Cada vez son más los estudios que le atribuyen a la danza beneficios sobre la salud física, emocional y cerebral, sin embargo, pese a que es una actividad que no tiene barreras en cuanto edades, género o colores de piel, aún se subestima lo poderoso que bailar puede resultar.

Siendo caribeños y latinos, la música y el baile forman parte de una herencia cultural, que pasa de generación tras generación y que no faltan en las fiestas de época, los cumpleaños y mucho menos en las rutinas de limpieza diaria. Pero, ¿qué realmente pasa con el cuerpo cuando se baila? 

Al bailar se logra una conexión profunda con el momento presente, alcanzando un estado óptimo de atención plena. Este nivel de concentración activa diversas áreas del cerebro, promoviendo la liberación de neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina, asociados con la generación de sensaciones de placer y bienestar y los cuales contribuyen al equilibrio emocional y experiencias enriquecedora a nivel físico y mental, explicó a Es Mental la doctora Hecbel Rodríguez Crespo, psicóloga clínica y especialista en danza movimiento terapia.

A nivel de salud física, la danza promueve la coordinación, resistencia cardiovascular, balance, flexibilidad, prevención de lesiones y fuerza muscular, elementos claves para promover una vida saludable, señaló también la doctora.

Por su parte, Yelimara Concepción Santos, directora de Afro-Inspira, hizo énfasis en los efectos que tiene sobre los niveles de cortisol, la hormona del estrés crónico y, además, en la formación de nuevas conexiones neuronales, especialmente en áreas del cerebro relacionadas con la memoria a largo plazo, la función ejecutiva y el reconocimiento espacial.

“A nivel socioemocional, puede apoyar el manejo y expresión de emociones, sentimientos y pensamientos profundos; fomenta la integración personal, reduce la ansiedad, aumenta la atención y puede fortalecer el desarrollo la confianza y seguridad en uno mismo”, planteó Concepción Santos. 

La danza es otro lenguaje en la vida del ser humano, que permite expresar, comunicar e, incluso, vincularse con otros, estableció Amarillis Vázquez, psicoterapeuta y presidenta de la Asociación Americana de Danza Terapia, capítulo de Puerto Rico. 

Recordó que, ciertamente, es algo que toda persona es capaz de hacer y está engranado en el desarrollo motor humano. 

«Lo que pasa es que usualmente pensamos que una coreografía es algo que vamos a un escenario, se practica y que está conectada a una pieza musical. Pero, una coreografía puede ser tan sencillo como levantarte en la mañana, lavarte los dientes y tomarte el café. Si tú haces eso a diario, eso es un baile. Es la frase de movimiento que usas como práctica a diario”, sostuvo Vázquez.

«Ya sabemos a nivel neurocientífico que se notan unos cambios en la temperatura del cuerpo, en los latidos e inclusive en la percepción visoespacial. La danza tiene múltiples beneficios, entre que es recreativo, un liberador de estrés, un momento de expresión, desarrollo de neuronas, generamos mayores conexiones sinápticas, entre otras», continuó.

Rodríguez Crespo comentó que, en Puerto Rico el baile es un legado cultural y en ritmos como la bomba, por ejemplo, es posible procesar pérdidas o vivencias difíciles, así como encontrar un espacio para la expresión de lucha, resistencia y rebelión. 

La psicóloga clínica dijo, además, que cada estilo y ritmo, dentro de las tradiciones, evoca un sentido de identidad colectiva y conexión con las raíces, transmitiendo valores, experiencias y emociones que resuenan a lo largo de generaciones.

De hecho, no se necesita dominar ningún género, ya que el movimiento espontáneo o auténtico, a través de gestos, expresiones, movimientos y posturas, puede en sí mismo fomentar autoconsciencia y reflexiones que promuevan cambio y transformación, enfatizó Concepción Santos.

Bailar alivia la carga emocional, ayuda a expresar emociones suprimidas y brinda una oportunidad para explorar el sentido personal, social e histórico de nuestra identidad”, planteó. 

“Con esto en mente, podemos comprender que no es necesario ser un bailarín o bailarina profesional para disfrutar de los beneficios del baile. Como dice un refrán popular; «el que lo hereda no lo hurta», pues la danza está en nuestra sangre. Somos un pueblo danzante y basta con mirar nuestros festivales, protestas masivas y fiestas familiares, en donde nunca falta la música y el baile, pues son nuestra forma más auténtica de expresión”, formuló, bajo el mismo contexto, Rodríguez Crespo. 

Las emociones, por ejemplo, muchas veces no pueden manifestarse a nivel verbal porque son complejas o abrumadoras, sin embargo, el cuerpo puede hacerlo y mediante la danza una persona puede experimentar liberación emocional, describió Vázquez.

«¿Por qué sugiero que las personas experimenten un género de baile? Porque te ayuda a entender y tener una conciencia corporal que otros espacios no te lo permiten. El baile te permite comprender a tu cuerpo desde la conexión», sostuvo.

Aclaró que bailar y hacer ejercicios parecen lo mismo, pero no lo es, porque la danza da la oportunidad de poner en práctica, en cada individuo, su capacidad de expresión. 

Bailar más para un mundo más sano

Las tres profesionales coincidieron en que el mundo sería más sano y feliz si se bailara más.

Vázquez mencionó que, en Ucrania, ante el conflicto bélico que se vive, hace un tiempo se hizo viral un vídeo en el que militares y ciudadanos bailaban buscando olvidar lo duro de la situación. 

“Una sociedad que baila más es capaz de apoyarse mutuamente desde un lugar de entendimiento y unión. El baile como expresión comunal actúa como una ‘medicina colectiva’, permitiendo a las personas reconectarse con su esencia, su historia y su comunidad”, puntualizó Concepción Santos.

Finalmente, la psicóloga clínica aconsejó a las personas a separar un tiempo para escuchar su música favorita y moverse y/o asistir a clases grupales de baile, que vayan acorde a la edad y habilidades. 

Asimismo, si se desea aprender a tramitar las emociones a través del movimiento, recomendó agendar una cita con algún terapeuta de danza movimiento