Culturalmente hablando, es común observar en algunos hogares comentarios que fomentan el acoso y conductas agresivas hacia sus hijos.

“Si te pegan, pégales de vuelta”, “Aprende a defenderte”, “No te dejes insultar, eso es de bobos”, son frases comunes, que según profesionales de la salud mental, son formas erróneas de enseñar y fomentar el aspecto de defensa hacia los demás, pues la mayoría de las ocasiones lo vinculan con violencia y acoso físico.

La licenciada Verónica López, psicóloga, compartió un vídeo sobre cómo esto puede afectar sus emociones, desarrollo y relaciones.

En muchos casos, los menores pueden copiar la conducta de sus cuidadores o que, por el estrés que viven en sus respectivos contextos, no lo puedan manejar y se manifieste a través de conductas agresivas, explicó López. 

Para evitar fomentar o evitar estas conductas en los menores, será vital la comunicación y que el niño se sienta seguro en el hogar.

“Muchas veces, puede haber una buena relación entre el cuidador principal, sin embargo, la manera en que el adulto también maneja sus propias emociones va a tener mucho que ver”, sostuvo.

La doctora Rebecca López Bobonis, psicóloga escolar, compartió que muchas veces padres y encargados fomentan la conducta agresiva con comentarios como “Dale para atrás”, pero en realidad están exponiendo a esos menores a un riesgo mayor. 

“Así que probablemente este niñito va a hacer algo que no está en su naturaleza hacer, simplemente por cumplir con la expectativa de ese adulto”, explicó.

La especialista afirmó que podrían darse consecuencias, como niños o jóvenes con dificultad para relacionarse socialmente en su adultez, se pueden aislar e incluso desarrollar algún trastorno depresivo o ansioso y episodios de ataques de pánico. 

En estos casos es muy común observar cómo esa falta de defensa positiva, continua a lo largo de su vida, pues las herramientas de defensa fomentadas en su niñez se basaban en el acoso y conductas agresivas. “Y puede ser que, entonces, empiece una relación de pareja o de amistad basada en la sumisión”. 

Según López, si de manera constante ese cuidador principal llega “ajorado” o cansado y no provee el espacio donde ese menor se sienta seguro de hablar, o si el adulto reacciona de diversas maneras, hará el proceso más difícil. 

Agregó que toda persona que tenga contacto con el menor, debe estar consciente de los acuerdos que hizo la jerarquía principal del hogar, para evitar que en otros contextos se fomente a los niños a actuar de formas erróneas.

“En nuestra cultura todo el mundo opina, pero en esta parte no se puede ser muy flexible, una vez yo digo que esta es la regla, es la regla que hay que seguir”, indicó.

De no seguir esas reglas establecidas por la jerarquía principal del hogar, podrán optar por ya no permitir que sus hijos compartan con esos otros cuidadores o familiares.

Sobre esto, López Bobonis dijo que es deber de los padres establecer límites ante estos familiares que aconsejan y fomentan de manera incorrecta a sus hijos. Según la especialista, la asertividad en estos casos es vital, así como establecer mandatos u instrucciones claras hacia esas personas allegadas. 

“Si esto implica el minimizar el tiempo de relacionarse y demás en lo que la situación mejora, pues bien, pero más allá de aislarse de la familia, yo creo que aquí la asertividad va a ser bien importante. Que ese padre o esa madre establezca cuales son los límites, como yo quiero educar, qué valores yo quiero inculcarle a mi hijo”, aseguró. 

De acuerdo con un artículo sobre el tema, los efectos de la violencia en los niños florecen mayormente en el aspecto emocional y pueden llevarlos a tener un concepto pobre de sí mismos, dado que algunos aspectos que se les comunican cuando se les maltrata es que no satisfacen lo que se espera de ellos y que merecen ser tratados de esa forma. 

Recomendaciones para evitar estas conductas

Aunque no se puede esperar que todos los menores se comporten completamente bien, sí como padres existen ciertos esfuerzos que se pueden tomar en consideración, de acuerdo con López. 

Sobre esto, López exhortó a los cuidadores principales a tener apertura para aprender, a buscar información y a no faltar a las citas de las escuelas, pues estos son los espacios en los que los padres pueden enterarse si existen conductas adversas con los menores.

La psicóloga escolar, por su parte, recalcó que son muchas las frases coloquiales que como país se normalizan en la crianza.

Sin embargo, dijo que existen muchas herramientas, como profesionales y educación, sin tener que recurrir a la violencia. Recomendó, primordialmente, que tanto los padres como los centros educativos deben fomentar y enseñarles a cómo manejar sus emociones, ansiedad y temores.  

“Si mi hijo es el que está cometiendo el bullying hacia otros, pues tengo que tomar las medidas necesarias, buscar ayuda necesaria a tiempo para que el entienda que es errónea, que su conducta puede tener un impacto negativo en la vida de las demás personas”, exhortó.

López Bobonis sostuvo que esto en niñas es aún más fuerte por el aspecto social, por tanto recomienda buscar espacios de conexión social positiva.

Finalmente, el artículo anteriormente mencionado recomienda el uso de la parentalidad positiva, con el objetivo de proveer un cuidado cariñoso y sensible en cada etapa de su desarrollo.