Muchas personas enfrentan problemas a la hora de sostener una relación amorosa larga y duradera debido que tienen una puntuación baja en el coeficiente o IQ del amor, así como en la inteligencia emocional, según el psicólogo clínico, Miguel Pagán, quien cuenta con más de 35 años de experiencia atendiendo parejas en su práctica privada.

“Esto es un concepto que yo lo escuché por primera vez del psicólogo Walter Riso y él le llama IQ o coeficiente intelectual amatorio, que es la capacidad intelectual que tiene la gente para desempeñarse de manera inteligente, racional, en un relación afectiva, de pareja y que también se extiende al funcionamiento intrafamiliar”, explicó el experto.

“Un amor racional es aquel que se siente y también se piensa. Es una manera de relacionarse, donde el ‘ser para sí’ y el ‘ser para el otro’ se integra en un ‘nosotros’ saludable. En el amor racional el sentimiento, por sí solo, no basta”, escribió el psicólogo clínico y escritor Walter Riso, de quien Pagán ha recibido algunas de sus enseñanzas profesionales sobre el tema de las parejas.

En entrevista con Es Mental, Pagán aseguró que muchas parejas no logran rebasar las primeras etapas del amor porque no están debidamente educados con respecto al tema y lo que conlleva compartir la vida con otra persona. 

“Mayormente, en las relaciones de pareja, hay demasiada improvisación, hay una falta de intencionalidad, falta de conocimiento y destrezas que las parejas necesitan. Hay mucha confusión, mucha incertidumbre. La gente no rebasa la etapa inicial del amor romántico”, dijo.

El psicólogo explicó que cuando dos personas se gustan y deciden comenzar una relación amorosa, comienzan por experimentar la etapa de infatuación, la cual, entre otros cosas, incluye la agonía porque el otro no está en todo momento. Esta etapa, dijo el experto, dura uno o dos años, hasta que es el momento de “hacer la transformación al amor maduro”. Antes de lograr transicional, muchas parejas empiezan a enfrentar dificultades en salir de esta etapa pues la próxima se caracteriza porque ya no es suficiente el gustarse uno al otro físicamente. Es ahí donde doctor reconoce que muchas personas tienen problemas.

“Creo que en algo que hemos fallado como sociedad, es en capacitar a la gente en la inteligencia emocional, en tener un nivel adecuado de IQ, coeficiente intelectual en el área de pareja. Sobre cómo desempeñarme en una relación”, aseguró.

Según abordó, al inicio de la relación de pareja, la comunicación se basa más en comportamiento hormonales; sin embargo, luego de la etapa inicial llegan las de desilusión en las que la pareja ya no parece tan perfecta. Eso es lo que se le conoce como el amor maduro, cuando permanecen juntos porque han logrado conseguir un amor tranquilo, relajado, donde hay conflicto pero se maneja, donde puede haber negatividad por momentos, pero la pareja desarrolla rituales de comunicación que no permiten el paso de conflictos mayores.

En términos griegos, a estas etapas se le conoce como Eros y Philia. La parte sexual es Eros, la conexión física que trae atracción y deseo, pero no puede subsistir por sí solo porque sino sería una mera relación sexual. Por el contrario, debe venir acompañado de Philia, palabra griega que significa amor y amistad. Cuando la pareja logra un balance óptimo entre Eros y Philia, pueden permanecer juntos por muchos años, hasta que eventualmente pasan a la otra etapa que es Ágape. Las relaciones que llevan más de 40 años comienzan a basarse en mucha ternura y ya no se conciben estando separados.

“La Philia se asocia a la segregación de hormonas como la oxitocina, dopamina, y es cuando estás con tu mejor amigo o mejor amiga en confianza. Pueden estar hablando tonterías, compartiendo un café, en el cine, pero te encanta estar con esa persona. Philia sin Eros son meros amigos, compañeros de cuarto. Eros sin Philia es una mera relación física que no va a durar”, sostuvo el experto.

Para que las parejas consigan mantener un balance, existe ayuda profesional en la que se interviene para intentar que permanezcan juntos y resuelvan los conflictos que los separan. Sin embargo, aseguró el doctor, muchas relaciones culminan porque deciden demasiado tarde el recurrir a terapia.

“De acuerdo a las investigaciones en Estados Unidos, el promedio (que se tardan las parejas) para llegar a terapia de parejas es de seis años. Ya tienen uno o dos problemas grandes en la relación”, comentó.

En ocasiones, aunque las parejas inicialmente hayan conseguido mantenerse en balance, ciertos cambios de la vida comienzan a presentar dificultades que repercuten en una relación de pareja menos saludable. Un ejemplo de esto, según Pagán, es el nacimiento de los hijos, lo que conlleva a que las relaciones cambien porque se tiene que invertir más tiempo en los hijos que en la pareja. 

