Lo que comenzó por una depresión post parto mal atendida, se convirtió en muchas noches de insomnio y, eventualmente, en una depresión mayor severa que llevó a Mirza Ramos Padilla a padecer de una condición mental de por vida, la que hoy día le ha dado las herramientas para aventurarse en un proyecto sin fines de lucro que busca crear un comunidad de apoyo para pacientes de salud mental, así como ser sede de tratamiento alternativo con una combinación de plantas medicinales, dieta, ejercicios, ciencia y espiritualidad.
Aunque la organización “No corten mis alas” nace con la idea de ayudar a los pacientes de la salud mental en todos los aspectos, la misma buscará, tan pronto inicie operaciones formales en octubre, orientar sobre la medicina alternativa (naturista) con el uso de plantas medicinales. Y es que este fue el tratamiento que Ramos Padilla descubrió luego de que su diagnóstico requiriera el consumo de cinco pastillas diarias, de por vida, desde antidepresivos hasta el medicamento que le ayudaba a dormir.
“Nosotros ya tenemos oficinas en Levittown para recibir a la comunidad de salud mental. Le ofreceremos los servicios de psicólogos y psiquiatras, pero también lo que es el tratamiento alternativo con plantas medicinales, no solamente el cannabis. Prácticamente, lo que estaré haciendo en la fundación es basado en mi testimonio. Esto fue lo que hice, esto fue lo que me funcionó”, explicó la mujer de 40 años, quien está por culminar sus estudios en Trabajo Social con concentración en Psicología.
Pero antes de llegar a tener control sobre sus emociones y condición, Ramos tuvo que pasar por muchos años de experiencias negativas con una salud mental desestabilizada. Sus síntomas comenzaron por una depresión post parto que no se atendió cerca del 2006, ya luego no quería levantarse de la cama, y cuando lo hacía, sentía mucho estrés en el trabajo. Fue a psicólogos y psiquiatras, le diagnosticaron depresión mayor severa, y ya para el 2011 se sentía tan discapacitada que tuvo que solicitar el seguro social. Sin embargo, que un ente federal reconociera su condición no era suficiente, ya que sufría ataques de pánico constantes y le daba estrés hasta pararse a esperar en una fila.
“No podía estar tres minutos en una fila. Tuve que pedir un carnet en Departamento de Salud para la fila expreso. Y era bien fuerte porque yo no podía entender porqué no podía estar en una fila tres minutos, y rápido me entraba la ansiedad. Pero era bien fuerte también, porque luego, cuando obtengo mi carnet, como la salud mental no se ve, no me falta un brazo o una pierna, comenzó el estigma de la gente. ‘Pero mira a esta, pero ella no tiene nada’. Y eso fue bien fuerte porque también me daba ansiedad”, recordó Ramos.
Perdió peso, no funcionaba con agilidad porque los medicamentos la mantenían constantemente sedada, se encerró, comenzó a preocuparse por el uso desmedido de medicamentos controlados y el control que tenían sobre su diario vivir. Cansada, decidió hacer un cambio. Se mudó con su familia a los Estados Unidos y comenzó a orientarse sobre la medicina alternativa, hasta que descubrió el tratamiento con plantas medicinales.
“Los fármacos me caían súper mal, me dejaban sin apetito, bajé mucho de peso. Quería tener alternativas en lo que es mi salud porque ya los medicamentos me tenían con problemas en el estómago y me estaba asustando. Los efectos secundarios (de los fármacos) me daban mucha ansiedad”, relató.
Comenzó a leer, se fascinó por el tema y buscó adiestrarse. Descubrió tratamientos alternativos como el cannabis medicinal, se licenció en línea con unos cursos de una universidad de Colorado sobre la dosificación, cantidad idónea para tratar una enfermedad, y empezó a experimentar consigo misma sobre las dosis correctas y las plantas que más le beneficiaban.
