No quiero que mi hijo maltrate físicamente a su pareja y tampoco quiero que la maltrate emocionalmente.

Como padres queremos hacer y dar lo mejor. Sin embargo, a veces en nuestra mejor intención aportamos poco a poco a que nuestro hijo se convierta en un narcisista manipulador, que maltrata emocionalmente a otros. No siempre esto se da por la crianza, pero hablemos de estos casos para hacerlo diferente.

Aquí algunos factores que pueden influir en el desarrollo de esta conducta.

  1. Gratificación inmediata – Desde temprana edad se llenan de juguetes, regalos, lo que piden y no piden. Crecen y se les regala el mejor celular, el último juego electrónico, el súper carro y computadora. Lo rompen, dañan, descuidan, pierden o hasta hacen algo ilegal con el regalo y se les brinda otro de inmediato. No siempre es algo material, pero sí el factor de gratificarle inmediatamente con algún deseo. Quiero, pido y me dan.
  2. Consecuencias – No saben lo que son consecuencias porque no se les castiga o se les levanta el castigo sin cumplir con lo acordado. Porque sin merecer las cosas se les dan. Viven premiados sin razón. No saben lo que es perder, dejar de tener, evaluar sus conductas porque no se les hace pasar por el proceso de “castigo, penalidad, pasar trabajo por algo”.
  3. Excesos – Se les trata desde antes de nacer como reyes. Se les da exceso de todo, de amor, de atención, de cosas materiales (no siempre tiene que ser material) y permisos. De todo sin límites, sin sacrificio y sin esfuerzo. 
  4. Respeto – Se le modela exceso de amor hacia ellos, exceso de atenciones a ellos y pobres límites a la hora de que respeten. Fácilmente se les deja pasar la falta y se continúa “como si nada”. Se cae en el juego dramático del llanto, pena, echar culpas y responsabilidades a otros de sus actos y “tan tan”… ganaron el juego. 
  5. Autoridad– A su vez, se les modela una imagen de que “los otros son los sacrificados, humillados y servidores” de ellos (tú eres un rey aquí y yo paso trabajo por ti). La madre, sobre todo, puede ser esta imagen y esto ser lo más peligroso de todo al ver a la mujer como la persona que tiene que arrodillarse siempre ante ellos, pasar trabajo por ellos y aguantarle todo. ¡Cuidado! “Sírveme…” 
  6. Tareas y responsabilidades – No se les obliga a cumplir y contribuir con tareas. No se les delega, se les deja pasar y se les “pasa la manita”.

La disciplina con amor, guiar con valores, respeto y límites es lo ideal para evitar que tu hijo maltrate a los demás. No temas en hacerlo. Será lo mejor para todos. Identifica a temprana edad si tienes dificultad en la implementación de reglas, si observas algún rasgo en la conducta de tu hijo que te preocupa y trabaja a tiempo a través de la terapia psicológica, familiar e individual. ¡Busca ayuda! ¡Se puede!

*La autora es psicóloga clínica y forense con práctica en Guaynabo, Puerto Rico.