No podemos tapar el sol con la mano. La obesidad es una epidemia de alcance global. Es la gran pandemia del siglo XXI, y va a provocar el hecho insólito de que en las sociedades desarrolladas retrocedamos en la expectativa de vida.

¿Niño con obesidad, adulto con obesidad? 80% de probabilidad que sí.

El tratamiento de la obesidad infantil se sustenta sobre 3 pilares: 

  1. Reorganizar los hábitos alimentarios.
  2. Potenciar la actividad física.
  3. Motivar al niño con ayuda del entorno familiar y social.

Algunas de las formas en que las familias pueden luchar contra la obesidad infantil:

  1. Ofréceles alimentos saludables en casa y enséñales a disfrutarlos. Lo primero que hay que tener claro es que, si quieres que tus niños coman bien, tú también tienes que comer bien. No es tan sólo decirlo, es dar el ejemplo.
  2. Deja que tu hijo participe en la cocina. Cuando el niño ya no es un bebé puede colaborar en la compra de la comida y ayudar en actividades sencillas de la cocina bajo supervisión.
  3. No tengas alimentos insanos en casa a la vista. A ti te cuesta mucho no comerlo y sabes el daño que hace, pues imagínate que difícil es para tu hijo contenerse.
  4. Lleva a casa lácteos sin grasa o bajos en grasa. Luego de los 2 años de vida, las grasas saturadas presentes en los productos lácteos no son necesarias.
  5. Limita la ingesta de jugos, 1 vez al día, de 4 onzas (100% jugo).
  6. Mezcla en el plato alimentos que le gustan con los que rechaza. De esta manera, se puede animar con más facilidad a experimentar con diferentes sabores y enriquecer su dieta con alimentos sanos.
  7. Incorpora la toma de decisiones compartida. No le prohibas comer algo hablándole con un tono autoritario. Imponer un control rígido provoca todo lo contrario.
  8. Controla la cantidad de tiempo frente a las pantallas y ayuda a tu hijo a realizar los 60 minutos recomendados de actividad física cada día.
  9. Coman juntos como familia. Las comidas familiares promueven un mejor funcionamiento familiar, y además están asociadas con una dieta de mayor calidad.
  10. Ten paciencia y constancia. Los gustos no están tallados en una piedra y no vienen determinados con la genética. Son maleables y lo más efectivo para su desarrollo es la exposición continua.

Acércate a este tema con sensibilidad. No te concentres en el peso del niño y mira cómo hablas de ti mismo o de otras personas con respecto al peso. Los niños pueden redirigir fácilmente esos comentarios a sí mismos.

Soy nutricionista-dietista gracias a mi obesidad infantil.

La autora es nutricionista, dietista, educadora en diabetes y fisiología del ejercicio.