Para Raquel López de Victoria, la vida consistía en ir a la playa semanalmente a coger sol de manera recreacional, pues entendía que “quemaditos todos nos vemos más bonitos”.

Sin embargo, un día, su perspectiva respecto al sol cambió. Durante una cita médica a la que llevó a su hija, el dermatólogo le notó en su espalda lo que describió como un “lunar particular”.

La fémina procedió a hacerse una biopsia, la que resultó en un diagnóstico positivo de cáncer de piel.

Tomada por sorpresa, López de Victoria confesó que no había sentido ningún síntoma, ni se había percatado de que tenía un melanoma, cáncer que se manifiesta mediante la producción del pigmento melanina.

Según estadísticas de  la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO), el melanoma es el 1% de todos los tipos de cánceres de piel, y anualmente 100 mil adultos son diagnosticados con melanomas.

ASCO identificó, además, que el melanoma es 20 veces más común entre personas de piel blanca.

Aunque el melanoma es mucho menos frecuente que otros tipos de cánceres de piel, es el más peligroso por ser más propenso a propagarse a otras partes del cuerpo si no se descubre y trata a tiempo, de acuerdo a un artículo de la Asociación Americana del Cáncer titulado ¿Qué es el cáncer de piel tipo melanoma?.

Durante la pandemia de COVID-19, un 21% de todos los casos de melanoma quedaron sin diagnosticar, según un estudio de la Coalición Global para la Defensa del Paciente del Melanoma, en el que participaron más de 700 dermatólogos de 36 países diferentes. Esto significa que aproximadamente 60 mil melanomas no fueron diagnosticados mundialmente en este periodo.

¿Por qué y cómo debo cuidarme? 

Aunque los melanomas solo representan el 1% de todos los casos, el cáncer de piel es el tipo de cáncer más común en el mundo, según la Asociación Americana del Cáncer.

Por eso, el dermatólogo Hiram Ruiz Santiago afirmó que es esencial protegerse del sol mediante el uso de crema solar protector solar, ropa de factor protector ultravioleta (UPF, por sus siglas en inglés) y bálsamo labial.

Especificó que la crema solar se debe aplicar cada dos horas y que, si la persona se sumerge en el agua, se la debe aplicar nuevamente. Añadió que la crema solar se debe de poner con 15 minutos de antelación a la exposición del sol, un paso esencial que describió como “ignorado”.

A pesar de que según la ASCO el melanoma es frecuente entre las edades de 50 y 65, el dermatólogo Hiram Ruiz Santiago afirmó que los mayores daños del sol ocurren en la adolescencia. Remarcó que muchos adolescentes, por pensar que son “invencibles”, subestiman los efectos del sol.

Los factores de riesgo destacados por Ruiz Santiago fueron antecedentes de quemaduras extremas de sol, exposición excesiva al sol, climas soleados o en grandes altitudes y tener muchos lunares.

Mientras, explicó que el sol no solo produce cáncer, sino que destruye las fibras del colágeno, esenciales para mantener la elasticidad de la piel, y puede provocar manchas en la piel.

Los pacientes con herpes simple, rosácea, lupus y dermatitis fueron también destacados como personas con alto riesgo a sufrir brotes en la piel, de no cuidarse del sol.

Añadió que también muchos sufren de fitofotodermatitis durante el verano, una reacción alérgica provocada por la irritación que la acidez del limón le causa a la piel.

Ejemplificó que es muy usual que una persona vaya a la playa y le añada limón a su bebida, sin tomar en consideración que el jugo de este junto a la exposición del sol pudiera provocar manchas en la piel.

Efectos psicológicos 

Ruiz Santiago confirmó que, la manifestación de los efectos del sol en la piel, suelen causar histeria entre sus pacientes, pues implica una alteración notable en la piel.

De manera similar, López de Victoria explicó que, luego de ser diagnosticada con cáncer, el no poder tomar sol tuvo un impacto en su autoconcepto y autoestima.

Confesó que le tomó mucho tiempo acostumbrarse a su rostro natural, sin rastros de quemaduras por el sol.

Incluso, remarcó que el tener que ser tan meticulosa al cuidarse y velar tanto su exposición al sol le ha provocado mucha ansiedad.

Un estudio de la Universidad de Penn State concluyó que alrededor de 3 millones de estadounidenses anualmente son operados debido al cáncer de la piel, lo que implica nuevas cicatrices y un posible cambio en apariencia que hace a sus pacientes más vulnerables a tener un impacto emocional.

Las distorsiones de salud mental más comunes entre los pacientes de cáncer de la piel son la ansiedad y el depresión, siendo la ansiedad la más frecuente, según un artículo de la Asociación Británica de Consejería y Psicoterapia titulado El impacto psicológico del cáncer de la piel.