Se diferencian por sus clasificaciones y sintomatología, más tienen en común su impacto a las conductas y emociones de cada individuo. Así son los trastornos mentales y pueden variar en relación con su complejidad. 

Entre ellos se encuentran unos más crónicos o severos como la esquizofrenia, bipolaridad y el trastorno de personalidad limítrofe, los cuales presentan señales, diagnósticos y tratamientos muy diferentes. 

Según la psicológica clínica Minoshka Liquet Suárez, este primero se caracteriza por una distorsión de la realidad y tiene diferentes variaciones como paranoide, catatónica, desorganizada, indiferenciada y residual.  

“En la esquizofrenia básicamente la persona está enfrentando psicosis, lo que significa que se desconecta de la realidad. Si es una persona que escucha o ve que lo están siguiendo, que lo están amenazando, eso es esquizofrenia paranoide. Si es una persona que no se puede mover y no reacciona, es esquizofrenia catatónica. Depende de lo que la persona presente, ahí se va a ver el apellido de ese trastorno”, explicó Liquet Suárez. 

En la actualidad, la esquizofrenia afecta a 20 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. 

“En la esquizofrenia vemos los síntomas, en varones, desde los 15 años. Pero tienden a presentarse entre los 15 y 25 años e inicialmente se presentan como un cambio en la personalidad de la persona. De momento se aíslan, comienzan con pensamientos extraños o no muestran emociones, por lo que tiende a confundirse con la depresión, hasta que vemos los síntomas psicóticos, como alucinaciones e ideas delirantes”, aseguró por su parte, el psiquiatra Mario R. González Torres.

“A veces es difícil llegar a un diagnóstico claro, porque los síntomas pueden ir evolucionando a través de los años. Para que se vean los síntomas bien claros, pueden pasar meses o años y ahí tenemos un reto”, agregó el doctor.

Entre las enfermedades de la salud mental complejas, además, está el trastorno de bipolaridad, poco entendiendo y cargado de prejuicios en estos días.

Esta afección, también llamada depresión maníaca, se distingue por provocar cambios inusuales al estado de ánimo y mostrarse mediante episodios maníacos o depresivos. 

“La bipolaridad es uno de los trastornos, al igual que la depresión, que están usados como si fuera un descriptor de una forma de ser y eso viene de la desinformación. Para que una persona tenga bipolaridad, correctamente diagnosticada, debe tener una duración específica de sus síntomas”, apuntó la psicóloga.  

Describió que  durante el episodio maníaco la persona muestra una alegría descontrolada que trastocan los hábitos de sueño, prácticas habituales (desenfrenadas), y la toma de decisiones. Mientras que, durante el episodio depresivo, existe un aislamiento social, pensamientos negativos, alteraciones de la alimentación y sentimientos de culpa. Y todo puede darse durante un periodo de tiempo de una a dos semanas, no de un día a otro como erróneamente se suele creer. 

“No es un momento triste y otro feliz. ‘Ay, que  esta es bipolar, porque esta mañana estaba triste y ahora feliz’, dice la gente, pero eso no cuenta como bipolaridad porque no tiene la duración del tiempo”, sostuvo. 

Para tratar esta enfermedad es necesario tanto el uso de medicamentos como, en ocasiones, psicoterapia, según el psiquiatra González Torres. 

“En trastornos como la esquizofrenia y la bipolaridad, las medicinas tienden a ser necesarias en estos pacientes, porque un paciente que está fuera de contacto con la realidad, no te va a participar de una terapia psicológica. Estos tipos de pacientes necesitan medicina a través de la vida”, puntualizó. 

El trastorno de personalidad limítrofe es otra de las afecciones en esta lista. Este se define como una enfermedad en la que se muestra un “patrón continuo de estados de ánimo, autoimagen y comportamientos inestables”, según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos. 

El doctor expuso, que los trastornos de personalidad suelen tener “una génesis un poco distinta”, ya que se vincula a las experiencias que enfrentó el paciente durante la niñez. 

“Esto puede hacer que la persona vaya desarrollando características mal adaptativas a la hora de manejar situaciones. Usualmente nosotros no damos esos diagnósticos hasta que la persona sea mayor de edad”, expuso el doctor.

“Uno de los retos con este trastorno es su parecido al trastorno bipolar, porque va todo a nada. Parte de lo que tenemos que hacer como profesionales es una evaluación exhaustiva sobre los síntomas y ver su desarrollo e historia familiar, que es muy importante’’, dijo. 

Resultado en el tratamiento

De acuerdo con el doctor, los pacientes que logran un diagnóstico a tiempo y muestran compromiso en el tratamiento, pueden lograr contrarrestar considerablemente algunos de los síntomas de sus trastornos. 

“Mientras más eventos de exacerbación severa tengan, la prognosis es peor. Va a ser más difícil de que ellos se recuperen completamente”, aseguró.

Finalmente, recomendó buscar ayuda profesional para que la persona pueda encontrar las herramientas para mejorar y aprender, desde el aspecto psicológico, de su condición.