“Yo dejo toda la farmacología y comienzo a tratar la medicina natural, no solo lo que es el cannabis, sino otras plantas medicinales”, aseguró Ramos.
Entonces, vinieron muchos cambios en su vida. Hoy día, Ramos reconoce que los fármacos pueden ser muy fuertes para el sistema humano, con un efecto sedante que provoca mareos, cambios de humor, pérdida de apetito, falta de concentración, entre otros. El uso de plantas naturales, por otro lado, le proveyeron un estado de calma, que, acompañado de la espiritualidad, le permite mejor concentración, mayor funcionalidad y una sensación general de bienestar.
Para lograr esto, no solo hace uso del cannabis medicinal, sino de plantas como la manzanilla, melisa, limoncillo, entre otras, las cuales cultiva en su propio patio y que lleva desde su huerto a su cocina para confeccionar teses curativos. Aunque Ramos conoce que se pueden conseguir pastillas basadas en plantas naturales, prefiere cultivarlas por sí misma y consumirlas oralmente a través de un té.
Sin embargo, la medicina natural se extiende más allá de las plantas medicinales, según Ramos. Durante su proceso de aprendizaje también entendió que le hacía falta una dieta balanceada, reconociendo beneficios como que los vegetales de cáscara violeta ayudan al sistema neurológico, así como que hace falta la inclusión de ejercicio.
“Decidí utilizar lo que nos da la farmacia de Dios y te digo, desde el 2015 no tomo medicamentos y me siento super bien”, aseguró Ramos, quien aún debe asistir a su psiquiatra porque así lo requiere su condición, aunque ya no le prescriben medicamentos porque reconocen su mejoría.
Esencial la espiritualidad
Otro aspecto que ayudó mucho a Ramos en su proceso de recuperación, fue la confianza que depositó en la espiritualidad.
“Para mí esa parte espiritual ha sido realmente lo que me ha ayudado a salir de lo que es la farmacología, y cuando te hablo de espiritualidad es sin entrar en ningún dogma religioso porque no creo en eso, pero sí creo que tenemos un creador que nos ayuda en estos momentos de crisis, cuando no se tiene explicación”, sostuvo.
Según abordó, los profesionales de la ciencia no acostumbran a entrar en el tema de la espiritualidad, pero ella entiende que hace falta como componente esencial para que las personas puedan superar sus condiciones. Por ello, la espiritualidad será parte de su organización “No corten mis alas”, que se espera inaugure para octubre, luego de culminar su proceso de propuestas para continuar recaudando fondos.
Su fundación además tendrá rehabilitación vocacional para que las “personas vuelvan a la vida y puedan volver a ser funcionales”, ayudándolos a lograr distintas metas como terminar los estudios. Será un espacio alternativo para que los pacientes de salud mental no se sientan solos, y que tengan un apoyo más allá de un psicólogo o un psiquiatra.
“¿Por qué yo hago esto? Porque muchas veces yo viví el estigma, piensan que el paciente de salud mental es un loco o que tiene changuerías y la realidad es que la comunidad de salud mental merece pertenecer a la sociedad sin tener que se marginada. Lamentablemente, todos los días se violan los derechos a los pacientes de salud mental y como están tan susceptibles en sus emociones, no saben defender sus derechos, por eso nosotros nos enfocamos en ayudar al paciente, pero también en velar sus derechos… No podemos seguir permitiendo que nos corten las alas”, puntualizó la fundadora.
La medicina naturista, a pesar de estar en mayor discusión por eventos como la legalización del cannabis medicinal, aún no es totalmente aceptada por algunos profesionales de salud. El psiquiatra Walter Sanabria,explicó en un breve estudio del tema, que son muy pocas las plantas medicinales con algún grado de evidencia científica en términos de beneficios para condiciones de salud mental, así como que carecen de controles adecuados de manufactura y estandarización de dosis, lo que no sucede con los fármacos controlados.




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