Aunque el cerebro es uno de los órganos más importantes para el funcionamiento del cuerpo humano, muchas personas no tienen idea de cómo las prácticas cotidianas pueden beneficiar o repercutir sobre este. 

Hablar de la salud cerebral es un tema que no debería dejarse de un lado cuando se piensa en la salud en general. Particularmente, con el incremento de enfermedades que podrían afectarle directamente, entre las que destacan alzhéimer y otras demencias, cuyos casos son de preocupación a nivel mundial. 

Sobre el particular, la Organización Mundial de la Salud ha advertido que, de cara al 2030, 78 millones de personas, de 65 años o más, vivirán con demencias. Mientras que para el 2050, los números podrían alcanzar hasta los 139 millones. 

Las cifras también señalan que, a pesar de que 1 de 3 personas mayores muere a raíz del alzhéimer u otra demencia, solo un 40 por ciento expresa los síntomas iniciales a sus médicos con la justificación de que los cambios en su memoria son parte de un “envejecimiento normal” o una situación esporádica, asegura la Asociación de Alzheimer de los Estados Unidos. 

Asociar las visitas a un especialista en neurología con -exclusivamente- situaciones crónicas o graves, es otro asunto que aleja a las personas de priorizar su salud cerebral y detectar a tiempo cualquier afección, de acuerdo con el doctor Carlos Barreto Miranda, neurólogo, enólogo y quien, además, se certifica en la actualidad en el campo del brain health coaching. 

Son las prácticas diarias y los estilos de vida clave en el proceso de lograr una mejor salud cerebral. Sobre esto, Es Mental entrevistó a diferentes profesionales para conocer cuáles son los consejos a la hora de preservar y promover buenos hábitos de salud para el cerebro.

Barreto Miranda apuntó, en primer lugar, a hacer cambios en la nutrición y las prácticas alimentarias diarias. Especialmente, porque existe un problema de salud pública de obesidad y diabetes entre los adultos y niños. 

El vínculo entre el azúcar y la salud cerebral

De hecho, los estudios confirman un vínculo entre el consumo excesivo de glucosa y las deficiencias cognitivas y de la memoria. Asimismo, un impacto negativo sobre ciertos neurotransmisores. 

Por ejemplo, los Centros Para el Control y Prevención de Enfermedades reiteran que la diabetes puede afectar el cerebro, con daños directos sobre los nervios y los vasos sanguíneos y con esto repercusiones sobre la memoria y el aprendizaje y hasta el desarrollo de alzhéimer. 

“Tú al cerebro no le puedes poner azúcar en la mañana, porque se acaba de despertar. El cerebro viene de descanso a volver a metabolizar todo lo que tú le estás dando. Está comprobado que los niveles de azúcares elevados afectan la salud cerebral”, comentó el especialista. 

De igual forma, el consumo en exceso del alcohol por un periodo prolongado de tiempo puede, además, llevar a cambios progresivos en la estructura del cerebro

En concordancia, la psicóloga Idaliz Rosado Pérez recalcó que una nutrición balanceada pudiera ayudar en la prevención y tratamiento de la depresión, reducir el riesgo de demencias y otros deterioros cognitivos y ayudar a mantener la salud mental de niños y adolescentes.

Mientras que la doctora Alessandra Landrau Sálamo, neuropsicóloga clínica, especialista en daño cerebral adquirido, explicó que la literatura científica hace hincapié en que una alimentación basada en ácidos grasos omega 3, como el salmón y en antioxidantes, como los frutos rojos o frutas del bosque, son clave para promover la memoria.

“La nutrición es un pilar que engloba la salud cerebral. Por ejemplo, la llamada mind diet busca, a través de la nutrición, que las macro y micro estructuras cerebrales se puedan fortalecer y a la misma vez se promueva la plasticidad neuronal”, expuso la doctora Landrau Sálamo.

La neuropsicóloga mencionó, como segundo consejo, incorporar ejercicios físicos, los cuales, se han asociado a la generación de nuevas neuronas en el área del hipocampo. 

“Sabemos que el hipocampo es la zona que está relacionada con la memoria y el aprendizaje. Por eso le decimos tanto a nuestros pacientes la importancia de hacer ejercicios. No solo para tener cuerpos fuertes, también por su impacto a nivel cerebral”, dijo. 

Un estudio del 2020 concluyó que el deterioro cognitivo es casi dos veces más común entre los adultos sedentarios que aquellos que están más activos.

Como tercer consejo, la doctora Ruth López, psicóloga clínica, habló del manejo del estrés, puesto que los niveles altos se han relacionado con debilitación de las células cerebrales, la pérdida de memoria y la atención. 

“Lo primero que tenemos que hacer es reconocer que estamos experimentando estrés, que nuestro corazón está acelerado, que estamos perdiendo el control. Es importante tomarse un momento, respirar profundo y poner las cosas en perspectiva. ‘Estoy en estrés, ¿por qué?’ Identificar el problema y confrontar los pensamientos que vienen a la mente”, recomendó la doctora. 

“Si la persona entiende que se le está saliendo de las manos, ahí entramos los profesionales de la psicología. Buscar ayuda puede cambiar la vida de una persona. También lo es romper con los tabúes que dicen que ir a psicólogo es para ‘locos’”, agregó. 

La licenciada Rosado Pérez precisó que, técnicas como la meditación, ejercicios guiados para la relajación, la atención plena y respiración profunda, pueden ayudar a proteger el cerebro del daño relacionado con el estrés.

Con esto, además, se debe reconocer lo significativo que es la estimulación mental y la socialización para un ser humano, mencionó también Rosado Pérez.

Desafía tu mente y diviértete con rompecabezas, lecturas, aprende nuevas habilidades o actividades creativas, uso de aplicaciones específicas de entrenamiento cerebral, crucigramas, sudoku”, dijo.

Propuso a los ciudadanos a establecer relaciones y vínculos con otros, pues la interacción social también beneficia a la salud cerebral y mental.

Otra recomendación esencial es la promoción de prácticas de higiene del sueño y el descanso. 

La doctora López explicó que, por la prisa que se vive hoy día, muchas personas no se dan la oportunidad de pausar. Y que cuando lo hacen están con la constante preocupación de las tareas que dejaron incompletas.

“Nosotros no sabemos descansar. Lo que le digo a mis pacientes es que empiecen a crear una rutina de sueño. Y que escriban, en una libreta o el Ipad, todo lo que tienen que hacer para soltarlo y no seguir con esos pensamientos”, detalló.

“Si vas a dormir, ve a dormir, no te metas en Instagram o Facebook. ¿No puedes dormir? Busca otras actividades, como pintar”, puntualizó la psicóloga. 

Esto también lo recalcó el neurólogo, el doctor Barreto Miranda, al plantear que la gente tiene que aprender a dormir más y retirarse de los celulares. 

Una buena higiene del sueño es llegar a tu casa, hacer unos estiramientos, tomar agua, leer un libro y dormir las 7 a 8 horas que son necesarias”, señaló Barreto Miranda.

Los cuatro profesionales entrevistados coincidieron en que todas estas prácticas podrían hacer la diferencia sobre las enfermedades y situaciones que impactan al cerebro.