Conversamos por Facebook Live con la doctora Theresa Miskimen Rivera, presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría, y con el psicólogo Johnny F. Rullán Schmidt, sobre cómo entender y manejar la ansiedad, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!
Contrario a lo que muchos suelen pensar, la ansiedad es una respuesta fisiológica, emocional y cognitiva natural que prepara a las personas para enfrentar futuros riesgos que puedan amenazar sus vidas.
Sin embargo, el problema ocurre cuando se interpretan amenazas, cuando tal vez no existen, o se experimenta una preocupación excesiva, lo cual es el síntoma principal del trastorno de ansiedad generalizada.
De esta forma lo explicó el psicólogo Johnny F. Rullán Schmidt, quien indicó que una persona puede tener ansiedad sin necesariamente tener el trastorno.
“Eso se conoce como los casos subumbral, o sea que no llegan a cumplir todos los criterios diagnósticos y, por ende, no se ve como algo tan serio, no se busca ayuda, pero la persona está sufriendo la ansiedad en el día a día”, sostuvo.
Por su parte, la doctora Theresa Miskimen Rivera, presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), sostuvo que “la ansiedad es una reacción normal al estrés, incluso, en ciertas ocasiones, experimentar ansiedad ofrece beneficios”.
“Es muy humano sentirnos ansiosos o nerviosos antes de un evento importante, y hasta podemos aprovechar esa energía para llevar a cabo una tarea difícil. La ansiedad también nos puede alertar ante peligros, y nos ayuda a prepararnos y prestar atención. Ahora, cuando empezamos a sentirnos abrumados, o tenemos dificultad para canalizar esa energía, la ansiedad puede convertirse en un problema. Específicamente, los trastornos de ansiedad difieren de las sensaciones normales de nerviosismo o ansiedad, e incluyen el miedo o la ansiedad en exceso o persistentes”, ejemplificó la psiquiatra.
Indicó que algunas manifestaciones de la ansiedad incluyen experimentar un sentimiento abrumante de peligro inminente, pánico intenso o hasta depresión, respirar rápidamente, sudoración, temblores en las manos o en el cuerpo, sentir que el corazón late más rápido de lo normal, problemas para dormir, problemas con la digestión y problemas para concentrarse.
La ansiedad comienza a ser problemática, según Miskimen Rivera, cuando interfiere con la habilidad de completar tareas diarias, cuando interfiere con el sueño, cuando la ansiedad interfiere en nuestras relaciones con familiares y amistades, y cuando se presentan síntomas físicos, tales como dolores de estómago, taquicardia, y hasta vahídos.
“El problema es que, si no se busca ayuda, la ansiedad tiende a empeorar sin tratamiento. Por esto recomendamos que el primer paso sea consultar con su médico o profesional de la salud mental. Los trastornos de ansiedad se pueden tratar con una serie de tratamientos psicoterapéuticos y medicamentos. El tratamiento ayuda a la mayoría de las personas a llevar una vida productiva”, sostuvo la doctora.
Rullán Schmidt mencionó por su parte que existe una escala, llamada GAD7, para identificar si existen síntomas del trastorno de ansiedad generalizada, pero que también es aplicable para cualquier tipo de trastorno de ansiedad. Esta escala recoge siete síntomas principales relacionados con la ansiedad, siendo la preocupación excesiva la principal. Otros síntomas son la alteración del patrón de sueño, dificultad para mantenerse tranquilo durante el día o quedarse quieto, estar irritable, sentirse nervioso, no poder controlar las preocupaciones y miedo de que algo horrible pueda ocurrir.
“Si ese cuadro está presente por al menos dos semanas, más de la mitad de los días, definitivamente, amerita atenderlo de forma profesional, de ser posible”, recomendó el psicólogo.
Agregó que si ese tipo de síntomas se mantiene en la mayoría de los días, por 6 meses, ya se podría tratar de un trastorno de ansiedad generalizada o de algún otro tipo de trastorno de ansiedad, como el de pánico.
El manejo de la ansiedad
Entre las herramientas para trabajar la ansiedad en terapia, Rullán Schmidt mencionó, primeramente, a la terapia cognitivo conductual (CBT). En ésta se “trabaja la parte de las cogniciones, entendiendo que, aunque es una experiencia fisiológica”, puede tener su raíz en los pensamientos que tenemos en nuestra cabeza.
“Esos pensamientos automáticos que tenemos vienen a raíz de unas creencias más medulares, más quizá subconsciente de cómo vemos el mundo, de cómo me interpreto a mí mismo, mi futuro y cómo eso nos lleva a tener pensamientos que pueden ser un poco exagerados, que pueden ser lo que llama el modelo CBT catastrofización, donde uno está exagerando las malas consecuencias que pudiese tener el futuro”, sostuvo Rullán Schmidt.
