Las condiciones más comunes entre los pacientes que utilizan cannabis medicinal son el dolor crónico, desórdenes de ansiedad, fibromialgia, artritis, insomnio y espasmos severos, según la directora ejecutiva de CannaWorks, Ingrid Schmidt Santiago.

Sin embargo, destacó que la única restricción dentro de los dispensarios es si se puede comprar la planta en su forma natural (es decir, la flor) o no, pues según el reglamento del Departamento de Salud (DS) no todos los pacientes de cannabis tienen autorización para consumirla de este modo. 

Explicó que no hay límites en cuanto a qué tipo de flor la persona puede consumir. Por ende, una persona que está autorizada a usar la planta por insomnio no queda restringida específicamente a los productos designados para su condición, sino que puede comprar otros tipos de flores también.

Schmidt Santiago indicó que, en estas situaciones, la responsabilidad de orientar al paciente sobre cuál es el producto adecuado para su condición recae en la educación de la persona sobre el uso de la planta y la orientación provista tanto por el profesional de salud como el técnico o técnica del dispensario.

Sin embargo, según el psiquiatra Luis Marchany Alfonso, la falta de restricciones en los productos disponibles para cada paciente en los dispensarios contribuye al uso recreacional de la planta a través de la licencia medicinal.

Se lamentó de que la preparación de los técnicos o técnicas del dispensario no siempre es suficiente. Dijo que sus pacientes han tenido problemas por recibir indicaciones incorrectas de parte de los empleados del dispensario sobre el uso y las dosis que deben consumir, lo que pone en riesgo su salud y la confianza que le delega al uso de la planta.

Por su parte, Schmidt Santiago afirmó que a los empleados del dispensario y los médicos autorizados para recomendarlo se les requiere tener una educación continua sobre el tema. Explicó que no se puede supervisar de qué manera las personas consumen la planta dentro de sus hogares.

Marchany Alfonso también criticó los altos niveles de tetrahidrocannabinol (THC), el componente de la planta que provee los efectos de lucidez que caracterizan al cannabis, en los productos provistos por los dispensarios. Dijo que porcentajes tan altos no son necesarios para el uso medicinal del cannabis.

El mal uso del cannabis medicinal en Puerto Rico

Marchany Alfonso aseguró que las personas que consumen cannabis en Puerto Rico, de manera legal, la usan tanto recreacional como medicinalmente. Es decir, consumen el cannabis que compran en los dispensarios tanto, según las instrucciones y la dosis recomendada por el profesional de salud, como de manera arbitraria.

Añadió que, dado a que dentro de las variedades que existen en la planta del cannabis cada una tiene distintos porcentajes de THC y del componente que le adjudica el uso terapéutico a la planta, cannabidiol (CBD, por sus siglas en inglés), los pacientes de cannabis medicinal pueden decidir comprar un tipo de cannabis para un propósito médico y otra variante para otro tipo de estímulo como la relajación.

Por su parte, dijo que asumir que la planta se usa de manera recreacional es minimizar la situación socioeconómica actual de Puerto Rico, aspecto que describió como inductor de muchos desórdenes y distorsiones emocionales desatendidas.

Determinó que las personas que usan el cannabis medicinal y justifican la autorización para consumirla con una condición específica, pueden también tener otros trastornos emocionales que no saben manejar o que no han identificado clínicamente, como la ansiedad, y disponer de la planta para ello

“Tal como una persona puede no ser alcohólica, pero tomarse una copita de vino para bajar revoluciones, una persona puede usar el cannabis tanto para una condición médica como por sus efectos como calmante”, explicó.

Es Mental solicitó una reacción al DS sobre el uso de la licencia de cannabis medicinal en Puerto Rico, pero al cierre de este reportaje la agencia no había respondido.

En un sondeo realizado por Es Mental sobre el uso que se le otorga a las licencias del cannabis medicinal, donde participaron 43 personas, un 44.2% de los participantes afirmó que consumen la planta tanto recreacional como medicinalmente.

Asimismo, aunque un 69.8% de las personas confirmaron tener una enfermedad o condición que requiere el uso del cannabis, un 46.5% aseguraron que fumaban la planta.

A pesar de que Marchany Alfonso confirmó que la única amenaza que impone quemar la planta es la combustión que implica, lo que pudiese causar cáncer pulmonar o daños respiratorios, la ley que reglamenta el uso del cannabis como medicinal prohíbe fumarla.

En el 2017, a través de la Ley para manejar el estudio, desarrollo e investigación del cannabis para la innovación, normas aplicables y límites (también conocida como la Ley Medicinal o legislación número 42), se autorizó el uso científico y medicinal del cannabis para pacientes con síntomas y trastornos específicos.

Sin embargo, el psiquiatra explicó que vaporizar la planta o consumirla por otras vías no es económicamente factible para todas las personas. Comparó el costo de un vaporizador, que puede llegar a ser $200, al de un encendedor, que puede costar menos de $1.

Schmidt Santiago enfatizó en que el reglamento del Departamento de Salud establece que, de una persona violentar las limitaciones establecidas, se le pudiese quitar la licencia. No obstante, no proveyó información sobre el número de personas a quienes les han quitado la autorización para consumirla.   

Problemas similares en Estados Unidos

En concordancia con lo expresado por Marchany Alfonso y lo establecido en el artículo de Es Mental  El uso paliativo del cannabis medicinal sobre la sistematización de la planta y su uso recreacional, un estudio del Comité de farmacología de la Asociación Americana del Corazón retrata a la industria de cannabis de los Estados Unidos como uno con tendencias que invitan a sus pacientes a consumir el cannabis de manera arbitraria. 

La investigación resaltó que, en comparación a lo que ofrecía el mercado ilegal de la planta, previo a su legalización, los productos ofrecidos actualmente para propósitos medicinales contienen un mayor nivel de THC, con una diferencia de THC de un 8.4%.

La indagación recalcó que los comestibles que venden en los dispensarios tampoco son reglamentados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés). Incluso, detalló que el ente gubernamental ha probado el contenido de CBD en algunos de estos productos tópicos, y se encontró que muchos no contienen las concentraciones de CBD que afirman en la etiqueta, lo que pone en juego la credibilidad de la etiqueta que explica el contenido del producto.

Asimismo, el estudio estableció que los productos de cannabis provistos medicinalmente en Estados Unidos presentan problemas similares a los de Puerto Rico al carecer regulación federal y una estandarización de las dosis, las concentraciones de cannabinoides, el empaque y el etiquetado para orientar mejor al paciente sobre lo que está comprando.