Si el proceso de recuperación de duelo por la pérdida de un ser querido puede ser difícil para muchas personas, imagínese lo que experimentan los individuos que se exponen a muertes recurrentes, sin el debido tiempo para procesar una pérdida inicial. Lo que podría tener desafíos ligados a la salud emocional, coinciden los especialistas.

El duelo acumulado por la pérdida física de seres queridos, como se le conoce, se caracteriza por enfrentarse al fallecimiento de personas cercanas en un periodo de tiempo en el que no se había dado por completado el proceso de recuperación de la primera muerte. 

Aunque no se trata de un diagnóstico, el impacto emocional puede ser diferente en cada persona y llevar algunos a desarrollar un trastorno de duelo prolongado, que se convierte en una situación persistente y profunda y llega a trastocar el diario vivir, explicó la doctora Ayinaida Santiago, psicóloga clínica. 

Asimismo, de acuerdo con el doctor Manuel Blasini Méndez, psicólogo clínico, en algunos casos, experimentar esto puede llegar a ser traumático y provocar que el cuerpo, en la búsqueda de protección, se acostumbre a las emociones que ya han generado las pérdidas, como la podría ser tristeza persistente y diferentes síntomas de la ansiedad.

“Ciertamente, al exponerme a muertes recurrentes, va a generar un estrés adicional en mi vida y causar desafíos psicológicos a largo plazo”, enfatizó el doctor Blasini Méndez.

El impacto dependerá de múltiples factores, como diagnósticos clínicos previos, grupo de apoyo, fortalecimiento emocional e incluso la espiritualidad de cada individuo, mencionó por su parte la doctora Marelsa Banuchi, psicóloga clínica.

“Algo que pasa mucho ante las pérdidas es que las personas dicen que no quieren llorar o quieren hacerse el fuerte, pero eso no ayuda en el proceso de manejo y mejoría. El darnos la oportunidad de llorar, de hablar de lo que sentimos, de los recuerdos y ser vulnerables, es importante”, señaló Banuchi. 

Por ejemplo, en la época festiva, que puede ser complicada para algunas personas y los recuerdos aparecen, una red de apoyo basada en amigos, familiares y hasta los profesionales de la salud mental, podrían hacer menos difícil lo que se vive en la temporada.

Banuchi apuntó a que, un proceso de duelo no trabajado correctamente, puede llevar a una persona a también tener síntomas físicos. 

No expresar y ventilar tiene la capacidad de afectar la capacidad física y emocional. Además, lleva a algunas personas a aislarse, afectando también la capacidad social”, sostuvo la psicóloga clínica.  

De manera similar, Santiago dijo que hay que darle paso a experimentar todas las emociones. Dar paso el dolor, la angustia, la tristeza y si es necesario llorar y gritar, hacerlo sin miedo.

“La misma familia nos dice que debemos ser fuertes y nos pone esa presión de que tienes que verte fuerte. Pero somos seres humanos, tenemos que permitir esas emociones’’, continuó. 

También apuntó a que es válido vivir emociones placenteras en medio del dolor, aunque se crea lo contrario. 

¿Se puede hallar la paz ante el duelo acumulado?

Sobre esta interrogante, el doctor Blasini Méndez, explicó que el primer paso debe ser el hecho de definir qué significa la paz para cada individuo. Que no debería ser el querer tener la vida que se tenía antes de esa muerte, ya que de esta manera nunca se encontrará la paz. 

Es el hecho de yo poder adaptarme a una nueva realidad, en la que no van a estar esos seres queridos y voy a poder encontrarme nuevamente o encontrar conexiones nuevas”, detalló el psicólogo.

El doctor aconsejó que, para trabajar con el duelo acumulativo, es crucial buscar un profesional de la salud mental.

También, identificar 5 personas que sean sostén en el proceso, que apoyen desde el amor, sin juicios y que no invaliden las emociones. 

Pero, además, conectar con personas que estén pasando por lo mismo. “En la literatura se habla de que el pasar por el proceso de duelo, de una manera colectiva, es mucho más sanador”,  puntualizó. 

Banuchi, por otro lado, planteó la esencialidad de vivir un día a la vez y reconociendo que el proceso no es lineal, sino que tiene sus altas y bajas. 

Mientras que, para finalizar, Santiago recordó a las personas que seguir adelante con la vida no significa que se está olvidando al ser querido que ya no está. Más bien, es darle la oportunidad a otras experiencias y vínculos. 

“Ese ser querido siempre estará en un cuartito de nuestro corazón. Es hora de abrir las puertas de los otros cuartitos para vivir nuevas experiencias y conocer otras personas”, concluyó.