Se les conoce como el “cuarteto de la felicidad” y son protagonistas de diversas investigaciones del campo de la biología y psicología. Se trata de la dopamina, serotonina, oxitocina y las endorfinas, sustancias naturales asociadas a un estado de ánimo placentero, incluyendo la felicidad.

Siendo neurotransmisores cada una tiene su función, por ejemplo, la dopamina es responsable de mediar el deseo y la motivación, la serotonina actúa en pos del estado de ánimo, la oxitocina es conocida como la hormona de la felicidad y las endorfinas podrían aliviar el dolor y generar un efecto de bienestar, explicó a Es Mental la psicóloga, Glorymar Rivera Báez, especialista en psicología industrial organizacional. 

La doctora Mailene Román, psicóloga clínica y cofundadora del proyecto sobre crianza BienCriar Puerto Rico, mencionó un quinto componente, el ácido gamma- aminobutírico, conocido como GABA y quien podría actuar como regulador de la ansiedad y, asimismo, brindar una sensación de calma.

Por tratarse de químicos naturales en cada ser humano, existen actividades que podrían promover un cambio significativo del estado de ánimo y dar paso a una vida más plena y feliz.

“Estas hormonas pueden aumentarse por medio de actividades cotidianas. Estas actividades se pueden convertir en una medicina natural para aumentar estas hormonas de la felicidad”, aseguró Rivera Báez.

Román dio como ejemplo algunas prácticas como realizar actividades placenteras o aquellas que provoquen placer en el individuo; bailar, reír, meditar, escuchar música y/o tener sexo

Asimismo, cuidar el reloj biológico y realizar actividades físicas para fomentar la producción hormonal. 

Mientras que Rivera Báez añadió el abrazar, recibir muestras de afecto, como clave para la oxitocina y hasta fijar metas y proyectos, pues resultados favorables serían ideales para aumentar los niveles de dopamina. 

Ambas psicólogas coincidieron en que esto no significa que el ser humano experimentará felicidad todo el tiempo o que es exclusivamente lo que les ayudaría a conseguir la felicidad que anhelan. 

Rivera Báez indicó que existe una noción errada sobre la felicidad, “porque la sociedad ha puesto un énfasis desmedido en hacer ver que la felicidad es lo que tengo en relación con los bienes materiales, los títulos profesionales o los puestos que ocupo”, sostuvo. 

“La realidad es que los estudios científicos más recientes sobre el tema de la felicidad establecen que la felicidad está mediada por los siguientes por cientos; 50 por ciento se le atribuye a nuestros genes, 10 por ciento a las circunstancias y un 40 por ciento a las actividades que están en nuestro control. Lo que le genere placer y felicidad a una persona, no necesariamente le ocasionará placer y felicidad a otra. Es por esto, que es importante explorar y conocernos a nosotros mismos. De esta forma, podremos practicar más frecuentemente las actividades que nos permitan ser más felices” destacó. 

Román coincidió e hizo énfasis en que también hay que entender que la felicidad va mucho más allá de sustancias químicas, pues además incluye la capacidad de experimentar el momento y disfrutar el presente sabiendo que la vida no es “perfecta”, pero “nos regala maravillosas experiencias y oportunidades para ser felices”, puntualizó. 

Sobre esto el artículo científico Biological Connection to the Feeling of Happiness publicado en octubre del 2020 apuntan a que, pese a toda la existencia de estudios sobre el rol de la biología en la felicidad, aún faltan investigaciones neurocientíficas que descifren la interacción de estas sustancias químicas del cerebro y los circuitos neuronales que influyen en el compartimiento de los individuos.   

“Los estudios sistemáticos sobre la comprensión de las vías que influyen en la liberación de estas hormonas podrían ser cruciales para definir y monitorear la depresión y el estrés, dos emociones que afectan a la sociedad. Por lo tanto, debemos mejorar nuestra comprensión de estos factores”, señala el documento publicado en ResearchGate.

Destaca, a modo de conclusión, que la satisfacción es una selección y no una consecuencia. 

Nada puede hacernos sentir cómodos hasta que lo decidamos; nadie nos hará sentir satisfechos, a menos que decidamos estar satisfechos”, finaliza.