Los padres, madres o encargados deben evitar pasarles a los menores la incomodidad y el miedo que sienten por el regreso a clases presenciales en medio de la pandemia, según dos expertas en salud mental de niños y adolescentes. 

“Si los padres les transmiten el miedo a los niños previo al reinicio de las clases presenciales, van a dificultar el que ellos puedan disfrutar plenamente el regreso”, recalcó la doctora en psicología escolar Hilda Vázquez Karma.

 

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Por esto, recomendó que los padres deben enfatizar en la tranquilidad y darle herramientas a los niños para que se sientan seguros.

A su vez, la licenciada en psicología Natalia Cordero López puntualizó que la preparación no culmina con el inicio de las clases a modo virtual, sino que los padres deben mantener un estado de alerta y velar por la fluidez en la adaptación del niño.

La también consejera psicológica señaló que se le debe notificar al menor que no será un proceso de regreso a clases típico, sino que particular y sujeto a reglas de protección.

Además, en el caso de los estudiantes del área sur de la Isla, quienes no disponen aún de una estructura física debido a daños provocados por los terremotos, sin embargo, iniciarán clases en otros espacios designados dentro de su comunidad, la especialista en psicología infantil aclaró que se requiere aún más atención.

“[A los estudiantes del sur] los va a afectar (el regreso a clases presencial) en cuestión de la ansiedad que les pueda provocar o la incertidumbre. Yo pienso o espero que estos espacios cumplan con todas las necesidades que un niño tiene en un salón de clase y que no se vea afectado el proceso de aprendizaje”, indicó Cordero López.

También puntualizó que la tarea de adiestrar a los niños para la modalidad presencial debe de también involucrar a los maestros.

Cordero López detalló que los enseñantes deben estar pendientes a la salud física y emocional de los alumnos, pues son quienes más tiempo pasarán con ellos. Incluso, dado a la duración de los estudios en línea y su impacto en las capacidades de socialización, sugirió hacer las clases más dinámicas para atender esas lagunas.

Mientras, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) publicó un artículo donde detalla las precauciones que deben de tomar los maestros respecto al regreso de clases presencial.

Según el artículo, los maestros deben encargarse de que los niños se eduquen lo más posible sobre las novedades de la COVID-19, dado a que puede ser que se basen de información errónea provista en el hogar.

De igual manera, el escrito remarcó que los maestros deben idear diferentes maneras de hacerles entender a los menores lo que conlleva tener buena higiene.

“Deben hacerse todos los esfuerzos posibles para evitar que el uso de la mascarilla interfiera en el aprendizaje. No se puede negar el acceso a la enseñanza a ningún niño por causa del desgaste de su mascarilla, o por carecer de una debido a la falta de disponibilidad o de recursos económicos”, exhortó la publicación de la UNICEF.

Por su parte, Vázquez Karma expresó que los maestros van a tener que realizar el “doble del trabajo”, debido al rol de educadores que muchos padres y cuidadores principales han acogido.

La psicóloga hizo hincapié en que los maestros van a recibir los resultados de muchos estudiantes a quienes se les privó de etapas de desarrollo importante y que pudiesen necesitar atender destrezas que no necesariamente van a corresponder con su grado.

“He evidenciado a padres, tíos o abuelos que les hacen los trabajos a los niños, pues porque ven que los niños no entienden y quieren facilitarle el proceso. Cuando vuelvan a la escuela, el maestro se va a enfrentar con la situación y va a volver a tener que enseñarle las destrezas que él o ella no desarrolló. Se va a frustrar el niño, pero se va a afectar más si el maestro no está preparado para recibir esa realidad”, articuló Vázquez Karma.

Mientras, Cordero López indicó que, a pesar de que sí va a ser un proceso de adaptación, es importante considerar que los encargados se apropiaron del proceso de aprendizaje porque el sistema cambió y ya no estaba la maestra del tú a tú, presente con el estudiante.

 ¿Qué herramientas darles a los niños?

A pesar de que ambas expertas confirmaron que la modalidad virtual tuvo su lado positivo y negativo, ambas admitieron que ha marcado el desarrollo de los niños.

Cordero López resaltó que para el comienzo de clases presenciales es esencial darles seguridad a los estudiantes para que puedan practicar su independencia y lograr el desapego.

“Lo principal es hablarles mucho, levantar banderas, de ser necesario, y estar ahí para ellos apoyándolos”, describió la psicóloga al también reiterar que los niños tienden a adaptarse de mejor manera que los adultos.

De igual forma, subrayó que en los niños puede dominar la irritabilidad y una dificultad de separarse de sus padres.

Motivarlos a hablar con sus amigos, estar pendientes a que no se aislen o se encierren, proponerles probar nuevas actividades, mantenerlos activos, apoyarlos, demostrarles que no están solos, figuraron entre las recomendaciones de la especialista.

De manera similar, Vázquez Karma determinó que los padres deben de estimular la socialización con medidas preventivas y evitar pintar el regreso a la escuela como una noticia negativa.

“El 90% de los traumas de los niños, somos culpables los adultos. Hace falta mucha empatía y vocación”, alertó.

Por otro lado, Cordero López advirtió que los padres los deben de ayudar a establecer metas realistas y tener en cuenta cuáles son las necesidades de sus etapas de desarrollo.

En el caso de los jóvenes en escuela superior, propuso continuar sus trayectorias hacia solicitud de universidades.

A su vez, Vázquez Karma destacó que los niños van a sumergirse dentro de un proceso familiar, pero agravado. “Eso usualmente pasa después de verano o diciembre que se tardan en cuadrar de nuevo el regresar a las clases y las notas inician siendo más bajas. Imagínate ahora, luego de un año”, ideó Vázquez Karma.

Igualmente, la doctora en psicología escolar comentó que el padre debe de estar siempre velando por la conducta del nene, observar cuál es el cambio, evaluar si quiere regresar a la escuela o no y si se siente cómodo.

A pesar de que ambas expertas describieron como “prematuro” el regreso al salón de clases, también afirmaron que reintegrar a los niños dentro del espacio escolar presencial es fundamental para continuar su desarrollo.

Por su parte, Vázquez Karma identificó que a lo largo las lagunas que se produjeron durante este periodo, de no ser atendidas, se van a ver reflejadas en el desempeño de los alumnos en los exámenes de admisión de las universidades y en otras pruebas estandarizadas.

Por otro lado, la psicóloga Cordero López determinó que también puede ser una experiencia positiva, pues introducir a los niños desde temprana edad a la tecnología que conllevan los estudios en línea, puede ayudar a que luego para la universidad estén más preparados para la realidad semivirtual que se ofrece.

Sin embargo, Vázquez Karma concluyó que, aunque es abrupta la exigencia de regresar a clases, provocará mayor trauma si se privan a los estudiantes de la experiencia.