Los agresores sexuales pueden mostrarse serviciales con los padres de sus potenciales víctimas, sobre todo con los menores de edad. 

Incluso, la mayoría de las agresiones sexuales son llevadas a cabo por conocidos, indicó el psicólogo forense, Fernando Medina Martínez, a Es Mental.

“Normalmente, los agresores sexuales tienden a preparar a los padres del menor antes de cometer los actos. Esto se llama “grooming” y es una etapa en la que el ofensor se muestra muy servicial, se ofrece de voluntario para diversas cosas”, explicó Medina Martínez.

Medina Martínez agregó que los depredadores sexuales son como los animales depredadores, siempre están donde hay niños o jóvenes, así como las aves depredadoras que buscan los polluelos recién salidos de los huevos. Por ejemplo, se ubican en escuelas, iglesias, en el cine, por ejemplo. 

En 2016 un sexagenario que se hacía pasar como pastor de una iglesia fue acusado por ocho cargos de actos lascivos y seis por agresión sexual contra una niña. Según reportes de prensa, desde 2008 hasta 2010, Ricardo Rodríguez Vázquez, de 68 años y vecino de Canóvanas, abusó de la niña. El patrón de abuso se extendió hasta que esta alcanzó los 16 años, edad en que lo denunció. 

En 2014 el pastor Nelson Santiago Colón enfrentó juicio por transportar a cuatro menores para sostener actos sexuales. Este fue acusado el 20 de febrero de 2013 por cometer conducta sexual indebida entre 2004 y 2012, cuando era pastor de la iglesia Cristiana Peniel, en la calle Victoria, en Santa Isabel. El hombre los llevaba de la iglesia a su residencia en el barrio Quebrada Limón, donde se cometían los actos. Según reseñó para aquel entonces el diario Primera Hora en el caso de uno de los menores el pastor lo fue a buscar a su casa, les pidió a los padres permisos para que se quedara a dormir en su residencia y los progenitores autorizaron a sus dos hijos a que fueran. 

Los agresores 

Una posible bandera roja para identificar un potencial agresor puede ser una persona adulta o adolescente que le guste estar continuamente con niños y no con personas de su edad. 

Estadísticas del 2002 de Berliner y Elliot, autores de un manual de referencia de los psicólogos en el tema de abuso sexual a menores,reflejan que el 40 por ciento de los agresores sexuales en Estados Unidos son adolescentes, según Medina Martínez.

“Personas que tienden a tener mucho contacto físico con los hijos de otros, que abrazan mucho, los besan mucho, los toquetean mucho, y uno percibe que hay mucho contacto físico entre ese niño y la persona siendo familiar o no, pues uno debe tener cuidado porque la mayoría de las agresiones sexuales son llevadas a cabo por conocidos. Del 5 al 15 por ciento de las agresiones sexuales son por extraños, todos los demás son conocidos”, indicó Medina Martínez. 

Lo más presente que debe tener la ciudadanía, según el experto, es que los ofensores sexuales pueden estar en cualquier lado, provienen de diferentes circunstancias económicas, educativas, de trabajo o profesión. Los mismos pueden encontrarse dentro del núcleo familiar,  los que se conocen como agresores intrafamiliares, tal y como padre, madre, hermano, hermana, hermanastro, padrastro, abuelo, abuelastro o madrastra. El grupo de los agresores intrafamiliares puede abusar de los niños por los cuales están biológica o legalmente relacionados y este tipo de agresor puede tener una relación sexual con una pareja adulta al mismo tiempo que mantiene los actos contra el menor. 

También, están los agresores extra familiares, que son personas relacionadas, como amigos, vecinos, religiosos, compañeros de trabajo, profesionales de la salud o oficiales de ley y orden. 

Y, en tercer lugar, existen los agresores situacionales que son aquellos que conocen a la víctima en una cita o en una fiesta, en inglés conocido como el “date rapist”. Estos también son los sujetos que asaltan alguna residencia o roban y se encuentran a una posible víctima y la agreden sexualmente. 

Juan Carlos Malavé Rexach, profesor en el Instituto Sexológico, Educativo y Psicológico de Puerto Rico, sexólogo, perito forense y coordinador del Comité de Promoción de Salud Sexual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, explica otras tres categorías que dio a los agresores sexuales el especialista en maltrato de menores Brenner Avis. 

  1. Agresor amoroso – Es aquel agresor que nadie cree que haya hecho el acto. Es buen esposo, líder en la sociedad, en la iglesia, padre trabajador, alguien destacado que nadie creería que haría algo así. Realiza el acto haciendo sentir bien al menor, dando amor, haciendo sentir que es un juego amoroso, que es un secreto entre él y el menor. Usualmente es descubierto por algún maestro o trabajador social de la escuela. Pero, el menor no necesariamente se queja en edades tempranas. Es en la adolescencia que se da cuenta que algo está mal. Generalmente no deja evidencia y es difícil probar su acto en el tribunal. 
  2. Agresor poderoso – Es un individuo controlador que utiliza su figura de poder para establecer límites y que no se diga lo que está sucediendo. Usualmente son agresores y perpetradores de círculos de violencia doméstica. En estos escenarios vemos a los menores temerosos, piensa que si habla puede haber consecuencias contra seres queridos como su mamá. Cuando se descubre es por alguna circunstancia de maltrato físico, alguna indicación en el área genital. Hay otras veces en que los menores se cansan de tener miedo y confían lo que sucede a una maestra en el ambiente escolar.
  3. Agresor sádico – Generalmente deja huella porque no tiene el control de impulso y rápidamente que ve a un menor lo quiere abusar, deja huellas, rastro y señales en la genitalia de la víctima. Por esta razón son procesados y están en cárcel. 

La educación es la mejor herramienta para la prevención 

Ambos expertos coincidieron en que la educación es la mejor herramienta de prevención. Esto incluye enseñarles a los menores de edad sus partes privadas, con nombres correctos, desde pequeños. Exhortarlos a no exhibirse en público y a bañarse en privado. 

“Todavía en Puerto Rico hay familias que bañan a los hijos de diversas edades, todos a la vez, y eso puede traducirse en otra cosa. Vemos a una madre adulta que se baña con su hijo adolescente o preadolescente, eso trae otras cosas”, sostuvo Medina Martínez.

“La clave siempre es supervisar a nuestros hijos menores continuamente en lo que hacen, con quién lo hacen y cuando lo hacen, incluyendo ahora con el uso del internet, que ahí es donde muchos adolescentes se manifiestan. En el mundo del internet hay adultos que se pasan indicando unos datos demográficos que no son ciertos, haciéndose pasar por lo que no son, solicitando datos y comunicándose con menores. El internet se supone que usted tenga una edad mínima de 13 años para que le den acceso, pero sabemos cuán expuestos están los niños desde pequeños a la tecnología informativa”, agregó. 

Por su parte, Malavé Rexach exhortó a los padres, madres y encargados a educar a los menores sobre las distinciones entre un toque malicioso o uno de amor o cariño. Exhortar a los menores a no estar con extraños y a que si no le gusta algún tipo de caricia o toque, decirlo inmediatamente.