Nunca imaginó que aquel episodio de sangre al toser sería la primera señal de una enfermedad que pondría su vida en pausa y la enfrentaría a un difícil diagnóstico: cáncer de pulmón. Entre estudios y varias cirugías pasó un año hasta que confirmaron el hallazgo. Y es que, según le explicaron los médicos, es muy raro encontrar ese cuadro clínico a la edad que entonces tenía, 24 años. A partir de ese momento, Camila Bermúdez García comenzó una travesía marcada por una serie de tratamientos, acompañados de incertidumbre y un pronóstico inicial de apenas seis meses de vida.

“La Camila antes del diagnóstico era una joven bien activa. Era como el arroz blanco. Era voluntaria. Me estaba preparando para entrar al mundo de la medicina. Tenía una vida normal, sana y saludable”, contó la joven que actualmente tiene 29 años.

Con un bachillerato en Ciencias Biomédicas de la Pontificia Universidad Católica de Ponce, para ese momento se encontraba haciendo una maestría en Ciencias Médicas en la Ponce Health Sciences University. De hecho, el día de su episodio de sangrado al toser había acudido de voluntaria a una clínica de vacunación de esa universidad.

Desde que se había raspado accidentalmente el paladar hasta neumonía fueron los tiros iniciales de su probable diagnóstico. Pero a medida que corría el tiempo fue perdiendo peso y su piel tenía un color grisáceo. Al cabo de un año, cuando le hicieron una biopsia de una masa de seis centímetros alojada en uno de sus pulmones, llegó el verdadero diagnóstico: adenocarcinoma de pulmón, de células no pequeñas.

“En un momento me dijeron que me quedaban seis meses de vida. A mis 25 años. Imagínate”, recordó al reiterar que hoy día se encuentra en remisión, pero monitoreando su seguimiento.

Mirando atrás, fue atando cabos al entender, entonces, el origen del dolor de espalda baja que llevaba sintiendo hacía un tiempo, así como fatiga y “una tosesita boba”, síntomas generales que, según comentó, pueden surgir “de cualquier cosa”. En una segunda cirugía, le removieron el lóbulo superior del pulmón derecho y recibió quimioterapia. Estas acciones fueron suficiente para que se recuperara. Pero aproximadamente al año tuvo una segunda recaída. 

“Busqué ayuda psicológica porque creo que la salud mental influye en la salud física. Con mi mamá, buscamos ayuda psicológica y psiquiátrica para poder estabilizarme y tener los mecanismos para poder sobrellevarlo”, dijo. El apoyo de su familia y buenas amistades también fue vital, reconoció, así como tratar de mantener algún tipo de “normalidad” en su diario vivir. Desde entonces, reveló, ha decidido adoptar la filosofía de “vivir un día a la vez”. 

Según comentó, el tipo de cáncer que la aquejó suele ocurrir en personas de 60 años o más. En poblaciones menores la incidencia es aproximadamente de 0.2%. “Es súper raro (en personas más jóvenes). Actualmente no hay data sólida de cuántos somos. En Puerto Rico no hay un conteo oficial de pacientes (de cáncer de pulmón) de menos de 45 años”, lamentó. Con eso en mente, Camila anhela ayudar a crear conciencia sobre esta enfermedad.  “Aunque no somos un cuadro clínico standard, sí existimos y tenemos necesidades clínicas únicas (que atender)”, sostuvo. Según explicó, al igual que ella, hay muchas personas con cáncer de pulmón que no son ni fueron fumadores. 

“A una persona con cáncer se le hace difícil retomar su vida. No existen mecanismos para que las instituciones se adapten a esos cambios y enfermedades. No hay mucha comprensión”, sentenció. A nivel personal, planteó, la mayor dificultad que ha enfrentado ha sido la reintegración social y el retomar sus estudios universitarios. Tras poner en pausa su preparación académica, este año solicitó a las cuatro Escuelas de Medicina del país, pero no logró admisión, a pesar de que en una de ellas le hicieron una entrevista y entró a la lista de espera. “Lamentablemente no hay espacios esta vez, pero voy a seguir (solicitando) el próximo año”, aseguró.

