En la era digital cada vez más personas reconocen haber experimentado ghosting, una práctica que, aunque parece indefensa, esconde una complejidad emocional que muchas veces no se ve y que deja huellas emocionales. Entonces, ¿qué se debe hacer cuando se vive un ghosting?

El ghosting ocurre cuando una persona deja de responder de forma repentina y sin previo aviso, cortando toda comunicación sin ofrecer ningún tipo de explicación. La dinámica puede darse en relaciones amorosas, de amistad y hasta profesionales.

De acuerdo con la psicóloga clínica, la doctora Frances Meléndez López, una de las razones más frecuentes detrás del ghosting es el miedo a afrontar conversaciones difíciles, pues en estos días evitar el conflicto se ha normalizado. Muchas personas no tienen la madurez emocional necesaria para decir con franqueza que: “no estoy en la misma página que tú”.

El patrón puede venir de la infancia, aseguró la psicóloga. Una crianza en la cual se vio a cuidadores evitando confrontaciones. Por ejemplo, cuando alguien tocaba la puerta y la madre decía: “Quédate callado, no digas que estamos aquí”. 

Estábamos aprendiendo a evitar, en lugar de enfrentar. Esa conducta, aparentemente trivial, moldea nuestra manera de relacionarnos con otros”, señaló Meléndez López.

El ghosting conlleva una dinámica de “no civilidad”, en la cual la tecnología actúa como un escudo para evitar interacciones incómodas o tensas, describió la psicóloga consejera Némesis Rivera Flores.

El problema es que las conversaciones digitales carecen de reglas sociales claras (como las que rigen los encuentros presenciales) y ante esto pasan por desapercibidas las consecuencias emocionales. 

Rivera Flores apuntó que el fenómeno se puede manifestar por diferentes motivaciones y grados de conciencia.

Como lo es el ghosting programado, una estrategia deliberada para controlar la comunicación según conveniencia laboral o personal; ghosting desorganizado, el cual surge del caos diario. No es intencionalmente hostil, sino fruto del estrés y la saturación de mensajes.

De otra parte, el ghosting irritado, una respuesta negativa a emociones de molestia o invasión de espacio personal, usada como un acto agresivo.

Asimismo, el ghosting por evitación, en el que se emplea silencio para esquivar confrontaciones o rechazos incómodos, muchas veces por miedo a las repercusiones.

Los especialistas coinciden en que el ghosting dice más de quien lo practica que de quien lo sufre.

Cuando ocurre en entornos laborales, según Rivera Flores, se clasifica dentro de comportamientos de maltrato, abuso o mala actitud, que requieren de mecanismos remediales.

Desaparecer sin explicaciones se ha convertido en una experiencia común en la era digital, pero es profundamente desconcertante y puede traer consigo un impacto emocional que, aunque invisible, es real y doloroso.

Cómo actuar si experimentas ghosting

¿Qué hacer cuando se experimenta? La psicóloga Verónica Salas dijo que permitirse sentir el malestar es fundamental. Así que validar la emoción es el primer paso para sanar.

En segundo lugar, no tomarse la situación personal, ya que “suele decir más de la otra persona que de ti”. 

Si la relación no llegó a profundizar, es probable que no se haya formado un verdadero lazo afectivo. En esos casos, es importante recordar que no es un reflejo del valor como persona.

Otro paso importante, que expuso Rivera Flores, es no insistirle a la persona que responda, debido a que su no respuesta es una respuesta: no quiere comunicarse. 

“Si se da en contextos familiares y ambas personas desean mantener un vínculo, se debe explorar otras maneras que funcione para mantener el vínculo. El establecer acuerdos de comunicación a distancia, como una llamada o videollamada y horarios específicos si los interlocutores desean mantener relación”, recomendó la psicóloga.

¿Se debería volver a contactar a la persona luego del ghosting? Salas señaló que la decisión de contactar nuevamente o aceptar la desconexión es una decisión individual. Sin embargo, si han pasado semanas sin respuestas, intentar seguir con la comunicación puede hacer más daño que bien.

Las acciones hablan más que las palabras y la inconsistencia en comunicar es una señal de alerta para ayudar a identificar si esta relación va afín contigo. Si notas inconsistencia o un posible ghosting, es recomendable frenar la situación. No lo hagas esperando una respuesta, hazlo para ti con el fin de darte a respetar”, enfatizó Salas.

Ante sospechas de ghosting, es importante analizar la situación. Podría ocurrir que la otra persona esté pasando por una situación complicada, así que se debe dar espacio, sin asumir lo peor de inmediato. 

Ya si ocurre un patrón de comunicación inconsistente, esa es una señal clara de que alguien no está emocionalmente disponible o no está interesado en el vínculo. 

Muchas veces hay señales previas y Meléndez López aconsejó a observar el cambio en la frecuencia de los mensajes, los detalles en las conversaciones y/o el tono.

Lo más saludable, cuando se perciben estos cambios, es traer el tema con asertividad. “Me he dado cuenta de que nuestra comunicación ha cambiado, ¿está todo bien?”. La respuesta que se reciba puede decir mucho. Si la persona evade la conversación o minimiza la situación, tal vez esté mostrando su dificultad para conectar emocionalmente, advirtió la psicóloga.

Por consiguiente, si las acciones contradicen las palabras, es hora de tomar una decisión. 

Sanar después del ghosting implica un proceso de validación emocional, aceptación y autocompasión. La persona necesita reconocer su dolor, sin juzgarse por sentirlo.

Buscar apoyo en personas cercanas y/o en la terapia pueden hacer la diferencia. En especial, esta última, ya que el ghosting puede activar heridas antiguas de abandono, de inseguridad o de no sentirse suficientes. Un espacio terapéutico ayuda a resignificar esta experiencia, trabajar los patrones y fortalecer los límites personales.