Las investigaciones clínicas han respaldado que las personas reciben mayores beneficios de una terapia grupal que de una individual. No obstante, siguen predominando mitos que sostienen que la atención individualizada garantiza mayor eficiencia dentro del proceso terapéutico, compartió la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Migna Rivera García. 

Una terapia grupal se refiere al proceso de tratamiento conducido por un profesional, que amplía las técnicas psicoterapéuticas a un grupo de pacientes o participantes, detalló Rivera García. La doctora precisó que la circulación de estas falacias podrían responder a una percepción individualista de atender los asuntos personales o al rechazo hacia el trabajo grupal que puede también incluir lidiar con las creencias, los valores, las percepciones, entre otros asuntos de los demás participantes

Según la presidenta, las personas tienen unas situaciones en común, aunque sus necesidades son individuales. Se necesita el momento del proceso terapéutico para atender temas bien concretos. La heterogeneidad es lo que potencia la terapia grupal. Aunque hay escenarios en los que los encuentros terapéuticos grupales parten de criterios de inclusión similares. 

No obstante, insistió en que la terapia grupal está sostenida metodológicamente para atender las necesidades de todas las personas del grupo y se sostiene en principios de equidad, participación e inclusión. De hecho, recordó que los primeros precursores de la terapia grupal identificaron que el abordaje grupal disminuye el tiempo que debía dedicarse a cada participante y tenía un efecto terapéutico.

Rivera García expresó que las situaciones de participantes que se recomiendan para este servicio psicoterapéutico son manejo del duelo, violencia de género, depresión, situaciones de trauma, trastornos alimentarios, personas o familiares de personas con abuso de alcohol y uso problemático de sustancias, entre otras.

Tanto la terapia individual como la grupal puede ser efectiva, pero debe tenerse en cuenta que deben utilizarse dependiendo de la necesidad del paciente, y a veces pueden  utilizarse de forma complementaria, especificó la psicóloga Carmen Martínez Géigel. La también doctora en psicología estimó que, de cara al futuro, se prevé que cada vez irán aumentando más los grupos de terapia. Indicó que estas terapias han probado ser efectivas terapéuticamente, además que son  más costo efectivas, estructuradas, más cortas y diseñadas para condiciones particulares.

Asimismo, Rivera García explicó que las terapias grupales tienen que cumplir con una serie de requisitos para que sean eficaces. Indicó que el primer factor indispensable es que el terapeuta cuente con las competencias para facilitar los procesos. El segundo es que las personas necesitan tener disposición para el cambio, aumentar la responsabilidad propia y ofrecer apoyo auténtico. 

Rivera García especificó que el número de personas en una terapia grupal podría ser de seis a diez miembros. Expresó que tener menos de cinco participantes disminuye las interacciones y, en el caso de que haya más de diez, se puede perder lo que pasa y disminuye el tiempo de elaboración de los problemas personales. La duración de un grupo podría ser de 12 sesiones límite, pero va a depender el modelo terapéutico y los objetivos trazados para la reducción de los síntomas. Todas las especificaciones anteriores dependen de los parámetros que establezca la institución o naturaleza del servicio, explicó la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico. 

Respecto a la duración, Rivera García aclaró que varía de 60 minutos, de 80 minutos a 2.30 horas, y va a depender de la experiencia del terapeuta. En Puerto Rico, se pueden encontrar experiencias de terapia grupal en escuelas, de menos participantes, en un periodo de 45 a 50 minutos porque se acomoda a la naturaleza del escenario escolar. 

Explicó que la terapia de grupo es más eficiente cuando se toma en consideración la etapa de desarrollo (edades) de la persona y cuáles son los tipos de déficits interpersonales o síntomas graves. Es común que las personas que reciben estos servicios compartan factores terapéuticos comunes, añadió al ejemplificar la baja autoestima, dificultad para comunicar sus sentimientos y aislamiento, entre otros. A través de la terapia grupal, se logra la cohesión de grupo, comprensión de sí mismo, mayores oportunidades para la socialización y las relaciones interpersonales, concluyó al decir que esta práctica le permite a la persona explorar y reestructurar la naturaleza de sus relaciones interpersonales. 

Otros beneficios mencionados por Martínez Géigel se encuentran en el principio de la universalidad desarrollado por el experto en este tema, el Dr. Irvim Yalom, quien establece que este principio hace que las personas no se sientan solas porque se percatan de que otros comparten sus mismos problemas y luchas. Además, dijo que crear un ambiente de apoyo colectivo entre las personas participantes, retroalimentación que abona al aprendizaje vicario, conduce a la autoconfianza, autoestima, mutua comprensión, respeto y la seguridad de tener un lugar en el mundo facilita el proceso de la terapia. Expresó que algunas personas se benefician más rápido porque cuentan con un espacio que facilita la expresión de los sentimientos. 

Martínez Géigel también mencionó otra ventaja de este tipo de terapia: poder modelar conductas exitosas a otras personas que están pasando por situaciones que ya pasaron, siendo el modelaje un proceso de aprendizaje donde se aprende copiando o imitando lo que estos hacen.

Por otro lado, Martínez Géigel detalló algunas desventajas de esta modalidad, como, al ser varias personas en el grupo, no se recibe atención focalizada, siendo un proceso a veces menos intenso que la terapia individual. También, mencionó a la confidencialidad como otra situación problemática, pues, a pesar de ser un asunto muy discutido al que los clientes acceden por escrito, las brechas pueden ser mayores.

Asimismo, ambas expertas precisaron que hay participantes que van a necesitar los servicios de terapia individual. Cuando presentan resistencia a la terapia grupal, reacciones adversas hacia los compañeros, personas que no toleran la ansiedad que produce el grupo, no estar de acuerdo con las normativas o reglas acordadas, entre otras situaciones, la terapia grupal no es la adecuada, consideró Rivera García. Por su parte, la psicóloga Martínez Géigel opinó que la terapia grupal incluso pudiera ser inapropiada para personas impulsivas, tímidas o pasivas-agresivas.