“Uno catastrofiza, uno pues quizás la goma del carro y empieza a imaginar que va a perder el trabajo, que no va a tener comida para alimentar sus hijos y no se imagina los peores escenarios posibles, y ese tipo de patrón mental muchas veces está detrás de la ansiedad y un modelo como CBT, pues entra para retar esas creencias que pueden ser distorsionadas o exageradas y te pone básicamente a evaluar la evidencia a favor y en contra de esa creencia”, explicó el psicólogo.
“O sea que se identifica la creencia que está en la raíz de los pensamientos de preocupación excesiva y se reta o se disputa mediante la identificación de evidencia a favor y en contra de esa creencia para un poco hacer común en juicio en la mente y buscar claridad para contrarrestar esa distorsión o la preocupación excesiva”, agregó.
De igual manera, dijo que también se trabaja con lo que es la exposición, lo que se ve en casi todo modelo que trabaja con ansiedad, incluyendo CBT.
“Está el componente de exponerte a aquello que te provoca ansiedad, aquello que estás teniendo y eso para mucha gente es el ‘cuco’ y no quieren hacer ese trabajo, pero es de las cosas más basado en evidencia que te da resultados, que más ayuda”, comentó Rullán Schmidt.
Otro modelo que se utiliza es ACT, que es terapia de aceptación y compromiso.
“Muchas veces la ansiedad es un asunto de control. Mientras más yo quiero controlar las cosas en mi vida, mientras más yo quiero controlar lo que yo siento y dejar de sentir lo que yo no quiero sentir, pues paradójicamente eso aumenta la ansiedad, porque hay muchas cosas que no podemos controlar”, explicó el profesional de la salud mental.
“Si tú intentas controlar algo que tú no puedes controlar, tú te vas a desgastar, quien se va a afectar eres tú, te va a aumentar la ansiedad, se va a hacer imposible y si tú sigues intentando lograr algo que no se puede lograr, pues tú vas a sufrir esa consecuencia emocional. Así que en gran medida el ACT ayuda a que se cambie la relación que tenemos con la ansiedad”, agregó.
Con esta herramienta, se asume “la postura un poco más de aceptación de que la vida incluye dolor, que la vida incluye una vida completa, incluye un rango completo de emociones”.
“Yo no tengo que absolverme de todas las emociones negativas para, entonces, poder empezar a vivir una vida feliz o completa, sino que yo puedo vivir una vida feliz y completa con todo y que tenga momentos incómodos y sensaciones indeseadas. Y también enfatiza mucho el que contar de yo evitar sentir algo incómodo que no quiero sentir, yo me comporto de maneras que me alejan de lo que yo realmente valoro en la vida, que me alejan de la persona que yo realmente quiero ser”, sostuvo Rullán Schmidt.
“Entonces, el modelo trabaja mucho con identificar tus valores, lo que más tú te tiene importancia en tu vida y la persona que tú más quieres ser, para que eso sirva de brújula para moverte en tu vida y te entrena para también lidiar con emociones y no estar evitando sentir incomodidades, que muchas veces nos pueden descarrilar en ese sentido. Así que es un modelo muy poderoso y enfatiza mucho pues cambiar esa relación que tenemos con la ansiedad de una de resistirla a abrazarla un poco más y sufrir menos”, agregó.
“Una frase pequeña que me gusta mucho usar de ahí es que lo que se resiste persiste”, dijo el psicólogo.
Este modelo ayuda, además, a “que lo cojamos con más calma, como que nos montemos la ola sin resistirla”.
“Es un poco más meta e incluye mucha sabiduría. Está muy basada en filosofía orientales como el budismo y me parece también un modelo muy interesante y simplemente reconoce que muchas veces el problema es el control y cuando soltamos el control, pues muchas veces paradójicamente sentimos menos ansiedad”, puntualizó.
La ansiedad en el contexto actual
Ante el contexto actual mundial, especialmente en los Estados Unidos donde se están dando ataques contra las minorías, Miskimen Rivera aseguró que la APA “reconoce el impacto que la agitación social y el desorden público tienen en la salud mental de las comunidades en todo el país”.
“La exposición a la violencia y a la inestabilidad social, ya sea vivida de manera directa o presenciada a distancia, puede afectar significativamente la salud mental y el bienestar. Estos efectos trascienden las perspectivas políticas y afectan a personas de todas las comunidades. Como médicos dedicados a la salud mental, reconocemos que la paz y la estabilidad sostenidas son fundamentales. La APA reafirma su compromiso de apoyar los esfuerzos que promuevan la seguridad, reduzcan los conflictos y fomenten las condiciones necesarias para que la salud mental pueda prosperar”, concluyó la psiquiatra.




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