“Pienso que nosotros no somos nuestro diagnóstico. Los límites te los pones tú mismo. A mí me toca reclamar el espacio que me pertenece”, reiteró.

Mientras tanto, Bermúdez García afirmó que continuará su travesía como patient advocate, ya que, en el camino de su proceso de recuperación, se ha percatado de que necesita “ser ejemplo” para personas que atraviesen una situación similar. “Necesitamos más médicos que entiendan nuestras necesidades, que hayan pasado por un diagnóstico como este para poder crear cambios. Esa es mi meta”, dijo.

En su caso, contó, su cáncer fue agresivo, pero tuvo la fortuna de encontrar y realizarse todo el tratamiento médico que necesitaba en Puerto Rico. “No necesité salir afuera (del país). Encontré tratamiento adecuado y a tiempo, con doctores y equipos médicos que se ajustaron a mis necesidades”, dijo. En el camino, no obstante, ha encontrado algunas dificultades de cumplimiento con la Cubierta Especial del Plan Vital. Como ejemplo, relató que justo el día antes de la entrevista le denegaron un antibiótico que le había ordenado su oncólogo, ya que el plan le requería la contrafirma de su internista. No obstante, aseguró que no ha tenido que pagar deducibles, mientras que sabe que el tratamiento de otros pacientes con planes privados puede ascender hasta $5,000 al mes.

Los mayores retos, insistió, han sido internos. “El no ponerme en la misma línea de tiempo que otros tienen y la sociedad nos impone. Que si no te casas a x tiempo no lo vas a lograr. Que tienes que graduarte y tener trabajo. Es no encajar en ese molde uno de los retos más grandes, que estoy bien atrás (según la sociedad)”, manifestó. También, dijo, ha luchado con los cambios físicos que ha atravesado, desde perder todo su pelo hasta aumentar de peso.

Entre las lecciones aprendidas de este proceso, mencionó el aprender a defenderse y a luchar por sus metas. “No permitas que el desánimo y la tristeza te inunden. Date tiempo para procesarlo, pero tu futuro depende de ti”, concluyó.

El cáncer de pulmón según la ciencia

El doctor Fernando Cabanillas reconoció que un diagnóstico de cáncer de pulmón a edades tan jóvenes es muy raro. Escupir sangre, dolor de pecho y pérdida de peso son algunos síntomas, mencionó. No obstante, comentó que hoy día hay tratamientos nuevos muy prometedores. Antes, si el cáncer estaba localizado en un área, se recurría a cirugía y radioterapia, dijo. Pero hoy día si hay metástasis se puede recurrir a quimioterapia biológica. Los tratamientos biológicos, indicó, ya se utilizan en pacientes de Puerto Rico con resultados increíbles. 

“La incidencia de cáncer de pulmón en Puerto Rico, en términos generales, ha estado disminuyendo o se ha mantenido estable, en lugar de aumentar. Y continúa siendo considerablemente menor que entre los blancos no hispanos y otras poblaciones hispanas de Estados Unidos, porque en Puerto Rico se fuma menos que en Estados Unidos”, dijo el reconocido oncólogo.

Según el Registro Central de Cáncer, en Puerto Rico anualmente se registran un promedio de 759 casos de cáncer de pulmón y bronquios, acorde a datos del 2018 al 2022. En hombres es el tercer tipo de cáncer más diagnosticado y en las mujeres el quinto. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 10 a 20% de los casos (entre 20,000 a 40,000 al año) ocurren en personas que nunca han fumado o fumaron menos de 100 cigarrillos en su vida. Además del humo de segunda mano, otros factores son: radón, contaminación de aire y asbesto, además de cambios genéticos o mutaciones que se observan en los miembros de una familia.

Mientras, Camila asegura que el cáncer cambió el rumbo de su vida, pero no detenerla. Por eso se prepara para volver a estudiar, alcanzar sus sueños y convertirse en voz para otros pacientes.