“A finales de los 80 comienzan a dispararse los divorcios. La probabilidad de que la gente se va a divorciar es altísima. Ya en Estados Unidos, creo que el promedio de divorcios es tres por personas, y los boricuas vamos dos por persona. Un divorcio puede ser devastador y siendo todavía la pareja la principal unidad de organización social en nuestro país, puedes ver ahí los efectos, a nivel de toda la sociedad, porque muchos divorcios están terminando en alto conflicto, y los niños pierden la oportunidad de tener dos adultos que los aman en sus vidas”, advirtió el psicólogo.

Para Pagán, el divorcio no es el problema, sino el conflicto que conlleva. Aquellas parejas que toman la decisión de separarse y lo hacen de forma sana, tienen más probabilidades de no afectar a su familia en el proceso con conflictos entre la pareja. Cuando ya una relación no da para más, indicó el psicólogo, la ayuda de un experto puede servir para llevar a cabo un divorcio “científico”, en el que haya el menor conflicto posible.

 En términos de género, dijo, son las esposas, en la mayoría, las que se preocupan por buscar ayuda, ya sea para tratar la pareja o intervenir en el proceso de divorcio. Los hombres, por el contrario, no buscan ayuda hasta que su pareja le abandona.

“Los hombres llaman cuando están notando que su esposa quiere terminar la relación. Porque las esposas, mi experiencia ha sido, que las esposas tienen su crisis dentro de la relación. Las esposas me llaman porque no se sienten bien y quieren ver si se puede mejorar la relación”, explicó Pagán, quien aseguró que el mayor problema lo tienen los hombres mayores de 40 años, quienes crecieron en otra época y evitan ser influenciados por sus esposas.

Los hombres jóvenes, por el contrario, tienen a ser más flexibles con el tema de la relación amorosa y los conflictos porque “están más influenciados por el movimiento de las mujeres”.

Claves para amar mejor

La psicóloga española, Tamara Alonso Nevado, le ofrece a las parejas varias estrategias para que puedan sostener una relación saludable y duradera. Lo primero que asegura es que el amor por sí solo no es suficiente.

“Desterremos el mito de que el amor puede con todo, porque en realidad el amor no puede con todo. El amor es un elemento importante es una relación de pareja, pero no es único factor que va a garantizar el éxito de la relación. Es necesario para garantizar una continuidad satisfactoria de la relación, poseer una serie de recursos y estrategias para hacer frente a los conflictos que van a ir apareciendo en la vida de la pareja”, compartió en uno de sus escritos.

Para conocer si la relación de pareja es saludable, la psicóloga invita a evaluar diez aspectos de la vida juntos. Entre estos, reconocer si la comunicación es eficaz.

“Practico mis habilidades para expresar a mi pareja mis sentimientos y mis opiniones. Cuando algo me molesta soy capaz de decirle a mi pareja, de una manera asertiva (defendiendo mis derechos y respetando los suyos) cómo me siento y le pido un cambio de conducta”, ejemplicó la experta.

Recomienda la empatía, ponerse en lugar de la pareja, teniendo en cuenta sus dificultades, deseos, miedos, historia de vida y su forma de ver la realidad. El arte de negociar es otro aspecto que se percibe en las parejas saludables pues, dado a que “los conflictos son parte de la vida de cualquier persona”, es importante llegar a acuerdos, ceder para que ambos ganen, no caer en la imposición y, en cambio, ofrecer alternativas, así como pedirle a la pareja que también proponga soluciones al conflicto.

La aceptación también es parte esencial. En este aspecto, se debe respetar el derecho de decisión de la pareja. Teniendo eso en mente, un factor que promueve la salud en la relación de pareja, es tener proyectos juntos, algo con lo que relacionarse y tener cosas en común. Las expectativas también juegan su parte.

“Es importante saber reajustar nuestra expectativas conforme vamos avanzando en la relación. Al igual que las personas somos seres en constante cambio, las relaciones también tienen cambios y pasan por distintas fases en las que habrá momentos de alegría y de desilusión”, aseguró la psicóloga.

El tiempo de calidad también influye, por lo que la experta recomienda que las parejas se presten atención plena al momento de compartir en pareja. A su vez, invita a no confundir el derecho con la obligación. Por ejemplo, no es obligación de la pareja pasar a buscarte el trabajo.

Alonso también discute el Eros que comentó Pagán. Según indicó, para que una relación se mantenga en óptimas condiciones, es importante que se busque la empatía y las soluciones necesarias para que las relaciones sexuales continúen siendo satisfactorias.

“Cada persona va a vivir una relación de pareja en base a unos valores que considera importantes. Es muy beneficioso compartir con nuestra pareja cuáles son esos valores y puntos importantes, y fomentar un compromiso para que se respeten y se lleven a cabo conductas en la línea de ellos. Por ejemplo: fidelidad, respeto, contacto con la familia de ambos, reparto de tareas domésticas, derecho a la intimidad, entre otros”, explicó.