Las clases empezaron hace varias semanas y lo que escucho a menudo de mi población de estudiantes, desde pequeños a universitarios, es preocupante. Todos se encuentran en un proceso de cambio y ajuste, aprendiendo a estudiar a tiempo completo a través de una computadora.  

A muchos se les hace difícil el proceso y me dicen: “no puedo atender bien”, me distraigo con facilidad”, “hago otras cosas mientras la maestra habla”, “chateamos, me pinto las uñas, veo mi celular”, “no escucho a la maestra”, “no da tiempo a copiar, me pierdo, no puedo aclarar bien mis dudas”, “se va el internet”… 

Esto les preocupa, les causa ansiedad, les deprime, les desmotiva, les hace pensar que no pueden. Piensan que no aprenden, que no van a aprender y que no van a obtener buenas notas. Los estudiantes  se sienten perdidos y confundidos.  Ellos quieren estar en la escuela, aprender de cerca, tener contacto directo con sus maestros y profesores. Además, quieren su vida social y deportiva de vuelta.  En estos momentos, sienten el efecto negativo de la pandemia por el COVID-19 en sus vidas, cuando todo ha cambiado. No les gusta y no quieren vivir así.  Pero, ¿qué podemos hacer para ayudarles?

  1. Evalúa el área de estudios- Es importante que el área esté limpia, recogida, organizada y libre de distracciones y ruidos. Que tenga lo necesario en el escritorio al momento de cada clase y deje lejos lo que no necesite en ese momento (ejemplo: celular, tableta, televisor, juegos).  
  2. Supervisa esporádicamente- No todos los estudiantes tienen la madurez para atender y no distraerse en otros asuntos mientras estudian.  
  3. Establece reglas y horarios- Igual como si fuera para la escuela tradicional, cree rutinas para las clases virtuales, hacer las tareas y para cuando terminen las mismas.
  4. Deportes, ejercicios y actividades físicas– Integrar estas actividades a la rutina es importante.
  5. Vida social-Tomando los cuidados necesarios, es importante que puedan compartir, comunicarse y hacer alguna actividad con personas de su edad.
  6. Aire, sol, vida fuera del hogar- Deben salir por ratos de la casa, ver la luz del sol, tomar aire fresco, tener contacto con  la naturaleza de diferentes formas, siempre tomando las precauciones necesarias. 
  7. Horarios de sueño- Muchos alteraron los horarios de sueño en la cuarentena y el verano. Es hora de ajustar la rutina y dormir temprano, despertar descansado y con energía, lo que les permitirá atender mejor a las clases y estar en mejor posición para estudiar.  
  8. Alimentación– Estructurar los horarios según los espacios de tiempo que brinda la escuela para que paren y tengan sus snacks y almuerzos. Que realmente lo hagan y no salten sus alimentos por jugar, dormir o hacer otras cosas en el hogar. Se recomienda que sean alimentos saludables.
  9. Háblales, obsérvalos, escúchalos– Es necesario estar pendiente a qué sienten, qué les pasa, cómo les va, qué necesitan, qué les preocupa. ¡Busca ayuda profesional para ti y para ellos si es necesario!

*La autora es psicóloga clínica y forense con práctica en Guaynabo, Puerto Rico.