La artritis es una enfermedad autoinmune que afecta las articulaciones y que si no es tratada a tiempo puede tener consecuencias irreversibles en los pacientes.

Según el reumatólogo Juan Rodríguez Rivera, existen distintos tipos de artritis- inflamatorias y no inflamatorias. Dentro de los tipos de artritis inflamatorias, dijo que las más recurrentes son la reumatoide, la psoriásica, la de lupus y gota. Explicó que en estos casos los niveles de la proteína C reactiva (PCR, por sus siglas en inglés) tienden a subir junto a las plaquetas, y las fosfatas alcalinas sirven como marcadores para poder identificar cuál artritis tiene el paciente. 

En el caso de la artritis psoriásica, esta es una artritis inflamatoria con psoriasis en la piel, y la reumática, caracterizada como la más frecuente, hay una presencia de inflamación articular, pero sin presencia de psoriasis. 

Destacó que mientras la artritis reumatoide es simétrica, la artritis psoriásica es asimétrica. Una puede verse manifestada exclusivamente en un lado del cuerpo y la otra tiende a surgir en las dos muñecas y las dos manos.

Para cada uno de los tipos de artritis existe un tratamiento diferente, explicó.

Señales de alerta 

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico, Elivette Zambrana Flores, explicó que la artritis se caracteriza por el entumecimiento de las articulaciones por la mañana, lo que puede durar cerca de 30 minutos. 

Para efectos de identificar esta enfermedad, destacó la importancia de buscar evidencia de inflamación. Comentó que, en el caso de los adultos, al inicio suelen surgir arrugas o “almohadas” en las articulaciones, pueden presentarse calenturas y enrojecimiento alrededor del área. 

Mientras, en los niños o adolescentes, como es una etapa de desarrollo distinta, no necesariamente presente una queja, sino que, por ejemplo, los menores dejan de hacer actividades de las que disfrutaban, expresó.

Rodríguez Rivera remarcó que el rango de edad de las personas diagnosticadas suele ser de 30 a 40 años en adelante.  Mientras, según la revista de la Fundación Española de Reumatología, aunque la artritis suele desarrollarse a los 30 y 40 años, en el caso de la artritis psoriásica, la psoriasis se puede desarrollar de 10 a 20 años antes. 

En el caso de la artritis psoriásica, el problema más bien es el componente estético, pues puede dar en el cuello, los codos, la cara, las manos, rodillas y torso. Es decir, el margen de severidad es bien variable. 

La importancia del diagnóstico temprano

De acuerdo con Zambrana Flores, aunque la artritis se manifiesta mayormente en las articulaciones, sus consecuencias se pueden presentar en otros órganos como los pulmones, ojos y vasos sanguíneos, efectos que son prevenibles si se atiende con prontitud. Por eso, enfatizó en la importancia de un diagnóstico temprano.

Sin embargo, comentó que muchas de las condiciones reumatológicas son diagnosticadas por criterio, no por dar un positivo a una prueba de un laboratorio. Detalló que como la manifestación es distinta en cada persona, es común estar meses o años sin que se pueda tener un diagnóstico.

Mientras más rápido se atiende la artritis, más ligera es la aplicación del tratamiento y, así, se pueden evitar daños en las articulaciones. Rodríguez Rivera coincidió con la reumatóloga y afirmó que si las personas no acuden a profesionales de salud o no se tratan la consecuencia es daño articular irreversible

Alertó que una vez se daña la articulación no hay vuelta atrás y puede ser incapacitante. 

Recordó que existen tratamientos efectivos para enviar al paciente a la remisión y compartió que hay pacientes que llegan a la oficina ya teniendo daño arterial. Sin embargo, explicó que no suele ser la norma, pues la agudez del dolor articular los obliga a venir.

También detalló que es  importante mantener una buena comunicación con el médico para que escoger el tratamiento que la persona requiere.

Mientras, la reumatóloga sostuvo que, según su experiencia, hay medicamentos que provocan inquietudes o con los que posiblemente algunos no se sientan cómodos por falta de información o dudas respecto al mismo. Entonces, como consecuencia la persona no se toma el fármaco.

La experiencia frente a la artritis

Wigna Cruz comenzó con un malestar en la muñeca y los médicos le indicaron que tenía una inflamación en los tendones. Sin embargo, los dolores fueron incrementando. Ya no solo eran las manos, también le dolían las rodillas, los pies y los hombros. Un año y medio más tarde fue diagnosticada con artritis reumatoide.

Al principio, fue difícil, sintió miedo y frustración, según contó, pero hoy día, tras el diagnóstico y llevar un tratamiento, dice sentirse bien.

Ante el impacto emocional de tener esta enfermedad, la psicóloga clínica y paciente de artritis reumatoide, Vilmania Mambrú, recomendó que, en el caso de los pacientes que han sido diagnosticados recientemente deben buscar ayuda de un experto en salud mental. Dijo que al inicio pueden surgir dificultades aprendiendo cómo canalizar las emociones adecuadamente y cómo desconectarse de las dificultades emocionales dado a los cambios enfrentados, por lo que los psicólogos son importantes en el proceso de adaptación.