El estrés no es exclusivo de los adultos. Los niños también pueden sufrir de estrés al no saber manejar los cambios que experimentan en sus vidas. Por eso, es importante que los padres se sienten y escuchen a sus hijos para ayudarlos a lidiar con el proceso. 

A pesar de que los niños pueden adaptarse con cierta facilidad ante algunos cambios drásticos, hay situaciones que perciben como amenazas a su rutina. Son estas situaciones las que pueden tener repercusiones negativas en sus actitudes. La muerte de un familiar, divorcio, muerte de mascotas, problemas económicos en la casa, hasta el no hacer una tarea, puede cambiar su comportamiento y las ganas de cooperar, volviéndose irritable e incomprensible. 

Según un estudio realizado por el psiquiatra José Luis González, muchas veces el niño se ve sometido a estrés, no por maldad, sino por inconsciencia y falta de formación de sus mayores. Como un adulto, el niño puede verse sometido a traumas imprevistos y accidentales, catástrofes, guerras, etc.

Además, según expone la Asociación de Psicología Escolar de Puerto Rico, las reacciones y conductas de los adultos influyen también en la reacción de los menores, ya que estos tienden a imitar las conductas de los adultos. 

Cuando las conductas bajo estrés en los niños influyen en su patrón de sueño o procesos alimenticios, es momento de tomar cartas en el asunto.

¿Cómo puedes ayudar a los niños a manejar el estrés? 

La psicóloga escolar Nery- Jo Fernández explicó a Es Mental que lo primero que los padres deben entender es que los menores de edad van a manejar y presentar el estrés de una manera muy distinta a los adultos. 

Los padres deben observar bien a sus hijos, identificar el problema y luego hacer preguntas de la forma más sencilla, que el niño lo pueda comprender. Deben explorar los entornos donde el menor comparte (escuela, cuido, lugar de juego) para poder descartar o confirmar todo posible escenario donde pueda manifestar un episodio de estrés. 

Luego de identificar qué es lo que ha sucedido, los padres deben encontrar una manera para que los niños expresen sus emociones. Fernández aconseja utilizar sistemas visuales que ayuden al niño a identificar cómo se siente. Se puede utilizar ‘emojis’ que asemejan sus expresiones o utilizar escalas del 1-10, que los ayude a medir sus emociones. 

Lo más importante para comenzar a trabajar con la situación es la comunicación. Mamá o papá debe acercarse al niño cuidadosamente sin invadir su espacio personal.

“No existe manual para criar a los niños, es válido no saberlo todo. Por eso es importante que si usted identifica una queja o una conducta no normal en su hijo,busque ayuda,” aseveró. 

¿Qué hábitos saludables pueden implementar los padres? 

La alimentación sana es uno de los hábitos saludables básicos que se puede implementar en la rutina de un niño para mejorar episodios de estrés. Añadir ejercicios físicos como deportes y mantener un horario de sueño estricto también puede ayudar a minimizar el estrés. Pero, uno de los retos mayores que tienen los padres es la exposición a la  tecnología en los niños. La tecnología afecta la interacción social, la concentración en los hábitos de estudios, horarios de sueño, etc. Es importante mantener un balance entre la tecnología y establecer un límite de uso por día para que. Mantener una rutina saludable en la vida de los niños ayudará a lograr una vida física, social y psicológica activa y saludable también.