En Puerto Rico y el mundo hemos visto un incremento notable de los problemas relacionados a la salud mental. Reflejo de esta situación son los diversos trastornos mentales que reportan diferentes poblaciones, trastornos relacionados a sustancias, problemas psicosociales, traumas y estresores de la vida diaria que impactan el bienestar. Ante esta realidad, es necesario reforzar, desarrollar y actualizar los asuntos relacionados a la salud mental y sus diversas dimensiones. 

Para atender la salud mental y el concepto central del bienestar es necesario entender la relación entre la persona y su ambiente. Para los profesionales de la psicología, esta relación es significativa y no podemos perder ese contexto. Los eventos que experimentamos en nuestro entorno están asociados con la estabilidad de la salud mental. En las últimas décadas, diversas situaciones se han acumulado, afectando la salud mental de la población e impactando el bienestar del ser humano. Nos referimos a asuntos relacionados a la salud pública, como la pandemia del Covid-19, fenómenos naturales como huracanes y terremotos, la falta de seguridad y criminalidad, pobres oportunidades laborales y migración, carencia y acceso a los servicios básicos, pobreza y hambruna, y no menos importante, la violencia estructural de cada día.

A esto se añade la estigmatización de la población diagnosticada con algún trastorno o problemas asociados a la salud mental. Históricamente, esta población ha sido víctima de burlas, prejuicios, mitos y discrimen, estigma que se extiende a sus familias y personas significativas. Su calidad de vida es impactada por los retos y las necesidades que se tienen que enfrentar a diario. 

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Dr. José A. González Guardarrama

Para minimizar el deterioro de la salud mental de la ciudadanía es necesario poner en acción y mantener estrategias de prevención y educación que permitan contrarrestar estos factores de riesgo y reforzar los factores de protección. Se debe enfatizar y promover la búsqueda de servicios relacionados a la salud mental. En Puerto Rico existen recursos limitados que ofrecen servicios de prevención, tratamiento, recuperación y rehabilitación. Para propiciar un mejor estado de salud mental en la población, debemos evaluar sistemáticamente la calidad de esos servicios que se ofrecen en los diferentes niveles de cuidado. 

Los servicios de salud mental deben velar y proteger los derechos de la población que vive con trastornos de salud mental, y deben promover su autonomía, su capacidad de recuperarse de los efectos de la condición, y validar al ser humano trascendiendo la psicopatología. Algunas recomendaciones prácticas para promover el disfrute de un mejor estado de salud mental desde la perspectiva de servicios, incluye: despertar a la esperanza del individuo; construir el autocuidado y la autocompasión; promover la alimentación saludable y la  actividad física; visualizar metas y celebrar los logros; validar la gratitud; incluir a personas significativas en el proceso; atender y visitar los profesionales de la salud y la conducta; y mantener un discurso minimizando los estigmas.

En conclusión, los profesionales de la salud mental estamos convocados a aportar al mejoramiento de la población siendo compasivos, empáticos e infundiendo esperanza en el día a día de los ciudadanos. A su vez, debemos apoyar e impulsar iniciativas que permitan crear conciencia sobre la importancia de cuidar la salud mental, llevando un mensaje de recuperación y bienestar ante las situaciones del diario vivir. En la Universidad Albizu, cultivamos este enfoque a través de nuestros programas académicos, clínicas, servicios a la comunidad y cursos de educación continua. Puedes conocer más en albizu.edu.

*El autor es Catedrático Asociado de la Universidad Albizu.