El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se caracteriza por problemas de atención, hiperactividad e/o impulsividad. Asimismo, este trastorno es conocido por su presencia en menores de edad, sin tomar en consideración que niños desatendidos resultan en adultos con una salud mental trastocada.

Así lo detalló la psicóloga clínica Delmara Rivera Rivera al remarcar que la edad no cambia la manifestación de la distorsión, sino que altera su impacto y el contexto en el que se da.

De igual manera, la también certificada para el proceso y el diagnóstico del TDAH especificó que lo primordial es identificar la tipología de este. Explicó que un paciente puede ser predominantemente inatento, principalmente hiperactivo e impulsivo, o una combinación de hiperactivo, impulsivo e inatento.

Resaltó que los efectos del trastorno deben ser suficientemente fuertes como para afectar a la persona en diversos ámbitos, ya sea escolar o laboral.

Además, señaló que, a diferencia de los niños, quienes tienen que presentar al menos seis conductas relacionadas con la inatención durante un periodo de seis meses para poder ser diagnosticados con el trastorno, las personas con 18 años o más pueden ser diagnosticados al exhibir solo cinco síntomas.

Posibles efectos del trastorno

Por su parte, el psiquiatra Víctor José Lladó Díaz expuso que la dificultad se manifiesta al intentar manejar más de un pensamiento a la vez, prestar atención, exceso de energía y autocontrol.

“Se demora más en completar las tareas, tienen problemas con su conducta de trabajo, no son inestables con su pareja y a veces se les va la mano con sus hijos, dado a que tienen un exceso de energía que no saben controlar”, describió.

A su vez, Rivera Rivera comentó que cuando las personas padecen de TDAH se les complica enfatizar en los detalles.

Ejemplificó que, en ámbitos laborales, escolares u otras actividades, los pacientes suelen no ser muy precisos al realizar sus tareas.

De manera similar, expresó que a las personas con el trastorno se les hace difícil mantener una conversación sin perderse y que, posiblemente, presentan problemas similares durante la lectura, pues se pierden en la narrativa.

“Le hablas y te dicen ‘Sí, sí, sí’, le preguntas qué le dijiste y no pueden parafrasearlo”, indicó.

Distraerse con facilidad, problemas al seguir instrucciones y permanecer en un mismo lugar, dificultad al organizar las tareas y poner en orden, y retos con el manejo del tiempo figuraron entre algunas de las repercusiones más comunes, según Rivera Rivera.

Incluso, subrayó que a los pacientes se les olvida devolver las llamadas, pagar las cuentas mensuales, interrumpen conversaciones, pueden usar cosas de los demás sin pedir permiso y adelantan partes de una diligencia o trabajo sin necesariamente hacerlo en orden ni bien.

Repercusiones y soluciones

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) el trastorno de déficit de atención con hiperactividad puede resultar en una distorsión del aprendizaje, problemas con el comportamiento, ansiedad y depresión.

Incluso, los CDC detallaron que puede aumentar el riesgo de lesiones físicas y problemas con las parejas.

Según Rivera Rivera, en el caso de que sea un adulto impulsivo, puede tener problemas en las relaciones interpersonales y dificultades en el matrimonio o en el trabajo.

Por lo general, concluyó que los pacientes suelen empezar actividades, pero no las terminan. También, puntualizó que, en muchas ocasiones, en el trabajo fallan en cumplir con las fechas límites.

Incluso, añadió que en personas donde predomina la impulsividad e hiperactividad pueden ser desafiantes ante la autoridad.

Más aún, hizo hincapié en que cuando no reciben la ayuda necesaria o nunca han sido evaluadas, el trastorno resulta en muchas complicaciones, como otros trastornos de salud mental.

¿Cómo atender la situación?

Rivera Rivera determinó que el acomodo razonable suele ser la técnica más utilizada, ya sea en el trabajo como en la escuela.

Sin embargo, estableció que cada uno debe aprender técnicas para manejo de tiempo, organizarse y ser atentos.

Por su parte, Lladó Díaz sugirió usar el mindfulness, estar consciente y aprender a concentrarse, a meditar y a coger las cosas poco a poco.

Asimismo, Rivera Rivera articuló que la mayoría de las personas tienden a buscar ayuda, porque los afectan bastante en más de un ámbito de su vida.

“Llegan a la oficina para validar o descartarlo”, mencionó.

Mientras, Lladó Díaz aclaró que los pacientes no siempre se dan cuenta, ni lo ven como algo negativo. Incluso, comentó que, a veces, culpan a los demás por sus problemas porque no tienen las herramientas para hacer esa introspección.

“Van a acabar buscando ayuda y lo que lo va a hacer buscar ayuda van a ser las quejas de las demás personas”, reiteró.

Sin embargo, coincidió que en que hay casos en los que las personas se dan cuenta sin que se les llame la atención. Concluyó que, en su mayoría, las personas arrastran tales dificultades desde la infancia y nunca se les atendió.

De igual manera, remarcó que se manifiesta más en el varón, que también suele ser más extrovertido; y por ende, se normaliza.

También, determinó que en comunidades como la latina, las conductas que caracterizan a una persona con tal déficit no son vistas como posibles trastornos, sino que son parte de la cultura de la comunidad.