicó que desde la psicología, el insomnio pudiera tratarse de un síntoma de un diagnóstico clínico como la depresión, la ansiedad o el trastorno de estrés postraumático.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales, quinta edición, utilizado por los psicólogos, el insomnio es el escenario en el que una persona presenta dificultad para quedarse dormido o mantenerse dormido. También puede ser que la persona se despierte temprano y no vuelva a dormirse.
Las repercusiones del insomnio son significativas en el ámbito social, laboral, educativo y académico, indicó la profesional.
“Hay personas que aunque no duerman bien, trabajan bien, pero otras que cuando no pueden dormir sufren los efectos en sus relaciones con los demás, relaciones de pareja, familiares, en el espacio de trabajo. Es importante tratar el insomnio para evitar o minimizar sus repercusiones en el medioambiente social. En la psicología entendemos que una persona sufre de insomnio si ha tenido dificultades de sueño tres veces por semana por tres meses o más”, precisó Morales.
¿Es mucho el insomnio en la comunidad puertorriqueña?
“No hay estadísticas para la población puertorriqueña y no son muchas las investigaciones hechas para los latinos. Las estadísticas existentes hablan a nivel mundial y de los norteamericanos. Sabemos que es común que cuando los pacientes van a sus médicos primarios se quejan de no poder dormir, es verbalizado”, indicó Morales.
El National Center for Biotechnology Information estima que en Estados Unidos más de 60 millones de adultos tienen problemas para dormir.
“Cuando miramos la cantidad de personas que sufren problemas para dormir, 40 a 50 por ciento pudiese tener algún trastorno o condición mental”, dijo Morales.
En términos poblacionales el insomnio afecta mayormente a los adultos, de 18 años en adelante. También, si hay condiciones de salud de por medio es más la probabilidad de que se presente.
Además de condiciones fisiológicas o mentales que detonan el insomnio hay otros factores que pueden incidir. Por ejemplo, las personas que toman medicamentos para dormir siguen teniendo problemas para dormir, aseguró Morales.
La experta adviertió que el dormitorio debe ser donde la persona duerma, no la sala, ni frente al televisor. Es imperativo aminorar o eliminar los ruidos, evitar la presencia de tecnología o pantallas de celulares o tabletas. Agregó que si la persona sufre de insomnio debe evitar las siestas por la tarde y el ejercicio cuatro horas antes de la hora de dormir. Además, se recomienda comer liviano en la noche y siempre dormirse a la misma hora.
“Lo peor que una persona puede hacer si se despierta en la noche es quedarse en la cama. Lo que se recomienda es irse a otro lugar de la casa y hacer algo que le provoque el sueño, como leer. Cuando vuelva a sentir sueño, entonces, que regrese al dormitorio”, recomendó Morales.
Son muchos los que buscan caer en los brazos de Morfeo
En la búsqueda del sueño, cada vez más son los remedios recomendados. No obstante, hay unos que encabezan la lista, según presentó un artículo de la revista Time que estableció en abril de 2017 que 1 de cada 25 adultos toma medicinas recetadas para dormir, de acuerdo con los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
Los remedios populares para conseguir el sueño, según este artículo son:
- Melatonina
- Raíz de Valeriana
- Lavanda
- Té de Camomila o Manzanilla
- Meditación
- Máquina de sonidos que inducen al sueño





