La cirugía de Estimulación Cerebral Profunda (ECP), operación que reduce los síntomas y la cantidad de medicamentos necesarios para controlar el párkinson, representa una esperanza para mejorar la calidad de vida de los pacientes que viven con las secuelas de esta enfermedad.

“Esta cirugía le provee unos añitos extra de por lo menos tener unos años mejores, y tengo muchos cuentos bonitos que estaríamos hablando de muchos pacientes. Los pacientes van a ser los mismos, porque la incidencia de párkinson ha aumentado, pero no mucho. Si no existiera la cirugía, los pacientes van a seguir viviendo, pero obviamente sin calidad de vida, dependientes completamente de los familiares”, aseguró el doctor David Lozada Figueroa, neurocirujano funcional y director de la Sección de Trastorno del Movimiento del Instituto de Neurociencias del Manatí Medical Center.

Aunque no supone una cura definitiva a la enfermedad, la ECP ayuda a aliviar los síntomas ocasionados por el párkinson. El procedimiento consiste en la implantación de electrodos en partes profundas del cerebro. El artefacto consiste en un cable con cuatro contactos que proveen corriente a partes del cerebro a partes del cerebro afectadas por la enfermedad y logra sincronizar las partes del cerebro afectadas por el Párkinson, explicó Lozada Figueroa, quien es el único neurocirujano en Puerto Rico que realiza la ECP.

La Estimulación Cerebral Profunda básicamente mejora todos esos síntomas, el temblor, la rigidez, la bradiquinesia (movimientos lentos), problemas de caminar. (…) Esto no mejora todos los síntomas del párkinson, pero los más importantes los mejora”, indicó.

Lozada Figueroa añadió que una de las mayores ventajas de la cirugía es que permite reducir la cantidad de medicamentos que los pacientes consumen, que en ocasiones pueden causar efectos secundarios que afectan el bienestar.  

Por otra parte, añadió que entre los problemas que la implantación del dispositivo no mejora, están los problemas de tragado y la desregulación motora.

Antes se esperaba que el párkinson estuviera bien avanzado (para realizar la cirugía) y hoy día se trata de cogerlos un poco antes de que estén avanzados y la razón de eso es que le proveemos mejor calidad de vida por más años. Si los cogen muy tarde, la cirugía funciona, pero les va a durar menos porque esta condición sigue progresando”, dijo Lozada Figueroa que añadió que la estimulación puede mejorar la calidad de vida de 6 a 13 años aproximadamente.

El procedimiento tiene una duración aproximada de cuatro horas y consiste en una incisión en la parte frontal de la cabeza. Esta es una perforación de 16 milímetros en el cráneo y, a través de ésta, el neurólogo y el neurocirujano escuchan el cerebro con instrumentos especiales para colocar los electrodos que estimularán el cerebro en las áreas específicas. 

El procedimiento se realiza con el paciente despierto, excepto en la parte en que se perfora el cráneo. Además, el neurocirujano aseguró que se aplica “mucha anestesia local”. De igual forma, el día de la cirugía, el paciente no debe ingerir ninguno de los medicamentos para permitir a los médicos estimular las áreas del cerebro necesarias.

La recomendación para considerar un paciente como candidato a la ECP debe venir de parte de un neurólogo especialista en desórdenes del movimiento.

En Puerto Rico hay una población de aproximadamente 25,000 personas que padecen de párkinson, de los que la inmensa mayoría son adultos mayores, informó Luz Eneyda Parrilla, presidenta de la junta de directores de la Fundación de Párkinson de Puerto Rico. 

En contraste, desde el 2015 hasta la actualidad, Lozada Figueroa ha realizado el procedimiento a cerca de 400 pacientes.

“Los mejores candidatos para este tipo de procedimiento son los pacientes que hayan respondido al medicamento de carbidopa levodopa porque eso significa que hay una parte en el cerebro que está respondiendo a esto. En vez de estimulación de carbidopa levodopa, tenemos una estimulación eléctrica. Aunque no hay un límite de edad, sí se toma en consideración la edad; por ejemplo, no más de 80 años; personas que tienen una buena función cognitiva, refiérase a la memoria, que no tengan condiciones como psicosis y pacientes que tengan fluctuaciones motoras que son refractarias al medicamento”, apuntó la doctora Melissa Morales García, neuróloga subespecialista en trastornos de movimiento.

La importancia del diagnóstico temprano del párkinson

Según Morales García, la detección temprana es trascendental para evitar que la enfermedad siga progresando. Sin embargo, el párkinson no tiene prueba de sangre o imagen que lo confirme, por lo que en ocasiones puede tomar meses y años confirmar un diagnóstico, y cuando el paciente presenta síntomas, ya hay un 40% de degeneración, indicó Morales García. Agregó que menos del 15% de los casos se debe a factores genéticos.

“Ahora mismo párkinson es un diagnóstico clínico que es con observación, pero a través del tiempo, se han hecho diferentes tipos de evaluaciones, biopsias, laboratorios del líquido cefalorraquídeo (fluido que rodea y protege el cerebro). Hay diferentes pruebas que pueden ayudarnos a nosotros (los médicos) a diagnosticar el párkinson. Yo pienso que eso es importante en cuanto a tratamiento, pirognóstico y preparación”, añadió.

Aunque aseguró que está cuesta arriba conseguir una cura definitiva para el párkinson por la complicación genética de la enfermedad, Lozada Figueroa concluyó que “hay más formas para que los pacientes tengan mejor calidad de vida”.