La Navidad, aunque es un tiempo de alegría, festividad y reuniones para muchos, también puede propiciar excesos que impactan la salud, emociones y finanzas. 

Según el psicólogo David Alcalá Pérez, estas conductas responden a factores culturales, sociales y emocionales.

En Latinoamérica, las tradiciones de compartir en familia, celebrar con banquetes y realizar regalos exponen a las personas a caer en excesos relacionados con la comida, las compras o el consumo de alcohol, opinó el experto. Además, el bombardeo publicitario que caracteriza esta temporada fomenta el gasto, con descuentos llamativos en alimentos y bebidas típicas, que muchas veces resultan difíciles de resistir, señaló Alcalá Pérez.

Explicó que, más allá de lo cultural, los excesos están relacionados con el manejo de las emociones. Algunas personas enfrentan momentos de tristeza, duelo o soledad, mientras que otras experimentan alegría desbordante. Estas emociones intensas, ya sean positivas o negativas, suelen llevar a comportamientos impulsivos: gastar más de lo necesario, comer en exceso o recurrir al alcohol para sobrellevar la situación. 

Sin embargo, Alcalá Pérez destacó la importancia de actuar con conciencia y madurez emocional, especialmente al considerar nuestras circunstancias individuales, ya sea nuestra realidad económica, estado de salud o entorno social.

En este marco, María Rodríguez Vidal, psicóloga, agregó que tanto la alegría extrema como la tristeza profunda que suelen acompañar estas fechas pueden llevar a excesos. Estos excesos se manifiestan en compras compulsivas, consumo excesivo de comida, alcohol o sustancias, tal como mencionó Alcalá Pérez, y en esfuerzos desmedidos por cumplir expectativas externas. A menudo, estas conductas buscan llenar vacíos emocionales o satisfacer necesidades percibidas, lo que puede generar ansiedad, depresión y problemas financieros.

Por su parte, para el experto financiero, Farnoosh Torabi, mencionó que, aunque las emociones de vacaciones elevadas que se sienten en la Navidad son normales y comprensibles, pueden llevar a gastos excesivos, compras excesivas, exceso de deuda en tarjetas de crédito, compromiso excesivo en eventos y compromisos – y la sensación de estar completamente quemado por el nuevo año. Sus recomendaciones fueron evitar o reducir el uso de las redes sociales, para alejarse del bombardeo de compras, regalos, presión social, FOMO, entre otros factores que pueden inducir a los excesos. 

Rodríguez Vidal señaló que la esencia de la Navidad no radica en lo material, sino en compartir tiempo de calidad con las personas importantes. Sin embargo, el ambiente consumista de la época impulsa a las personas a priorizar lo que tienen por encima de lo que son. Esto lleva a muchas personas a endeudarse o comprometer su bienestar físico y emocional al intentar cumplir con expectativas irreales.

Consejos para no caer en excesos

Para evitar caer en estos excesos, la experta recomendó reflexionar sobre el verdadero significado de la Navidad y conectar con las emociones. Reconocer si la tristeza o la euforia les están impulsando a actuar de manera desmedida es clave para mantener el equilibrio. Es fundamental enfocarse en la calidad de los momentos compartidos, más que en la cantidad de regalos o gastos. Rodríguez Vidal destacó que ofrecer compañía y atención es mucho más valioso que cualquier objeto material.

En esta misma línea, Alcalá Pérez recomendó establecer un presupuesto realista y priorizar a quiénes regalar, explorando alternativas creativas para expresar gratitud sin comprometer nuestras finanzas. 

Puntualizó que cuidar la salud también es crucial, especialmente si existen restricciones alimenticias o si el consumo de alcohol puede tener consecuencias negativas. La moderación permitirá disfrutar plenamente de las celebraciones. Además, es esencial trabajar en el manejo de las emociones, identificar impulsos y buscar maneras saludables de canalizarlos. Si surgen sentimientos de tristeza, ansiedad o soledad, el experto sugirió buscar apoyo en familiares, amigos o incluso profesionales, en lugar de recurrir a conductas impulsivas para llenar vacíos emocionales. 

También, Rodríguez Vidal mencionó la importancia de ser conscientes de los límites económicos, físicos y emocionales. Organizar las celebraciones de acuerdo con las posibilidades ayuda a evitar la presión de cumplir con estándares externos. Esto implica planificar de manera realista y obsequiar dentro de nuestras capacidades, sin forzar compromisos que puedan generar estrés.

Los grupos de apoyo fueron señalados por ambos expertos entre sus recomendaciones. Rodearnos de personas con quienes podamos compartir de manera genuina contribuye a disminuir la carga emocional y reduce la necesidad de recurrir a excesos para sobrellevar la temporada, dijo Rodríguez Vidal. Para quienes enfrentan sentimientos de soledad o tristeza, buscar ambientes que favorezcan el bienestar emocional puede marcar una gran diferencia.

Para muchas personas, la Navidad puede ser un periodo de duelo o melancolía debido a pérdidas recientes o desafíos personales. Esto aumenta el riesgo de caer en excesos, pero Alcalá Pérez subrayó que el equilibrio se logra desarrollando habilidades de regulación emocional, reconociendo nuestros límites y disfrutando de esta temporada desde un lugar de conciencia y autenticidad. Con estas estrategias, es posible vivir una Navidad plena, significativa y en balance.

La introspección y el autocuidado son herramientas clave para disfrutar de una Navidad equilibrada y significativa, evitando que las emociones intensas nos lleven a comportamientos desmedidos, concluyó Rodríguez Vidal. “Al centrarnos en lo que realmente importa, podemos vivir esta época con plenitud”, cerró.