Los problemas de conducta en los niños tienen múltiples causas y no siempre se trata de un trastorno o síndrome, aseguraron expertos entrevistados por Es Mental.

Muchas veces, dentro del proceso de crecimiento, el menor no sabe cómo manejar ni controlar sus emociones, precisó el psicólogo escolar Andrés Santos Cruz. Como consecuencia y ante la falta de herramientas, manifiestan estas incomodidades a través de estas conductas. Incluso, el orden en el que el menor se encuentra entre sus hermanos tiene mucho que ver, indicó. 

Santos Cruz añadió que el aspecto de las dinámicas familiares también puede impactar debido a la falta de comunicación entre los adultos y los menores sobre qué está pasando.

Mencionó, además, que los niños con características del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), si no canalizan su energía, pudiesen ser clasificados como menores con problemas conductuales. Si la escuela tampoco provee el espacio para que estos menores se expresen y manifiesten sus necesidades, éstos quedan más vulnerables a tener estos problemas. 

Asimismo, el psicólogo escolar dijo que los niños con problemas de salud o condiciones que provocan molestias también pueden ser más propensos a estas conductas, pues muchas veces no saben cómo manejar esa incomodidad.

Por su parte, Héctor Hernández Loubriel, ex presidente de la Asociación de Psicólogos Escolares en Puerto Rico (APEPR), explicó que este patrón de conducta puede ser causado por diversos factores, como el ambiente familiar disfuncional, la falta de límites y estructura en el hogar, la exposición a modelos de conducta agresiva y manipuladora en los medios de comunicación, la falta de habilidades sociales y emocionales, además de la falta de disciplina y consecuencias claras por parte de los padres.

El expresidente de la APEPR aseguró que en Puerto Rico no hay estadísticas disponibles sobre la prevalencia de este patrón de conductas en la población infantil y adolescente. Sin embargo, existe una preocupación general con relación al comportamiento en el que los menores asumen, como una actitud desafiante, arrogante y manipuladora hacia los adultos, especialmente hacia los padres. 

Asimismo, indicó que existen diversos factores que pueden dificultar a los padres establecer disciplina y estructura en el hogar, como la falta de conocimientos y habilidades en disciplina efectiva, la falta de coherencia entre los padres en cuanto a las reglas y límites, y la presión social para ser un «buen» padre que no disciplina a sus hijos.

Por su parte, Santos Cruz comentó que otros estresores que pudiesen afectar la crianza son los desastres naturales, crisis económica, entre otras “catástrofes muy conocidas por los puertorriqueños”.

Hernández Loubriel especificó que para trabajar problemas conductuales en menores, el tratamiento debe ser integral e incluir la intervención de profesionales de la salud mental, como psicólogos y psiquiatras. Se pueden utilizar diversas técnicas terapéuticas, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia familiar y la terapia de juego. 

Además, ambos profesionales precisaron que hay una gran necesidad en Puerto Rico de recursos educativos para personas que deseen ser padres o madres. Es importante que los cuidadores principales reciban orientación y entrenamiento en disciplina efectiva dentro del hogar, precisaron.

Problemas de conducta: ¿Síndrome del emperador?

Los niños dictadores es una terminología coloquial que se ha popularizado en medios españoles y alude a los menores con problemas conductuales. No obstante, el fenómeno, también conocido como el síndrome del emperador, en sí no es una comorbilidad de salud mental reconocida por asociaciones de psicólogos y tampoco es mencionado por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de American Psychiatric Association (DSM-5 por sus siglas y versión más reciente), destacó Hernández Loubriel.

Con el exceso de la información, surgen síndromes o nuevas terminologías, con el objetivo de proveer noticias que llamen la atención, dijo Santos Cruz al coincidir con el experto.

 “Es un intento por integrar un aspecto ‘trend’ en la psicología”, explicó. 

Hernández Loubriel comentó que el DSM-5 define los trastornos de conducta como manifestaciones conductuales caracterizadas por la presencia de comportamientos agresivos, desafiantes y manipuladores en niños y adolescentes hacia sus padres, cuidadores o figuras de autoridad. Del patrón de conductas continuar, podría eventualmente convertirse en alguna psicopatología diagnóstica que pudiera afectar el desempeño del niño.

Santos Cruz  indicó que hay factores sociales, familiares y culturales que afectan cómo el menor se va a comportar y no siempre se trata de un trastorno. Por este motivo, es necesario examinar su nivel de agresividad, cuán permisivos o autoritarios son los padres, entre otros detalles. 

En esta misma línea, Hernández Loubriel añadió que también es importante observar si el menor tiene altas expectativas y exige cumplimiento inmediato de sus deseos, así como si utiliza la violencia para conseguir lo que quiere.

El desafiar a los padres y a las figuras de autoridad, mostrar una falta de empatía hacia los demás, manipular para conseguir lo que quieren, utilizar la violencia para conseguir sus objetivos y presentar un alto nivel de exigencia y expectativas hacia los demás, fueron otros de los ejemplos provistos por Hernández Loubriel.

No me atrevería a diagnosticar a un menor como uno con el síndrome del emperador cuando no hay suficiente información sobre el tema, no es reconocido por entidades expertas en el campo, hay una carencia de investigación científica y datos”, comentó. 

Hay conductas que se pueden contextualizar y categorizar como síndromes, tal como es el caso del de Peter Pan, dijo Santos Cruz. No obstante, en este caso no hay la misma información como para poder reconocer este fenómeno.