Abordar temas difíciles en una conversación puede parecer el punto de partida para un conflicto. Sin embargo, esto puede estar lejos de la realidad si se aprende a compartir la información de manera asertiva, con claridad y dando paso a la búsqueda de soluciones. 

En conversación con Es Mental, las psicólogas Grace Soto y Patricia Acevedo coincidieron en lo esencial de abordar temas difíciles desde una comunicación asertiva, positiva y con respeto.  

A través de la comunicación asertiva, por ejemplo, se puede dialogar y establecer un acercamiento positivo a la hora de hacer expresiones y/o relacionarnos con los otros, de manera que se eviten conflictos innecesarios. Pero, para esto, es necesario que el enfoque de la conversación se dirija a pensamientos, comportamientos y emociones propias, y no la de otra persona. Evitando así echar culpas a los demás. 

A modo de ejemplo la doctora Soto, de Open-Mind Psychology Clinic, utilizó frases como “Yo me siento de tal forma cuando esto sucede” o “A mí me gustaría que pudiéramos trabajar en alguna solución”, con la finalidad de trabajar el tema difícil a ser discutido. 

“Hablando en primera persona sobre nuestras emociones, pensamientos y conductas evitamos caer en el juego de echar culpas y exacerbar una respuesta defensiva por parte de la otra persona con la que estamos trabajando este tema difícil”, explicó la psicóloga clínica.

Dijo que también es esencial escuchar atentamente para intentar entender la perspectiva del otro y sus deseos. Una vez se quiera responder, estar conscientes de las palabras, del lenguaje (que sea respetuoso) y el tono de voz que se utiliza; dejando de un lado la agresividad.

No obstante, si la conversación comienza a hacer sentir a una persona que está perdiendo su paciencia o con frustración, es hora de tomar una pausa y luego retomar la conversación cuando se esté calmado o listo, dijo la doctora.

De manera similar, la licenciada Patricia Acevedo apuntó a escoger el momento adecuado para establecer estas conversaciones, teniendo en cuenta cómo se siente la persona y si está disponible para dialogar. 

Lo primordial es evitar hacerlo cuando alguna de las personas esté enojado, cansada o con prisa. Tenemos que asegurarnos que ambas partes tengan tiempo y disposición para abordar el tema de manera calmada”, señaló Acevedo.

Asimismo, reiteró que se eviten las acusaciones, para que la otra persona no se sienta atacada. Recomendó usar frases como: ‘’Siento que…’’, ‘’Percibo que…’’. 

El lenguaje corporal tampoco puede pasar desapercibido, y sobre el particular la doctora Soto aseguró que si no se es consciente, esto puede enviar mensajes que no son cónsonos con lo que se quiere exponer o plantear.

En un artículo de las Naciones Unidas se aconseja también el uso de afirmaciones en primera persona y no segunda, como, por ejemplo, expresar frases como: «He observado’’, «He visto «, » ‘’Me siento… (explicar las emociones claramente).

En la búsqueda de no herir al otro, ser empático puede ser clave, ya que significa ponerse en en el lugar del otro, desde una visión más amplia y sin juzgar, aconsejó Acevedo.

“También podemos fomentar un ambiente de apertura en el que la otra persona pueda expresar sus pensamientos y sentimientos. Podemos, además, disculparnos con la persona si en algún momento, durante la conversación, dijimos algo que lo pudiera haber ofendido o herido”, agregó la psicóloga. 

Soto señaló que tener consciencia de las palabras es demostrar responsabilidad afectiva hacia los demás y el compromiso que se tiene, como ser humano, viviendo en comunidad. Las palabras tienen y/o generan un impacto. 

Cuando hablamos de responsabilidad afectiva apuntamos a la dinámica que nos permite expresar nuestras emociones y necesidades, pero respetando las del otro. Porque no conocemos las situaciones de vida de la otra persona, las vulnerabilidades y las necesidades. Podemos expresar las nuestras, respetando los límites del otro”, dijo. 

Tener conciencia del impacto que tienen las palabras es fundamental a la hora de entablar relaciones saludables y tener una mayor apertura y conexión con los demás; haciendo también posible que surjan menos conflictos, subrayó la licenciada Acevedo. 

¿Cómo plantear temas difíciles, pero de forma fácil?

La psicóloga recomendó utilizar un tono de voz pausado, mantener la calma, ser específicos y tener una escucha activa.

Por su parte, la doctora Soto, invitó a la reflexión de cómo esta conversación aporta una solución, puesto que, en las conversaciones sobre temas difíciles se suele perder el enfoque principal por malentendidos. Por tanto, en vez de sumar, podría restar y convertirse en una situación destructiva.

Además, tomarse el tiempo para comprender y entender las emociones, antes de comenzar un diálogo o empezar un tema, sostuvo.

Clarificar y organizar las ideas antes del diálogo es otro punto crucial. 

En el caso se tenga que trabajar con una situación difícil y la persona no se sienta preparada, puede solicitar ayuda de alguna persona que sirva de intermediario o sostén, concluyó Acevedo.