¿Qué le hace verdaderamente feliz a usted? ¿Se lo ha preguntado? 

Para muchos la felicidad consiste en cumplir propósitos, hacer el viaje de sus sueños, encontrar el amor de su vida e incluso casarse con esa persona que consideran la indicada

Sin embargo, la verdadera felicidad va más allá y trasciende de lo que creemos que es ser felices por “tener’’, a la felicidad de “ser’’. Para explicar esto, Es Mental conversó con dos profesionales acerca de este tema. 

La felicidad es mucho más que tener. Nos estamos moviendo hacia lo que podríamos llamar una visión existencial y humanista, pues la felicidad no es tanto tener. Es más ser, descubrir, ayudar, servir. Es darle un significado a la vida’’, explicó el psicólogo clínico Noel Quintero.

Según el también facultativo del Programa de Psicología Clínica Psy.D. de la Universidad Carlos Albizu, la felicidad real se halla al dejar de un lado el egocentrismo y materialismo y teniendo en cuenta que la felicidad personal no puede separarse de la felicidad de los demás. Forjar, de acuerdo con este, relaciones positivas. 

“Tiene que ver con las relaciones positivas, el amor, el servicio, el altruismo y con la benevolencia y compasión. La felicidad no es solo poseer, es de alguna manera contribuir a la felicidad de los otros. Por eso dicen: “nos hacemos más felices cuando ayudamos en la felicidad de los otros’’, explicó.

Para llegar a ese tan deseado estado de bienestar,  el experto destacó que se debe trabajar en un balance entre las metas y valores de cada individuo y su contribución en la sociedad. “Ese equilibrio puede ser un camino bonito para la felicidad’’, dijo. 

“Cuando tú descubres esa dimensión de ayudar a otros, servir, comprometerse en el bien de los demás, la vida tiene un significado y los niveles de felicidad son extraordinarios. Los estudios muestran que las personas altruistas viven un promedio de cuatro a cinco años más que las personas comunes, porque cuando uno practica estas emociones positivas, hay liberaciones de endorfinas, hay un sentido de satisfacción que tiene que ver con la felicidad’’, aseguró el catedrático. 

El camino a la felicidad 

Para la profesora de mindfulness y periodista, Yaisha Vargas Pérez, la fuente de la felicidad (según el budismo) se logra a través de la bondad y el pensar en el bienestar del prójimo. 

“Es desearle benevolencia a los demás y a mí mismo, que yo tenga salud y que todos los seres tengan salud, que yo tenga paz y que todos los seres tengan paz. Se reduce el odio, el sentido de separación con los otros’’, compartió. 

La compasión, asimismo, figura en el trayecto a conseguir ser verdaderamente felices.

“La compasión unifica. Y la autocompasión, por ejemplo, nos dice que no soy la única persona que está sufriendo. Que no estoy sola y deseo que, tanto los que sufren como yo, seamos libres de ese sufrimiento’’, describió.  

Esto, acompañado, de alegría colectiva. Libre de envidia y pensamientos de resentimiento. “La alegría de cuando alguien está feliz, porque algo bueno le pasó. Yo la celebro genuinamente, no con envidia, sino con optimismo. Eso es una fuente de felicidad para mí también’’, sostuvo. 

Agregó, de igual modo, la gratitud y el ser agradecidos hasta del mínimo detalle

“Yo puedo, cuando me siento a comer, agradecer por la gente que trabajó la tierra, los que llevaron esos alimentos al supermercado, aquellos que los distribuyeron, la cajera que me cobró… Eso es el camino a la felicidad. Cambiar la mente a ser agradecidos’’, dijo. 

Vargas Pérez apuntó a las acciones voluntarias como algo esencial para lograr ser felices, coincidiendo así con el doctor Quintero. 

Señaló que la generosidad trae consigo la satisfacción y alegría de saber que las personas pueden beneficiarse de una labor desprendida. 

La felicidad no está en lo que la sociedad nos dice que debemos hacer o tener

Tras vivir una serie acontecimientos y condicionar su mente a perseguir una felicidad impuesta por la sociedad, Vargas Pérez se dio cuenta que su vida comenzó a inclinarse hacia el “deterioro de salud mental y emocional’’.  

La felicidad no está en lo que la sociedad nos dice que debemos hacer o tener. La felicidad está en cultivar el corazón. El contacto saludable con los demás, relaciones solidarias, ser bondadosos. Lograr esa conexión real con la vida. Una conexión que nos permita, incluso luego de atravesar un duelo, volver a confiar en la vida’’, puntualizó.  

¿Los genes tienen protagonismo en la felicidad de un ser humano? 

Por otra parte, y ante las dudas sobre si existen aspectos genéticos que se vinculen con el estado de felicidad, el experto en psicología clínica afirmó que podrían existir predisposiciones.

Podría haber aspectos relacionados con el temperamento y niveles de introversión y extroversión, pero lo importante es crear hábitos y emociones positivas, que promuevan la felicidad. Ese es el punto con el que los profesionales tenemos mucho para trabajar’’, concluyó.