La intranquilidad que se vive en el sur de Puerto Rico ante los constantes movimientos de tierra es palpable en la voz de Aidamarys Torres, una joven madre, vecina del barrio Maguayo de Lajas.

Su hija, de apenas un año y nueve meses, se muestra intranquila, angustiada, con un gran miedo desde que se ha desatado la ola de sismos. También, su prima, de 11 años, ha comenzado a halarse el pelo, a comerse las uñas, a llorar y gritar. 

La ansiedad de estas menores de edad es el reflejo del estado emocional en el que se encuentran los niños por los constantes sismos en la zona sur de Puerto Rico desde el 28 de diciembre del 2019. El Día de Reyes se registró el de mayor magnitud hasta el momento, con 6.4.  

“Cuando tiembla, mi nena entra en un shock y le bajan lagrimones y se queda guindada de mí. No quiere separarse de mí y no ha querido comer. Le hemos hecho revoltillo, pancakes, tampoco quiere de mi leche, yo todavía la lacto. Mi primita, de 11 años, se hala el pelo, se come las uñas, no duerme, no come. Está bien nerviosa, su mamá tiene que estar con ella todo el tiempo”, describió Aidamarys, quien reside en una casa de madera. 

Toda su familia tiene la mochila de seguridad lista. Muchos de sus vecinos duermen a la intemperie. Cada vez que tiembla se escuchan los gritos. Del jueves al viernes pasado, tembló por lo menos 15 veces, indicó. 

La psicóloga escolar y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Nery-Jo Fernández, enfatizó que cuando surge el movimiento sísmico o cuando ocurre un evento sin precedente y no hay experiencia previa es muy importante explicarle lo niños lo que es, en este caso, un sismo o un terremoto. 

Estos fenómenos y la frecuencia con la que se están registrando son noveles para el País. No obstante, la generación de los niños que vieron las consecuencias del huracán María en 2017 ya saben a qué atenerse porque pueden saber los efectos de los temporales. 

Por tal razón, la explicación y el proveer conocimiento de la manera más gráfica posible es una de las estrategias más efectivas para evitar miedos mayores. Se deben seleccionar maneras narrativas o cuentos que permitan al niño utilizar su imaginación y visualizar lo que se le está explicando. Un ejemplo sigue a continuación. 

La Madre Tierra es un ser vivo que al igual que los seres humanos, sufre, padece y se expresa. 

Cuando se siente catarro la persona se siente incómoda, tiene fiebre, escalofríos, malestares. Así que los sismos pueden ser los síntomas de la Madre Tierra ante cambios que está enfrentando, quizás cambios climáticos. 

“Es vital que se recurra a otros fenómenos de la naturaleza para educar sobre los sismos. Hay lloviznas, lluvias y aguaceros en los cuales nos protegemos con paraguas. Pues, en los movimientos de tierra nos ubicamos debajo de la mesa, si no es de cristal, debajo del pupitre, en los marcos de la puerta, se baja de la cama y nos tapamos con una almohada”, sugirió Fernández. 

Esta recomendó a los padres y encargados educar sobre los sismos de inmediato dado el escenario que está enfrentando Puerto Rico y no esperar, necesariamente, al próximo movimiento telúrico. También, aconsejó incorporar a los menores en el plan familiar y a mantenerse unidos y en paz. 

Observe las señales de alerta 

Hay niños que indican explícitamente que sienten miedo, que están ansiosos, preguntan constantemente qué va a pasar, qué van a hacer. De otro lado, hay niños que se quedan más callados e introvertidos. 

Fernández precisó que es importante normalizar en estos días el sentimiento de vulnerabilidad, miedo e incertidumbre y de ninguna manera impedir que el menor de edad verbalice o exteriorice lo que siente. Si se impide esta verbalización se pudiera estar provocando un estado depresivo mayor o ansiedad patológica. 

En el caso de los niños que están en refugios, estos enfrentan incertidumbre, ya que no están en su hogar. 

“En estos casos las implicaciones están claras, la tristeza es palpable. Estos niños podrían estar preocupados por su vida social escolar, por sus compañeros y maestros. En este sentido es bueno que haya comunicación con los amiguitos y maestros para que no se sientan solos en la situación que están viviendo. En los refugios debe explicarse a los niños que están en un lugar seguro y que es algo temporero. Es importante fomentarles el sentimiento de esperanza, de que todo tiene un principio y un final, asegurarse que se alimenten y duerman bien”, dijo. 

Los niños cuya alimentación y hábitos de sueño estén afectados significativamente deben ser llevados a donde un profesional de la salud mental con prontitud. Se recomienda también mantenerlos distraídos, proveerles juegos de mesa, pinturas, música, etc.  

Estado mental infantil de cara al reinicio escolar

En la medida en que se pueda, se debe garantizar la continuidad del proceso de aprendizaje en los niños, niñas y adolescentes en edad escolar, aconsejó la psicóloga escolar, Frances Boulon, profesora de programas graduados de psicología escolar en la Universidad Ana G. Méndez y la Universidad Interamericana. 

“Hay que ayudar a los estudiantes a sentir que no están solos en esta situación y que la escuela es una comunidad que tiene muchas personas a cargo, incluyendo los padres, los maestros y los administradores, y que todos nos vamos a dar apoyo en esta situación.  Es necesario que los niños entiendan que hay adultos responsables de su seguridad. Todo el manejo de la ansiedad ante una emergencias hay que adaptarlas al nivel educativo y nivel de desarrollo, pero que sepan que no están solos es esencial”, dijo. 

Boulon se inclinó a que se reinicien los ofrecimientos educativos siendo flexibles en cuanto a los lugares donde se impartan las lecciones, sean centros comunitarios, parques, etc. 

Otros consejos

El Children´s National Health System enumera varias acciones para manejar la salud mental de los menores de edad luego de un evento sísmico. 

  1. Promueva un sentido de seguridad. En la medida en que usted pueda mantenga la calma y explique al menor lo que sucedió. 
  2. Esté disponible para contestar preguntas y aclarar dudas.
  3. Respete sus sentimientos. 
  4. Utilice el juego y el arte como herramientas de distracción y expresión de sentimientos.
  5. Evite la sobreexposición informativa. 
  6. Eduque. 
  7. Reduzca lo más posible la exposición a los medios de comunicación. 
  8. Busque ayuda para usted y los menores de edad.