El envejecimiento es parte del proceso biológico que cada ser humano debe experimentar en algún momento de su vida. 

Según El Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés), esta etapa del ciclo vital se asociada a cambios en fisiológicos, psicológicos, conductuales y sociales, que bien forman parte de lo natural del proceso, pero también crean temor y prejuicios en relación a la vejez. 

Partiendo de que, por primera vez en la historia del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años’’, es importante destacar las realidades de este proceso de vida y cómo se puede fomentar un envejecimiento saludable.

Para ello hay que comprender que la vejez constituye una serie de transiciones físicas y sociales e incluso probabilidades mayores padecimientos y afecciones, que a través de hábitos y prácticas preventivas podrían evitar los riesgos de condiciones y mejorar lo que podrían ser repercusiones físicas y emocionales.

El médico de familia, Iván Rodríguez Colón, apunta a la importancia de priorizar el autocuidado desde etapas más jóvenes. Esto a través de una buena nutrición basada en alimentos íntegros y con la menor cantidad de químicos, el realizar actividad física habitual y descansar de 6 a 8 horas.

“El establecer una alimentación balanceada, practicar algún tipo de ejercicio, mantener relaciones interpersonales, tener buenos patrones de alimentación y entre otros aspectos nos permitirá añadirle vida a los años y reescribir el envejecimiento con juventud’’, dijo.

Pero, además, hizo énfasis en derribar los prejuicios y estereotipos existentes en torno al tema con el fin de fomentar la empatía, la inclusión y compresión del proceso. 

Por más que nos negamos, todos estamos en este proceso de envejecer. Por lo cual debemos establecer estilos de vida saludables para poder gozar de un estado físico y mental, lo más óptimo posible y nos permita disfrutar al máximo la vida que nos queda por vivir’’, aseguró el doctor en entrevista con Es Mental.

Rodríguez Colón compartió que, en la actualidad, la OMS ha creado estrategias para promover una sociedad inclusiva con los adultos mayores, como lo es el proyecto Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030, que sirve como respuesta a esto e identifica cuatro áreas a trabajar. 

En primer lugar, la entidad apuesta a cambiar la forma en la que los ciudadanos actúan y piensan en torno a la edad y el envejecimiento.  

Por otra parte, buscan asegurar que las comunidades fomentan las capacidades de las personas mayores.

De igual modo, proponen ofrecer atención integrada y servicios de salud primaria que respondan a esta población. 

Y finalmente, hacen hincapié en la atención a largo plazo a las personas mayores en necesidad. 

La terapia ocupacional como prevención

Otra práctica preventiva, especialmente en una etapa en la que las personas están más propensas a lesiones y caídas, incluye la terapia ocupacional. 

A través de su trabajo el terapista ocupacional facilita la independencia y funcionalidad del adulto mayor.

De acuerdo con Izamar Rivera, terapista ocupacional, cuando la práctica se enfoca en esta población se busca educar, tanto a ellos como a sus cuidadores, sobre la prevención de caídas y actividades de rehabilitación o adaptación según las capacidades. 

«Nosotros evaluamos y en el modo en que la persona pueda estar segura, se pueden hacer ejercicios de bajo impacto y otras actividades que les gusten, para así promover también su felicidad y prolongar su vida’’, explicó Rivera.

Usualmente la terapia ocupacional se busca trabajar en grupos, basado en la evaluación realizada por el profesional. No obstante, no descartó la práctica para casos particulares.

La práctica se enfoca, además, en la enseñanza a los cuidadores a cómo servir de ayuda a estos adultos. Por ejemplo, un cuidador a cargo de una persona con alzhéimer se educa en relación a la enfermedad y el manejo de los medicamentos. Incluso, se comparten “actividades con propósito’’, como mostrar un álbum de fotos diariamente con fotografías de los miembros de la familia, para así recordar sus nombres cotidianamente. 

En casos de adultos mayores con situaciones emocionales, el terapista ocupacional estratégicamente utiliza su conocimiento para establecer ejercicios en los que pueda trabajar las emociones. 

“Con los adultos mayores podríamos hacer actividades en sesiones grupales, en donde se trabaje como un grupo de apoyo para autoregular esas emociones, buscando tareas como el arte, la jardinería, bailar o jugar dominó’’, puntualizó. 

Recomendaciones a la hora de realizar actividades físicas

Los ejercicios tienen múltiples beneficios a la hora de prevenir enfermedades, así como reducir los niveles de estrés y ansiedad en las personas mayores. Por lo que, el entrenador William Chevres Ríos recomienda a esta población realizar ejercicios de 10 a 30 minutos, tres a cuatro días en semana, dependiendo de la edad y condiciones. 

“Pueden ser ejercicios cardiovasculares y algunos con su propio peso. Como aeróbicos de bajo impacto, Tai Chi, caminar, sentadillas en sillas y/o subir escaleras’’, concluyó.

Es importante que cada individuo tenga una evaluación previa por parte de su médico y, asimismo, de un experto de la Aptitud Física.