Aunque no toda persona que pasa por un trauma en la niñez desarrolla un trastorno de salud mental, el no trabajar la situación con un profesional puede afectar la vida personal y profesional de una persona en su adultez, así como la forma en la que se relaciona con otros.

¿Qué implica un trauma y cuáles podrían ser sus efectos? Según la Asociación Americana de Psicología, el trauma es una respuesta emocional a cualquier evento que una persona encuentre física o emocionalmente amenazante, y se divide en tres tipos: trauma agudo, crónico y complejo. 

Este primero es el resultado de un solo evento estresante o peligro, mientras que el segundo se da por la exposición prolongada y repetida a eventos ‘’altamente estresantes’’. El último, según la entidad, resulta de la exposición a múltiples eventos traumáticos.

Una de las características de una persona que vivió un trauma es la acción de hipervigilancia, que ante el temor de que su vida está en peligro, se muestra ansiosa y en un estado de alerta excesivo, explicó a Es Mental el psiquiatra Dimas J. Tirado.

Mencionó también que pueden tener repercusiones en su concentración y aprovechamiento académico, así como problemas interpersonales con amigos y/o parejas por el desarrollo de desconfianza. 

«Como hay unas heridas, que se les hace bien difícil sanar por mucho tiempo, muchos de ellos están a la defensiva para sobre protegerse y no pasar una situación similar’’, dijo. 

En el caso de un abuso sexual, los efectos son mucho más significativos, especialmente si son niños que reportaron la situación y no se logró justicia. 

De experiencias como estas, puede surgir el trastorno de estrés postraumático, con recuerdos intrusivos, cambios en los estados de ánimo y en las reacciones físicas y emocionales, sostiene Mayo Clinic. 

«Lamentablemente son muchas las personas que han pasado por un experiencia traumática y no hablan de eso hasta que llegan a los psiquiatras y psicólogos’’, sostuvo. 

Por su parte, la psicóloga clínica Cindy González, quien en su práctica diaria trabaja la comunicación asertiva con los niños y crianza efectiva, destacó que si las experiencias no se trabajan con un profesional de la conducta humana, en la adultez los patrones podrían repetirse.

«Es bien importante que, si alguien tuvo alguna dificultad en su crianza o en la niñez, vaya a un psicólogo para que pueda trabajar esos asuntos’’, expresó. 

González reiteró que no todos los eventos afectan igual a las personas, pero al entender que es necesaria la ayuda, no debe dudar en visitar a un profesional para que este puede servirle de guía en el proceso. 

Tirado coincidió con la psicóloga y apuntó a que la ayuda profesional se convierte en un espacio en el que se validan los sentimientos de la persona, se bridan estrategias para poder manejar los síntomas y ventilar lo que en muchas ocasiones se ocultó por dolor, el estigma u otro sentir.

«Yo uso la metáfora de la herida para describir el trauma. En la que tú tienes una cortadura y hay que limpiarla o coserte y va a doler mucho. Sin embargo, ese tratamiento inicial es bien importante para que esa herida no se infecte y no tenga otras repercusiones. En el trauma es lo mismo, quizá estará ese dolor inicial de procesar y hablar sobre eso, pero va ayudar a sanar poco a poco’’, puntualizó.  

La psicóloga concluyó destacando que el tratamiento va a depender de las necesidades y las consecuencias que ha traído el trauma a la vida de la persona. 

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